Lima, 07 de enero de 2009

 
   
 

Benedicto XVI habló de tres temas gravemente preocupantes

En la solemnidad de la Epifanía del Señor (fiesta de los Reyes Magos), celebrada ayer, 6 de enero, el Santo Padre Benedicto XVI dirigió durante el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, un apremiante llamamiento por la paz en Tierra Santa, por la liberación de los niños secuestrados en la República Democrática del Congo, y por la defensa de los Derechos de la Infancia en el mundo.

Pesar por la violencia en Tierra Santa y el Medio Oriente

Recordando que al día siguiente, 7 de enero, las Iglesias Orientales celebran la Santa Navidad, el Papa expresó una vez más su pesar por las violencias en Tierra Santa y Oriente Medio, en especial dijo que sigue de cerca los enfrentamientos armados en la franja de Gaza.

“Mientras una vez más repito que el odio y el rechazo del diálogo conducen a la guerra  –exhortó el Papa-  hoy quiero mostrar mi apoyo a las iniciativas y a los esfuerzos de quienes, defendiendo la paz, están intentando ayudar a israelíes y palestinos para que acepten sentarse en la mesa de negociaciones para dialogar. ¡Que Dios apoye el compromiso de estos valerosos ‘constructores de la paz’!”.

Por la liberación de los niños secuestrados en el Congo

Ante miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, Benedicto XVI señaló asimismo que la fiesta de la Epifanía está dedicada a los más pequeños, que son “la riqueza y la bendición del mundo”. En especial el Papa se dirigió a todos esos niños a los que se les niega una infancia serena, y llamó la atención sobre las decenas de niños y jóvenes que, en estos últimos meses incluso en el periodo de Navidad, fueron secuestrados por bandas armadas que atacando sus casas causaron muchas víctimas y heridos en la República Democrática del Congo.

El Pontífice hizo un llamado a “los autores de tal brutalidad inhumana, para que hagan regresar a estos jóvenes a sus familias devolviéndoles un futuro de seguridad y desarrollo al que tienen derecho al igual que esa querida población”. Al mismo tiempo manifestó su cercanía espiritual a las Iglesias locales, también afectadas personal y materialmente, mientras exhortó a los Pastores y a los fieles a ser fuertes y firmes en la esperanza.

En defensa de los derechos de los niños en el mundo

Benedicto XVI prosiguió su alocución tras el rezo del Ángelus recordando que los episodios de violencia contra menores que se registran en otras partes del mundo, son “aún si cabe más despreciables” considerando que en 2009 se celebra el vigésimo aniversario de la Convención de los Derechos de la Infancia. “Un compromiso  –subrayó el Papa- que la comunidad internacional está llamada a renovar, la defensa, tutela y promoción de la infancia en el mundo entero. Que el Señor ayude a cuantos  –que son numerosos- trabajan diariamente al servicio de las nuevas generaciones, ayudándoles a ser protagonistas de su futuro”.

Asimismo el Papa recordó que se celebraba la Jornada de la Infancia Misionera, una oportunidad para poner en evidencia cómo los niños y jóvenes pueden desarrollar un papel importante en la difusión del Evangelio y en las obras de solidaridad hacia sus coetáneos más necesitados.

   
 

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