
- Domingo, 7 de diciembre de 2003 -
| “LA NAVIDAD ES UNA OCASIÓN ESTUPENDA PARA QUE VOLVAMOS A RENACER COMO PAIS”
Hoy con mucha alegría recibimos al Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, y a su comandante, Tulio Nicolini. Ellos son activos colaboradores del servicio que brindan los bomberos en todos los lugares del país, un servicio que esperamos no se incremente en esta época de Navidad. Por ello, es motivo de especial agradecimiento y de oración esta labor de los bomberos, para que el Señor siempre los proteja en ese trabajo arriesgado y les conserve ese espíritu de servicio que la sociedad les reconoce. Y también oramos para que existan los medios que ayuden a los bomberos a resolver sus problemas materiales. PREPÁRATE, SE ACERCA LA NAVIDAD Hoy de manera paradójica, le hemos pedido a un bombero que encienda el fuego de la segunda vela de la Corona de Adviento, señal que nos anuncia el momento en que el Salvador, el Redentor, la esperanza del mundo, Cristo, nacerá en Belén. El evangelio de hoy nos habla, en primer lugar, de una serie de hechos en la historia de la salvación y nos recuerda quién gobernaba en esa época, situándonos de manera histórica para que todos comprobemos que la venida de Jesús ocurre en un lugar y tiempo histórico. La escritura nos dice que apareció Juan Bautista predicando en el desierto, diciendo, según palabras de Isaías: “preparen el camino del Señor y enderecen sus sendas”. Es decir, alertando para que cuidemos la venida de nuestro Salvador, especialmente hoy que el contraste es cada vez más marcado con relación al mundo en el que vivimos. La venida del Todopoderoso significa la venida de quien más nos quiere, la venida de quien se entrega a la muerte por ti y por mi; significa la venida de la verdad, la verdad eterna, sin ponerle letreros. EL PODER DEBE USARSE PARA SERVIR, NO PARA SER SERVIDO Esa verdad fue anunciada, según la Biblia, por un hombre en el desierto (Juan Baustista), quien se vistió con pelo de camello, un ceñidor de cuero a la cintura, y se alimento únicamente con langostas, miel silvestre. Y Dios quiso utilizar especialmente ese contraste, sin utilizar ninguna señal del poder del mundo para venir a la tierra. Que contraste vemos hoy, hermanos, cuando el poder del mundo aplasta a los pobres, al ciudadano, al padre de familia, al anciano enfermo, al que se queda sin vivienda. La autoridad y el poder los aplastan, olvidando que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, el hijo de Dios hecho hombre que quiere convivir en nuestras casas, y que no desea ninguna señal del poder de este mundo. “He venido a servir, no he venido a ser servido” . Apliquemos esa norma de la doctrina social de la Iglesia, y recordemos que el poder es servicio, que la autoridad es ejemplo, especialmente hoy que vemos naciones muy poderosas y ricas, uniéndose para tener más dinero y aplastar a los pobres. UNA NUBE DE DESÁNIMO PARECE INVADIR EL PAÍS Hoy vemos en pueblos y países pobres, un canibalismo político en el cual no hay el menor deseo de querer llegar a los pobres, sino sólo una búsqueda del poder permanente. Recordemos que Juan Bautista –como parte de ese mensaje de Dios en el desierto- nos advirtió: “conviértanse, hagan penitencia, que viene la luz, que viene el Salvador”. Por ello, debemos reflexionar y pensar: “¿qué puedo hacer yo por el país, desde el lugar donde estoy?”. No caigamos en esa nube de desánimo que parece invadir el Perú, porque no son los días previos a la Navidad como para vivir en una nube oscura. No hablemos ya de un poder oscuro, sino de una nube oscura que lo invade todo en el país, apagando ilusiones, apagando la vocación de servicio, apagando las esperanzas. Es una nube oscura que lo invade todo, oscureciendo las conductas, las instituciones, y la vida diaria. Y en ese clima, la Iglesia Católica anuncia que viene la luz, la salvación, la alegría. No dejemos que esa nube oscura se extienda, y hagamos que cada uno desde su hogar, desde su trabajo, siembre paz, siembre alegría, siembre optimismo. No le tengas miedo a esa nube oscura que todo lo oscurece, y enciende en tu casa la luz de la fe, de la esperanza, de la amistad, de la ayuda mutua. LA VERDAD NO ES UN JUEGO Esa luz en el corazón es la que hará que todos brindemos una sonrisa, una palabra, un