Lima, 28 de octubre de 2007

 
   
 

Los WiBo católicos (*)

El que se pica pierde reza la voz popular. Y eso es precisamente lo que le ha pasado a la –otrora confiable– Universidad Católica a raíz de la publicación que hiciera EXPRESO respecto al fallo del 20 Juzgado Civil de Lima que declaró improcedente la demanda de la Católica –seguida gracias al vicio de la acción de amparo– contra el representante del Arzobispado de Lima.

Al día siguiente de la información de EXPRESO la Católica emitió un comunicado impertinente y falaz que afirma, entre otras sandeces, que “Extrañamente esta noticia se da a conocer antes que el propio Poder Judicial informe a las partes.” Falso. Porque el dato ya estaba colgado en el portal del Poder Judicial a disposición de cualquier ciudadano. Salvo que los directivos de la Católica salgan con la excusa que no tienen acceso a adelantos como internet, o que su servicio está cortado por falta de pago.

Como se recuerda esta demanda la inició la Católica en vista de que el Arzobispado exige el cumplimiento del Testamento de Riva Agüero que estableció –como requisito pétreo para su legado– una Junta de Administración a perpetuidad e insustituible. Cuidado que el mecenas usó términos precisos y meditados para evitar que, más adelante, algún vivazo pretenda desconocer su designio. Es más, Riva Agüero encomendó al rector de la Católica y al delegado del Arzobispo de Lima constituir la junta administrativa perpetua e irremplazable. Pero la Católica decidió desconocer ese mandato e insiste –sin argumentos legales sino respaldándose en su escuadra lobbista con puestos estratégicos en el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, etc– en que el Arzobispado no tiene vela en este entierro y que la perpetuidad es algo regulable.

La Católica ha tenido incluso la audacia de declararse apóstata renunciando a su original designio religioso. La apostasía fue obra de un grupo de graduados “católicos” tras seguir postgrado en la University of Wisconsin –forjadora en los sesenta de teorías políticas rayanas en el socialismo– bautizados como Wisconsin Boys o WiBo, suerte de larvas del caviarismo nacional. Lo contradictorio de esto es que los WiBo insistieron siempre en llamarla Universidad Católica a sabiendas de que –como ellos– es más atea que Lenin y Mao juntos. Pues bien, convertidos en zares de la Católica –al estilo militar– los WiBo “interpretaron” la voluntad de Riva Agüero. A partir de entonces nace el afán por desconocer términos como perpetuidad e insustituibilidad ordenados por Riva Agüero como exigencia para el manejo de sus bienes donados. Es decir que los legaba siempre y cuando la junta administrativa cumpliese ambas condiciones.

Claro que para los WiBo católicos, perpetuidad abarca el plazo que sirva a sus intereses. 

(*)Artículo de Luis García Miró Elguera, publicado en el Diario “Expreso” en su columna El mundo al revés. Domingo, 28 de octubre de 2007. Página 04.

   
 

Sala de Prensa
Plaza Mayor s/n. Lima. Tlf. 427-1217
prensa@arzobispadodelima.org

   
 

[Notas del Arzobispado de Lima] [Homilías del Cardenal Cipriani]
[El Santo Padre] [Archivo Arzobispal] [Notas sobre el Legado Riva Agüero]