- Domingo, 9 de noviembre de 2003 -

“LA IGLESIA TIENE UN AMOR ESPECIAL
POR LAS PERSONAS DISCAPACITADAS”


Queridos hermanos en Cristo:

Hoy la Iglesia celebra en el mundo entero la dedicación de la Basílica de Letrán, madre de todas las iglesias de Roma y del mundo entero. Por eso, nuestro pensamiento en primer lugar se dirige al Santo Padre Juan Pablo II.

Justamente el Papa nos recordó –al cumplir los 25 años de pontificado- unas palabras que nos ayudarán mucho el día de hoy: “Pedro fue testigo de los sufrimientos de Cristo, quien advertía a los ancianos de la Iglesia así: “apacentad la grey de Dios que os he confiado”. Y en el transcurso de los siglos, serán los sucesores de los apóstoles quienes, guiados por el Espíritu Santo, reunirán la grey de Jesús hacia el reino de los cielos, conscientes que pueden asumir tan grande responsabilidad con Cristo, por Cristo y en Cristo”.

EL AMOR DE LA IGLESIA POR LOS HERMANOS DISCAPACITADOS

Quiero recordarles que al contemplar a estos hermanos nuestros que tienen una discapacidad física, debemos pensar que ellos tienen los mismos derechos que sus semejantes, por lo que la Iglesia Católica -siguiendo el mandato de Cristo- les dedica un amor especial.

Hoy hemos invitado también a las personas que se encargan de ayudarlos, para que ellos recuerden que realizan esa misión en nombre de Cristo, quien está presente en cada maestro, en cada padre de familia, en cada religioso que pone en el corazón de esas criaturas la semilla del amor de Dios.

También tenemos entre nosotros a un grupo de personas que han llegado a Lima para el IV Congreso Latinoamericano de la Acción Católica, un movimiento mundial compuesto por laicos que dedican su trabajo profesional, su familia y sus actividades, a darle sabor cristiano a la sociedad, la política y la cultura.

Por eso, también rezamos al Señor para que Acción Católica retome ese nuevo empuje, ese nuevo ardor que el Santo Padre le pide a toda la Iglesia en la tarea de la nueva evangelización.

Los hermanos discapacitados y la Acción Católica son dos grupos que en el corazón de Cristo están unidos para una única misión: poner a Cristo en el centro de toda actividad humana con los más pobres y los más enfermos.

El Señor nos llama a todos a la tarea de afrontar el desafío de la nueva evangelización. Y la escritura nos dice: “San Pablo recuerda que somos edificios de Dios. Nosotros somos edificios de Dios, templos de Dios”.

Estas palabras deben hacernos pensar sobre el tema, y hacer que nos preguntemos interiormente: “¿respeto mi cuerpo?”, “¿vivo mi castidad?”, “¿vivo cristianamente mi familia, mi matrimonio?”; “¿respeto a la mujer, a los jóvenes?”. Porque somos templos de Dios, no olvidemos eso.

DESCUBRE EL ROSTRO DE CRISTO CADA DIA

Más adelante, San Pablo nos dice: “el cimiento es Cristo, por eso nadie puede poner otro cimiento. Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque Dios es santo, y ese templo es de vosotros”.

Por ello, el Papa nos pide permanentemente “mirar el rostro de Cristo”, como puedes hacerlo con estos niños, con tus colegas, o en la vida diaria.

“Todo lo que hiciste a cualquiera de estos, me lo hiciste a mi” , nos dijo Jesús. Qué importante es recordar esto en un tiempo en que el hombre se olvida de quién es y se olvida del enorme valor que significa ser un hijo de Dios.

Dios quiere despertar a ese mundo egoísta, autosuficiente, muchas veces soberbio, al que le muestra ángeles como estos niños discapacitados, y le dice: “mira la grandeza de mi amor en esta criaturita, que es mucho más poderosa que todos los poderes de la tierra, ya que delante de mi es un ángel. Y Dios lo ama”.

ABRID VUESTROS CORAZONES DE PAR EN PAR

Hemos apreciado en el evangelio cuanto se molestó Cristo cuando entró al templo y lo vio convertido en un mercado, por eso, no conviertas tu misa dominical en algo ligero, porque el centro de tu fe está en la eucaristía. Y recuerda observar siempre la liturgia, el sacramento de la confesión, y mantener el cariño con que cada familia viene a orar el domingo.

Le pido al Señor y a nuestra madre, la Virgen: “Levanta tu amor a Cristo en todos los corazones, levántalo viendo a estos hijos maravillosos que con sus limitaciones nos dicen: estamos de paso, por eso nuestra vida tiene que ser de entrega al prójimo”.

También le pido a Cristo y María por la Acción Católica -cuya presencia recuerdo en mi propia familia, a través de mi padre- pensando con cuanta ilusión y ardor sus integrantes –hombres y mujeres profesionales, con autoridad moral en el país- se reúnen alrededor de este movimiento, para darle sabor cristiano a la vida.

Le pido a María: Madre nuestra, que ardan otra vez nuestras corazones, para seguir al Santo Padre, quien en Roma nos volvió a decir, al cumplir sus 25 años de pontificado: “no tengan miedo de acoger a Cristo, de aceptar su potestad. Por eso repito hoy con fuerza: abrid las puertas de par en par a Cristo, dejaos guiar por él, confiaos en su amor”.

Esta es la Gran Misión de Lima, por ello debes abrir las puertas de vuestros corazones, vuestros hogares, vuestros trabajos, de par en par, para que Cristo entre a purificar, a poner calor, a guiarlos, a acompañarlos. Hagamos ese acto de fe que el Papa viene difundiendo desde hace 25 años con estas palabras: “no tengan miedo”.

Los tiempos son maravillosos para los que aman a Dios. Que nuestra madre nos lleve por ese camino mar adentro.


Así sea.

 
 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
[Peregrinación por las Iglesias de Lima]
[Advocaciones y santos peruanos]
[Mensajes del Santo Padre al Perú][Enlaces]