Lima, 01 de marzo de 2009

 
   
 

“La Cuaresma es un momento muy bueno para renovar esa alianza de cada uno con Jesús”

El Arzobispo de Lima exhortó a los fieles a convertirse, comprometiéndose a practicar el ayuno, la limosna y la oración como caminos de mortificación para acercarnos y cargar la cruz de Cristo en esta Cuaresma, preparándonos para la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor.

En su homilía del I domingo de Cuaresma, el 01 de marzo, el Pastor de Lima recordó que el pasado miércoles 25 de febrero, Miércoles de Ceniza, hemos comenzado una peregrinación del Espíritu que durante cuarenta días (Cuaresma) va acercándose de un modo más intenso al encuentro con Jesús.

“A lo largo de cuarenta días vamos caminando por lo que acabamos de escuchar en el Evangelio “Conviértete y cree en el Evangelio”. Es un caminar no por la calle, sino por ese camino interior en el que voy dejando el pecado, pensamientos, decaimientos y egoísmos”, mencionó.

Tres mortificaciones fundamentales en Cuaresma: ayuno, limosna y oración

En ese sentido, el Cardenal Cipriani recordó al ayuno, a la limosna y a la oración como los tres elementos de mortificación que hacen posible un encuentro más sincero y cercano con Jesús en la Pascua.

“La mortificación es poner orden en tu vida, te lleva a amar más al prójimo, a ponerlo por encima de ti y a servir a los demás. Hermanos, la Cuaresma es un momento muy bueno para renovar esa alianza de cada uno con Jesús. Esta es la preparación de un cristiano para este momento central de nuestra fe”, refirió.
 
Por ello recordó cargar nuestra propia cruz y seguir a Cristo quien se ofrece por nosotros. “Carguen con su cruz, la cruz del deber bien cumplido, de estar cada uno en su lugar haciendo lo que debe. Y también carguen la cruz que se une a Cristo y dice: voy a ofrecer esta mortificación del ayuno; voy a ofrecer la limosna para ayudar a los demás; voy a ofrecer más tiempo de oración, para estar en ese silencio y en esa meditación. Son los tres elementos de la cuaresma: ayuno, limosna, y oración”, señaló.

Finalmente, el Arzobispo de Lima recordó a San José como ese varón puro y limpio, esposo de la Virgen María, “para que sepamos vivir en la Cuaresma la pureza de pensamiento, de obra, y veamos esa relación de respeto y castidad del soltero y del casado; pureza del cuerpo en jóvenes, ancianos, casados y solteros; pureza de la vista y de los pensamientos. Le pedimos a San José: acompáñanos en ese caminar hermoso en estos días de Cuaresma”, culminó.

   
 

Sala de Prensa
Jr. Chancay Nº 282. Lima 1 Tlf. 203-7736
prensa@arzobispadodelima.org

   
 

[Notas del Arzobispado de Lima] [Homilías del Cardenal Cipriani]
[El Santo Padre] [Archivo Arzobispal] [Notas sobre el Legado Riva Agüero]