Lima, 02 de setiembre de 2009

 
   
 

Voluntarios españoles dan apoyo educativo en Manchay

“Con el voluntariado realizado en Manchay cambió mi vida. Creo que es una experiencia que te remueve, conocer una realidad pobre como la de esta zona de Lima”, comentó Sara Tamarit Guerola, profesional española responsable del Voluntariado y coordinadora de estudiantes internacionales de La Salle Centro Universitario de Madrid (España), quien junto con otros siete compatriotas suyos dieron apoyo educativo a la población de Manchay, en el último mes de agosto.

El voluntariado en esta zona de Lima se desarrolla desde hace siete años en mérito a un convenio entre La Salle Centro Universitario y la Parroquia “Espíritu Santo”, por iniciativa del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne.

“Desde que comenzó el convenio hemos traído grupos de voluntarios, que son especialistas en educación a trabajar en el Centro Educativo Parroquial “Nuestra Señora del Rosario”, pero en esta oportunidad nos hemos abierto a otros colegios y asilos de la zona”, señaló la responsable del voluntariado.

Así, este año se trabajó en las siete Cunas Jardín de la Parroquia “Espíritu Santo”, en el Centro Educativo Parroquial “Virgen del Rosario”, en la Escuela para niños con necesidades educativas especiales, en el Centro Parroquial San Pablo, en el Colegio Nacional Santa Rosa de Collanac y algunas casas de adultos mayores de la zona.

Testimonios: “En Manchay no tienen nada y te lo dan todo”

Para Mila Sáenz-Bravo González, la labor de voluntariado en Manchay ha sido una experiencia muy gratificante. “Hemos convivido con los niños en el colegio el tiempo que se ha podido y también con los profesores hemos compartido experiencias y conocimientos”, dijo.

Por su parte, la voluntaria Verónica Díaz González dice “Lo que nos llevamos de Manchay es mucho y creo que nos va a servir para el día de mañana afrontar nuestro trabajo en Madrid, teniendo un visión distinta de lo que es la educación y no desvincular esta experiencia de nuestra vida”.

Maribel Carrasco Gómez señala que la gente de Manchay a pesar de que no cuentan con una calidad de vida óptima, dan las gracias por lo que hacen por ellos. “En Manchay no tienen nada y te lo dan todo”, dijo.

Maribel agradeció la labor y esfuerzo que realiza en Manchay el Padre José Chuquillanqui, con apoyo del Arzobispado de Lima y del Cardenal Cipriani, “porque se está encargando de la gente que no tiene, de ofrecer una educación a los niños y jóvenes, de darles un trabajo y un futuro, así como de alimentar y atender a los ancianos”.

Sara Tamarit Guerola, responsable y coordinadora del grupo, afirmó que cada año el voluntariado en Manchay contribuye a que alumnos y profesionales españoles aprendan a valorar las cosas que tienen y a saber vivir con lo necesario, que es también algo fundamental.

“Esta experiencia de vida, nos ayuda también a ver qué cosas son realmente importantes en la vida de cada uno y a saber que no necesitamos de mil cosas para ser felices, sino del cariño de las personas que nos rodean”, concluyó.

Apoyo educativo a la población

Durante su permanencia en Manchay estos jóvenes llevaron a cabo programas de capacitación a los profesores en temas como problemas de aprendizaje, animación a la lectura, orientación  vocacional, memoria y retención, dislexia, modificación de conducta, trabajo colaborativo del profesorado, dislalia, pragmática y mutismo, organización de espacios y tiempos en las cunas, entre otros.

También desarrollaron con los alumnos talleres de inglés, matemáticas, problemas de aprendizaje, modificación de conducta, apoyo escolar, juegos y deportes alternativos, etc.

Para la población de Manchay también organizaron Jornadas Familiares para jóvenes matrimonios donde desarrollaron temas como la comunicación familiar y pautas de comportamiento, juegos en familia; capacitación de padres sobre discapacidad; trabajo con adultos mayores: gerontogimnasia, seguimiento, desarrollo cognitivo; apoyo humanitario; jornadas de integración e inclusión educativa; y, colaboración con el Consejo Nacional para la Integración de la Personas con Discapacidad (CONADIS) de Perú para el censo de personas con habilidades diferenciadas en Manchay. 

Selección de voluntarios

Los ocho voluntarios (siete mujeres y un hombre) son alumnos y profesionales de La Salle Centro Universitario de Madrid, en las especialidades de Educación Social, Terapia Ocupacional, Educación Especial, Educación Inicial, Psicopedagogía, Educación e Ingeniería de Telecomunicaciones, que fueron previamente seleccionados para venir a nuestro país.

“Todos tuvieron que pasar por una entrevista personal donde se les hizo preguntas de todo tipo, no solo de nivel académico, sino también de cualidades personales porque necesitan de una cierta fortaleza para venir a trabajar entre personas muy pobres”, explicó Sara Tamarit Guerola.

Finalmente, comentó que cada año se busca que sean distintos jóvenes que vivan esta experiencia del voluntariado internacional en Manchay.

Manchay: labor de desarrollo y promoción social del Arzobispado de Lima

Manchay es una zona ubicada en la periferia de la capital peruana, con más de 60 mil habitantes, quienes en su mayor parte viven en situación de pobreza y extrema pobreza. La población en su mayoría está conformada por migrantes de la sierra del Perú, que se establecieron hace más de dos décadas, huyendo del terrorismo de Sendero Luminoso.

Desde 1999, el Arzobispado de Lima con el apoyo de numerosas organizaciones de la sociedad civil nacional e internacional ha llevado a cabo una intensa labor de formación humana y cristiana. A la fecha, se han llevado a cabo numerosos proyectos sociales en rubros tan distintos como salud, educación, guarderías, casas para adultos mayores, asesoría integral contra la violencia familiar, servicio de nutrición para menores así como otros proyectos de desarrollo humano por un valor que supera el millón de euros.

   
 

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