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Lima, 28 de mayo de 2009 |
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Registros Públicos reconoció a Junta en 1958 Un documento desconocido hasta ahora, y que incluso no figura en los expedientes de los tres procesos correspondientes que son ventilados por el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, confirma la inconsistencia de la posición de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) en el litigio que tiene con el Arzobispado de Lima por la administración de los bienes heredados por José de la Riva-Agüero y Osma. Se trata de la inscripción en los Registros Públicos de Lima -en agosto de 1958- de recursos judiciales mediante los cuales se establecía la constitución de una Junta Administradora del fundo Pando y otros locales que eran de propiedad del historiador, en cumplimiento de su testamento. Como se sabe, sobre el área de ese antiguo fundo se encuentran la sede de la PUCP, el centro comercial Plaza San Miguel y otras edificaciones, cuyas rentas son manejadas hoy exclusivamente por las autoridades de la citada universidad. ADMINISTRADORES. En la referida documentación, que forma parte del Archivo de Títulos de la entidad registral, se encuentran las copias certificadas de acciones legales que oficializaban como administradores de los bienes de Riva-Agüero al rector de la PUCP y a un representante del arzobispo de Lima. “A tenor del testamento del 1 de setiembre de 1938, que rige la sucesión, dicho patrimonio heredado por la PUCP ha de ser gobernado por una Junta Administradora, la que se integrará (...) por el rector de dicha universidad y por la persona que el señor arzobispo de Lima designe”, se lee en el documento. La instauración de la junta se dio porque el albacea testamentario Francisco Mendoza y Canaval renunció a seguir siendo el administrador de aquellos bienes. Esta situación motivó al entonces rector, monseñor Fidel Tubino Mongilardi, y al representante del Arzobispado de Lima, Germán Ramírez Gastón Fernandini, a constituir la Junta Administradora, que asumió funciones en julio de 1958. Esto continuó hasta 1994, año en que el entonces rector Salomón Lerner, de manera unilateral, “interpretó” el testamento del intelectual y dejó de lado a la persona designada por el arzobispo de Lima. Correo, página 8. |
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