
- Sábado, 7 de diciembre de 2002 -
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CON LA CONFIRMACIÓN, EL ESPIRITU SANTO TE DICE: DIOS ESTA CONTIGO, NO TENGAS MIEDO
Estamos en una época en que mucha gente se aleja de Dios porque se dice: "tengo muchos problemas, muchos defectos, muchas dificultades", "para qué voy a ser tan hipócrita de ir a misa cuando no cambio"; o dicen "para qué voy a estar en la iglesia si peleo en mi casa, si no me porto bien con mis padres". Y uno escucha la lista de los problemas, y vemos que el demonio ha tenido la gran habilidad de engañarlos a todos. Quiero decirles que sí existe el demonio, y está bien activo, y en segundo lugar quisiera decirles que la venida de Cristo -que estamos a punto de celebrar- es como la puerta de la esperanza, porque se acabó la esclavitud del "no puedo", de las pasiones, la cólera, el desánimo, la soledad. El problema es que el demonio sigue engañándonos, diciendo: "la Iglesia es solamente para los que no tienen pecados", y eso es mentira. Cristo ha venido a convocar a los pecadores, pero a los pecadores que queremos luchar contra nuestros pecados, para poder ser felices. Decirle esto a mucha gente joven no le despierta nada ahora, en cambio cuando ellos hacen su retiro, sus jornadas, cuando piensan en silencio, y cuando alguien les habla, sí te cuenten sus problemas: "me siento solo", "no me quieren", "no se qué hacer", y te van contando que todos tienen en el fondo una gran dificultad. Yo vengo y les digo, en nombre de Dios, que eso ya está arreglado. Ya vino Dios, el silencio del cielo ya terminó, Cristo ya vivió como tú, no lo pongas en una vitrina, no, porque él ya fue niño, ya fue joven, ya trabajó, ya jugó con sus amigos, ya estuvo en su barrio, y todas las realidades que a ti te pasan ya las vivió Dios, menos el pecado. El sabe de todo, entonces ¿cuál es el problema?. El problema es que nos ha hecho libres, y con esa libertad yo puedo hacer mucho mal, puedo decirle que no lo acepto, que ya me aburrió, o que me cansó; pero también puedo decirle "Señor, he tenido una vida con dificultades, he estado abandonado, no he querido hacerte caso, pero ahora abro mi corazón para ti". Y entonces esa libertad es del tipo que yo les digo a ustedes: no tengan miedo de ser libres, pero libertad no es hacer lo que me da la gana, la libertad es hacer las cosas porque quiero, eso sí. Si yo incendió todo este local ahora, no soy libre, soy irracional. Pero si vengo aquí a escuchar misa es porque quiero, y si me confirmo es porque quiero, soy libre. No puedo hacer lo que se me ocurra, para eso tengo mi conciencia, y allí entra el Espíritu Santo en la vida de todos nosotros. Cristo decía: "conviene que yo me vaya", cuando estaba en la tierra, y se fue. "Cuando yo me vaya, enviare al Espíritu Santo, y él les explicará, los consolará, porque él es el espíritu de la verdad", decía. Por eso, cuando hay mucha mentira, todo está corrompido. El demonio es el padre de la mentira, y cuando hay mucha mentira en la sociedad, todo está mal. Y la mentira más peligrosa es la que tiene algo de verdad; por ejemplo, cuando decimos "ayer regrese a las 10", y fue a las 12; cuando decimos "me fui a casa de una amiga", y fuiste a otro lado. Esa semi mentira es un terrible cáncer, y a eso se opone el Espíritu Santo que es espíritu de verdad, y te dice que cambies, que no mientas. Y otra ventaja del Espíritu Santo es que te dice: "no tengas miedo". Y cuando pienses "¿qué será de mi futuro?", ese Espíritu te dice que no tengas miedo, que con Dios estamos tranquilos. Hay que luchar, hay que trabajar, pero con él y el Espíritu Santo no estás en ese temor. Cuando la gente dice: "quiero ser libre, nadie se debe meter conmigo. Ni mis padres, yo ya estoy grande", esa persona está sacando su libertad y la está guardando, encerrando. Muchas veces también veo que la gente dice "cada uno tiene su manera de pensar", y estamos de acuerdo, pero Dios nos ha dado la libertad para buscar la Verdad, no cualquiera, sino la Verdad. Porque Cristo dice "soy el Camino, la Verdad y la Vida". No se trata de lo que parece o no te parece, porque la Verdad es sólo una. Entonces aprendamos, sobre todo los que se van a confirmar, a tener una conciencia limpia, sin trampas. Pidámosle que no tengamos miedo, y que si me equivoco, tengamos fuerza para recurrir a la confesión. El don que el Espíritu Santo les va a dar es una fuerza, una huella, dentro de ustedes para estar más unidos a Cristo. Y lo que recibieron un día en el bautismo, hoy se va a confirmar, por la venida del Espíritu Santo. Les digo, especialmente a los que se van a confirmar, que procuren dar ejemplo; si ven tus caídas, que también vean como te levantas; si ven tus dificultades, que también vean tus cosas buenas. Todos somos de carne y hueso, todos hemos sido bautizados, confirmados, acudimos a la confesión, y procuramos luchar para estar cerca de Dios. Cuando el Espíritu Santo entra en tu alma es para algo, y tienes una misión. Les agradezco su presencia, y ojalá pronto encontremos ese Hogar de Niños listo, para que sigamos creciendo entre todos, y pidamos por más vocaciones. Vamos a poner un esfuerzo extra, para que toda tu vida te preguntes así: "Espíritu Santo, ¿qué quieres de mi?", luego te calles un momento y lo escuches. Y si lo escuchas, te garantizo que te va a llevar el espíritu de la Verdad.
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| [Reseña histórica de la arquidiócesis] |