- Domingo, 10 de agosto de 2003 -

“LA RECONCILIACIÓN BROTARÁ
SÓLO SI ESTAMOS CERCA DE DIOS”


Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Celebro esta Santa Misa después de tener la alegría de asistir a la fiesta de la Cruz de Motupe, cerca de Chiclayo, en donde pude apreciar el cariño y la fe con que la población venera ese sagrado signo de la cruz, tan milagroso. Es increíble observar como la sencillez de la fe mueve montañas en el país.

También inauguré el Congreso Nacional Misionero de Chiclayo, que congrega a gente de todo el Perú que quiere llevar la palabra de Dios a los hogares, como vamos a hacerlo en Lima con la Gran Misión Mar Adentro. Porque lo importante es llegar a cada persona con la voz de Cristo, que nos anima a la esperanza, el cambio y la conversión.

SIEMPRE QUEDA DIOS

Hoy, al contemplar la Carta del apóstol San Pablo a los efesios, vemos que su contenido es muy especial y también muy actual para nosotros, porque nos dice: “no pongas triste al Espíritu Santo de Dios, hay que desterrar la amargura, la ira, las cóleras, los insultos y la maldad”. Estas recomendaciones las hizo hace dos mil años, cuando todavía vivían los que vieron a Jesús, y San Pablo les pedía que no haya insultos ni ira, “porque las personas pasan, pero siempre queda Dios”.

Esto hay que repetirlo, hoy más que nunca, a un mundo que no se quiere acordar mucho de Dios, y que olvida que él permanece a lo largo de los siglos; en cambio las ciudades, las guerras, las dificultades, las violencias, todo eso va pasando.

Y la historia va dejando en su lugar exacto, las cosas como son en realidad. Nosotros, con fe en Dios, tenemos que dejar de lado las maldades, la violencia, las mentiras, para que en nuestra casa y en nuestro trabajo, siempre sigamos ese camino que Cristo ha mostrado al mundo.

Parecería que esas palabras de San Pablo son para nosotros hoy, pero no es así, él las dijo hace dos mil años. Sin embargo Dios quiere que hoy, dentro de tu alma, formen una nueva vida de conversión.

Debemos ser buenos, comprensivos, perdonándonos unos a otros, como Dios nos perdonó en Cristo. Fíjate que al decir que debemos perdonar, comprender y acoger, tenemos que pensar que este mandato de Cristo no se puede realizar solamente a base de entusiasmo; por eso cuando venimos a la misa dominical, damos gloria a Dios y al mismo tiempo recuperamos fuerzas.

RECUPERAR EL SENTIDO MÁS PROFUNDO DE LA EUCARISTÍA

El Evangelio nos dice: “yo soy el pan de vida, mi carne es comida, yo soy quien alimenta, quien te da fuerzas; porque el mundo pasará, y yo permaneceré”. Por eso, cuando venimos a la casa de Dios, no debemos ver solamente unos actos externos –un sacerdote que predica, unos fieles que oran y cantan- sino que también debemos pedirle a Dios que nos de fuerzas, para que nos consuele.

Debemos preguntarnos si nos acercamos a la comunión con el alma limpia, de lo contrario deberemos acudir a la confesión. En ese sentido, el Papa Juan Pablo II nos dice: “renuevo la invitación a recuperar el sentido más profundo del día del Señor, para que sea santificado con la participación en la eucaristía, y con un descanso lleno de fraternidad y de gozo cristiano. Que se celebre como centro de todo culto, como el anuncio de esa vida eterna; yo soy el pan de vida, quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí, y yo en él”.

La Santa Misa es importante para alimentarnos espiritualmente, con ilusiones que no sean utopías ni sueños; en cambio una utopía es pretender la paz sólo en base a acuerdos políticos o discursos. Porque la paz brota del corazón si estas cerca de Dios, y la reconciliación nace sólo si estas reconciliado con él.

Pero pretender hacer una religión del mundo, en que nosotros solos –sin ninguna ayuda- queramos seguir a San Pablo, no se puede, ya que siempre se necesita la ayuda de Dios. Por ello, cada domingo debes venir para decirle a Cristo: “Señor, me insultan, me mienten, me amenazan, por ello pongo en ti todas mis preocupaciones”.

Ten por seguro que saldrás renovado, porque el domingo supone ese encuentro íntimo con Dios en la eucaristía, gracias al cual, mi corazón está activo. Y ahora en la eucaristía, Dios, la eternidad, se hace tiempo, y se presenta realmente bajo la forma del sacramento de la eucaristía.


IMPORTANCIA DEL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN

El Santo Padre también nos habla de una manera muy bonita -además de la eucaristía- del sacramento de la reconciliación, que tiene un papel fundamental en la recuperación de la esperanza. Y es que la experiencia que cada uno de nosotros tiene del perdón de Dios, es el fundamento para toda esperanza en el futuro.

Hermano, vivimos tiempos en los que parece que todo se termina, que todo es urgente, que se cae el mundo, y en que se discute todo; sin embargo, debemos saber que todo esto pasará, y Dios permanecerá siempre. Por ello, vamos a pedirle a Jesús: “ven a mi corazón, dame fuerzas, destierra la violencia, quita los miedos, la mentira y el odio, y pon allí la paz, la reconciliación. Para eso no bastan palabras, abre las puertas de tu corazón y no tengas miedo de defender la verdad del evangelio”.

No tengas miedo de vivir dificultades en tu casa, en tu trabajo o en tu familia, porque el gozo de la esperanza, al venir a la misa hoy domingo, te renueva. Ojalá fuera cada día, porque al recibir la eucaristía, adquieres nueva ilusión para tu vida.

Al venir a la misa y depositar mis dificultades en Dios, salgo renovado, y no es un sueño, porque los tiempos pasan, la muerte pasa, el insulto pasa, y queda Dios, la Verdad Eterna. Esa verdad que habita en ti.

Por tanto, pongamos las cosas del mundo en su nivel, en su dimensión mundana, y pongamos las cosas de Dios en su dimensión infinita, sabia, maravillosa; porque esa unión entre lo terreno y lo divino se da en la eucaristía, donde se une el cielo y la tierra.

La misa es un instante del cielo en la tierra. Que nuestra madre, la Virgen María, nos ayude en esta escuela de la verdad, en esta escuela del amor y la eucaristía, para que nos lleve -por la esperanza y por la alegría- a ser cada día mejores hijos de Dios.

Así sea.

 
 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
[Peregrinación por las Iglesias de Lima]
[Advocaciones y santos peruanos]
[Mensajes del Santo Padre al Perú][Enlaces]