- Domingo, 7 de setiembre de 2003 -

“PIDAMOS AL SEÑOR DE LOS MILAGROS QUE NOS DE UN CORAZON COMO EL QUE TIENEN LOS NIÑOS”


Queridos hermanos en Cristo Jesús:
Queridos niños de la Hermandad del Señor de los Milagros:

Es una alegría muy grande para Dios recibirlos en su casa. Porque deben saber, ustedes que son pequeños, que Cristo tenía especial amor a los niños, ya que ellos son siempre buenos, no mienten y no guardan resentimientos. Por eso, el Señor nos pide: “deben tener su corazón como el de los niños”.

Hagamos un propósito hoy que vemos a estos niños, para que todos tengamos un corazón como el de ellos; porque los niños tienen una confianza enorme, no dudan, y cuando tienen una dificultad, le piden a su padre o su madre que los ayuden. Y si tienen un momento difícil, doloroso, lo superan y continúan su camino.

Ese corazón de niño, es un corazón por el que nosotros, los mayores, tenemos que pedirle al Señor de los Milagros para obtenerlo, recordando que delante de Dios todos somos pequeñitos.

EL SEÑOR DE LOS MILAGROS, EL MEJOR PADRE QUE TENEMOS

Recordemos que delante de la presencia de Dios que nos perdona, que nos escucha, siempre somos niños pequeños. Por eso, con ocasión de esta visita a la Catedral que realizan los niños, le pido al Señor de los Milagros para que nos de un corazón de niño; y a ustedes pequeños, les pido que aprendan a amar al Señor de los Milagros, obedeciendo, estudiando y queriéndose.

Les invoco además, niños, para que sean fuertes y amen a Jesús, para que Cristo sea el mejor amigo de todos ustedes.

Porque es un buen amigo, Cristo te dice: “abre tu corazón, y déjame entrar, porque quiero estar contigo”. Entonces, aprendamos a mirar al Señor de los Milagros cuando algo nos fastidie o nos sintamos tristes, para que nos acordemos que él es nuestro padre y nuestro mejor compañero.

Cuántos niños quisieran estar hoy en la Catedral, cuántos niños quisieran formar parte de la hermandad del Señor de los Milagros de las Nazarenas, que es la madre de todas las hermandades en el mundo. Justamente, yo me asombré en Italia al ver cuántos hermanos y hermanas, con su hábito morado, oraban ante el Cristo Morado, y pensaba entonces: “Cristo, qué bueno has sido con el Perú”.

LIMPIEMOS NUESTRO CORAZON, PORQUE YA SE ACERCA OCTUBRE

Pensemos en qué bueno es el Señor con nuestra patria, más ahora que contemplamos esta maravillosa idea de que los niños -desde pequeños- vayan conociéndolo y amándolo, al mismo tiempo que Cristo está en sus estudios y en sus hogares. Por ello, es maravilloso que los niños se acostumbren a rezar, antes de acostarse, y que se acostumbren a saludar al Señor al levantarse.

De esa manera, haremos una gran familia en el Perú alrededor de nuestro padre, Dios, de su hijo Cristo, y de nuestra madre Santa María. Qué alegría entonces al recibirlos en la Catedral y pedirle al Señor de los Milagros, todos juntos: danos a todos un corazón de niños, en el que no hayan mentiras, odios ni resentimientos, sino alegría, amor, cariño, unidad, en donde nos ayudemos unos a otros.

Por eso hoy, que estamos tan contentos todos por la victoria del fútbol, le damos gracias a Dios por lo que esta familia del Señor de los Milagros nos anuncia: ya se acerca Octubre, entonces limpia tu corazón y dile a Jesús que te haga -cada día- un poquito más bueno.

Así sea.

 
 

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