gesto de ayuda, y esa luz hará que brindemos un arrepentimiento sincero en la confesión. De esa manera, podremos darnos cuenta por qué a Juan Bautista no le dieron miedo las fieras del desierto, la soledad ni el frío, al anunciar a Jesús, según la escritura. A ese mismo Juan Bautista le cortaron luego la cabeza, luego que le dijera con valentía al poderoso Herodes: “no es justo que tengas por esposa a la mujer de tu hermano”. Y sucedió que tiempo después, en un baile, la hija de Herodes danzó tan bien que hizo que el gran monarca le ofreciera: “has bailado muy bien, por ello te permito que me pidas lo que quieras”. Entonces la hija de Herodes fue donde su madre, y ella le dijo con maldad: “pídele a Herodes la cabeza de Juan el Bautista”. ¿Qué paso entonces?, pues que a Herodes le dio pánico el qué dirán, y ordenó finalmente: “córtenle la cabeza al Bautista y tráiganla en esta fuente”. Pensemos entonces que el hombre cobarde, frívolo, cruel, poderoso –Herodes-quedó en la historia como un traidor. Le dio miedo matar a Juan Bautista, pero no quiso quedar mal. Justamente, hermanos, ese es el pánico del mundo de hoy, esa es la nube oscura que paraliza al país, el pánico de quedar mal, el pánico de ser maltratado por los medios de comunicación, el pánico de que el poderoso te pise la cabeza. Juan Bautista y el Adviento nos anuncian nuevos tiempos, nuevas esperanzas, pero recordando que la verdad muchas veces cobra un precio muy alto, a veces la vida misma. Y hay que estar dispuestos a dar la vida. La verdad no es un juego, por eso Cristo nos dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. La verdad es que hay muchísimos hogares que no tienen sustento para poder vivir, la verdad es que hay miles sin vivienda, la verdad es que hay miles que sufren el maltrato de la justicia, porque no tiene quién los defienda. Esa es la verdad que se toca y se ve tanto en Lima como fuera de Lima. Por esa verdad, la Iglesia quiere convocar a todos los peruanos para pongan un granito de arena y colaboren, sin pensar en hacerlo por salir en la TV o por levantar una imagen, sino sabiendo que es un deber ayudar al prójimo. QUE DIOS CONSERVE ESE ESPÍRITU DE SERVICIO DE LOS HERMANOS BOMBEROS Ustedes, hermanos bomberos, responden valientemente a las llamadas de auxilio, a las emergencias, porque el Cuerpo de Bomberos Voluntarios sale a dejarlo todo esté donde esté, dispuestos a arriesgar sus vidas y rezando para que haya agua en cada intervención. Le pido al Señor: enciende el fuego de la solidaridad en el corazón, para ayudar a los demás y para que nuestra patria se deje alumbrar por la luz de la verdad, en el deseo de buscar el bien para los más pobres. Que nuestra patria deje el empacho político, por lo menos en estos días previos a la Navidad. Que volvamos a ser niños todos, que volvamos a recordar a nuestros padres, que volvamos a recordar cómo en la juventud armábamos un nacimiento, y veíamos con ilusión la Navidad. Le pedimos al Señor que cese esta epidemia que vemos diariamente, el ver quién insulta más y mejor, quién maltrata más y mejor, quién se atreve a hablar claro para que lo dañen los demás. Así no se hace patria, por ello la Navidad es una ocasión estupenda para que volvamos a renacer. Hay una gran mayoría de peruanos que no ocupan ningún cargo, que no ocupan ningún poder, son una mayoría los compatriotas que viven en la normalidad de la vida y quieren vivirla en paz, en familia, con alegría. Señores miembros del Cuerpo de Bomberos, les agradezco su labor porque en todo el Perú se juegan la vida. Rezo por sus familias, por ustedes, para que Dios les siga conservando ese espíritu de servicio digno de imitar por todos. El Cuerpo de Bomberos es la institución en la que más confía el país, y no creo que sea solamente porque apagan incendios, sino porque la gente ve en ellos, una generosa entrega a los demás. La razón de ser de los bomberos es el servicio al prójimo, y eso es lo que la población felicita, convirtiéndola por ello en una institución con tanta credibilidad, con tanto respeto. Pocas veces se ve esto en la historia del país, por lo que agradezco su labor y espero que con esa humildad que tienen, sigan siendo una institución respetable para todos los peruanos. Así sea. |
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