Lima, 15 de febrero de 2009

 
   
 

“El amor al prójimo se expresa muchas veces en el voluntariado”

Uniéndose a la XVII Jornada Mundial del Enfermo celebrada por Papa Benedicto XVI el miércoles 11 febrero en Roma, el Cardenal Juan Luis Cipriani y Monseñor Adriano Tomasi, Obispo Auxiliar de Lima administraron la Unción de los Enfermos a cerca de cincuenta enfermos presentes en la Santa Misa celebrada en la Basílica Catedral, el domingo 15 de febrero.

El Arzobispo de Lima citando palabras del Santo Padre expresó que el buen cristiano permanentemente inclina su pensamiento, su trabajo y su corazón a quienes están enfermos, limitados por la edad o siendo niños están abandonados, porque de alguna manera en este mundo de hoy el enfermo es maltratado por la sociedad.

“Nuestro mensaje es de esperanza para todas las personas que pasan un momento de tribulación por la edad, por el abandono y por la postración; y al mismo tiempo, un recordar a todos que es una necesidad de nuestra propia vida participar de ese amor al prójimo, que se expresa muchas veces en el voluntariado”.

En ese sentido, el Cardenal Cipriani invocó que en este año de la Gran Misión de Lima todas las parroquias, universidades, colegios, hospitales y todos los grupos humanos haya este voluntariado; es decir, que la gente libremente disponga de su tiempo para poder dedicarlo a los más necesitados.

Asimismo, señaló que compartiendo nuestro tiempo con los que nos necesitan combatiremos esa lacra  del egoísmo que aísla, que no une, que debilita y que es una enfermedad mayor que cualquier otra. “El egoísta solo piensa en sí mismo, en sus problemas y necesidades y es ciego para ver a los demás”.

El Pastor de Lima manifestó que hay que saber ayudar a los demás, contagiar alegría y llenar de entusiasmo en el dolor. Es toda una teología del dolor que está al alcance de nuestra mano cada día porque nadie está libre en su familia, y en su vida.

En contra de la eutanasia y el aborto

Por otro lado, el Cardenal Cipriani expresó que le daba mucha vergüenza ver que no tenemos el coraje de acompañar y la valentía de compadecernos con el enfermo. “Somos tan cobardes que queremos que nos quiten a los enfermos de nuestra vista a través de la eutanasia. Hay que ser malos para llegar a estos extremos por donde van la humanidad y su ciencia”.

También señaló que veía con verdadera preocupación como con todo tipo de engaños se está evitando a través del aborto que vengan nuevas criaturas. “Qué fácil es determinar quien no viene cuando esas criaturas no tienen quienes las defiendan. No es discusión científica. ¡Falso! Es simplemente una ideología de la comodidad, de la muerte, de la mentira, del dinero y de las empresas farmacéuticas que ganan millones”.

“Nadie tiene tanta preocupación por la vida del enfermo o por el pequeño que no ha nacido, sino es abrir la puerta a un mundo que no quiere mirar la cruz. Es muy fuerte esa luz que despierta nuestra conciencia para saber decir con valentía: ¡Bendito, amado y santificado sea el dolor! Y así verás que la vida es otra cosa, bonita, alegre, serena e iluminada desde la cruz”, concluyó el Arzobispo de Lima.

   
 

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