Lima, 06 de julio de 2009

 
   
 

Acto Académico en honor al Papa Benedicto XVI

“La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes santos, que a esto ayude este Año Sacerdotal”, exhortó Monseñor Pedro Hidalgo, Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, en el acto académico en honor al Santo Padre Benedicto XVI, por el Día del Papa.

Durante su ponencia “El sacerdote, amigo de Jesús, mediación del amor de Cristo”, Mons. Pedro Hidalgo resaltó la importancia de la labor sacerdotal como un don para la Iglesia y el mundo.

Sacerdote: don de la Iglesia y el mundo

“El sacerdote es un amigo de Cristo, que cultiva la amistad con Cristo a través de la oración, que la fortalece y consolida en la Eucaristía, que se deja formar por la Palabra divina. Así, se configura en el sacerdote amigo de Cristo, la caridad pastoral que le permite mostrar el amor de Cristo a través de su servicio cotidiano”, indicó.

“Que los sacerdotes nos esforcemos por ser amigos de Jesús, mediación del amor de Dios para los hombres; que quienes se preparan a serlo se esfuercen por aprender la amistad con Jesucristo y que todos oremos por sacerdotes fieles. ¡Qué hermoso es comprender el sacerdocio como unificación con Cristo!”, prosiguió.

Durante su exposición, Mons. Hidalgo recogió de modo especial las enseñanzas del Papa Benedicto XVI durante los encuentros con sacerdotes entre los años 2005 y 2009 donde destacó la labor del sacerdote, cobrando especial importancia con el anuncio del año sacerdotal.

El sacerdote en el mundo actual

Por ello, el rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima mencionó que a pesar de la indiferencia del mundo actual por la vocación sacerdotal, el Santo Padre está convencido de la necesidad de sacerdotes santos en el mundo.

“No obstante las dificultades que el mundo actual puede presentar a la vivencia de la fe, el Papa está firmemente convencido de que el sacerdote es necesario porque los hombres necesitan a Dios, aún si no lo reconocen, pues en lo más íntimo esperan a Dios. Se trata de una esperanza, una espera del amor que, más allá del instante presente, nos sostenga y acoja eternamente”, mencionó.

La importancia de los párrocos

Finalmente, invitó a los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y alumnos de la FTPCL a reconocer la importancia de la labor del párroco dentro de las arquidiócesis.

“El trabajo del párroco es fundamental no sólo para la parroquia sino para la humanidad. El sacerdote enseña a ser hombres ayudando a las personas a descubrir que la vida humana es una relación y la relación fundamental es con el Creador, de otro modo, las demás relaciones son frágiles”, señaló.
   
 

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