Lima, 26 de mayo de 2009

 
   
 

Benedicto XVI: “Sacerdotes: Sólida vida interior, entregados a las almas”

A pocas semanas de iniciar el Año sacerdotal, el Santo Padre recibió el último sábado 23 de mayo a los alumnos de la Pontificia Academia Eclesiástica, encabezados por su presidente, el arzobispo Beniamino Stella.

El Papa dijo a los sacerdotes que el servicio en las nunciaturas apostólicas para el que se están preparando “se puede considerar, en cierto modo, una vocación sacerdotal específica, un ministerio pastoral que comporta estar en el mundo y participar en sus problemas, a menudo muy complejos, de carácter social y político. Y por ello es importante que aprendáis a descifrarlas, sabiendo que el ‘código’, por decir así, de análisis y de comprensión de estas dinámicas no puede ser otra que el Evangelio y el Magisterio permanente de la Iglesia”, subrayó el Santo Padre Benedicto XVI.

“El diálogo con la modernidad y el contacto con las personas e instituciones que representan, exigen una fuerte estructura interior y una solidez espiritual capaz de salvaguardar y aún más, de manifestar cada vez mejor vuestra identidad cristiana y sacerdotal” para evitar “los efectos negativos de la mentalidad mundana y no dejarse atraer ni contaminar por lógicas demasiado terrenas”.

Benedicto XVI aconsejó a los presbíteros que “en los momentos de oscuridad y de dificultad interior” dirigieran la “mirada a Cristo”, y que recordaran siempre que en su ministerio “es esencial y fundamental mantener la unión personal con Jesús. El quiere que seamos sus "amigos”, amigos que buscan su intimidad, siguen sus enseñanzas y se esfuerzan por hacerlo conocer y amar por todos.

“El Señor -continuó- nos quiere santos, es decir, todos “suyos”, no preocupados de construirnos una carrera humanamente interesante o cómoda, sin buscar el éxito y el aplauso de la gente, sino totalmente entregados al bien de las almas, dispuestos a cumplir hasta el final nuestro deber, con la conciencia de ser “siervos inútiles”, alegres de poder ofrecer nuestra pobre aportación a la difusión del Evangelio”. 

El Santo Padre pidió a los sacerdotes que fueran, “en primer lugar, hombres de oración intensa, que cultivan una comunión de amor y de vida con el Señor. Sin esta sólida base espiritual, ¿cómo sería posible -preguntó- perseverar en vuestro ministerio? Quien trabaja así en la viña del Señor sabe que lo que realiza con dedicación, con sacrificio y por amor, nunca se pierde”.

El Año Sacerdotal, que inicia el próximo 19 de junio, solemnidad del Santísimo Corazón de Jesús y Jornada de santificación sacerdotal, “es una ocasión preciosa -aseguró- para renovar y reforzar vuestra respuesta generosa a la llamada del Señor, para intensificar vuestra relación con El. (...) Valorad al máximo esta oportunidad para ser sacerdotes según el corazón de Cristo, como San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, de quien vamos a celebrar el 150 aniversario de su muerte”.

   
 

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