- Sábado, 13 de diciembre de 2003 -

“QUE LA VIRGEN MARÍA,
CON SU MATERNAL CARIÑO,
NOS AYUDE A PREPARAR LA NAVIDAD
EN CADA CORAZÓN”


Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Hoy de manera especial, en este tercer domingo de Adviento, recordamos algo que todos debemos hacer norma de vida, y es el hecho que el Señor sigue presente entre nosotros, que nuestra madre María sigue presente entre nosotros.

Por ello, el Santo Padre nos dice como una orientación clave para el siglo XXI: “contemplad el rostro de Cristo, con los ojos de María, haced ese esfuerzo ahora y en tu vida. Ponte delante de él como quieras, si buscas a Cristo en la cruz, si buscas a Cristo niño, si buscas a Cristo resucitado, pero ponte siempre delante del rostro de Cristo y dile con confianza: “creo Señor que estás aquí, y lo veo en el rostro de mi esposa, de mis hijos, de ese enfermo”.

Luego nos pregunta el Papa: “¿y con que ojos crees que hay que contemplar ese rostro de Cristo?; pues con los ojos de María”. Haz ese esfuerzo entonces, porque de una vida espiritual sincera, brotarán bendiciones para la vida de cada uno; brotará la alegría, el perdón, el trabajo, la ayuda, las enseñanzas, miles de actitudes de la vida diaria que si se hacen con la mirada puesta en el rostro de Cristo y de María, cambiarán nuestra vida.

CUANDO CRISTO REGRESE, ¿ENCONTRARÁ FE?

Aprendamos a querernos, a no desfallecer, a tener una fortaleza que no es nuestra, que es de Dios. Aprendamos la lección de humildad de María, porque sus ojos nos ayudarán a ver la realidad de la vida con humildad, nos ayudará a encontrar la palabra de aliento, la mano de solidaridad. Con esa ayuda de la Virgen, tendremos éxito para llevar a nuestros amigos hacia La Gran Misión de Lima.

Hermanos, la gran pregunta que constantemente viene a nuestra mente en la historia actual, es la misma pregunta que Cristo dejó en el aire cuando estuvo en la tierra: “cuándo regrese el hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?”.

Ese es el desafío, porque todo esto que estamos haciendo ahora, al seguir la indicación del Padre Kentenich, marcará un camino de espiritualidad nueva. Y si respondemos afirmativamente a la pregunta: “¿crees en Dios?”, nuestro Padre eterno nos dirá, como lo hizo el apóstol Santiago: muéstrame tus obras, ya que una fe sin obras es una fe muerta.

Esta fe por la que han trabajado ustedes con tanto esfuerzo, con tantas pequeñas y grandes dificultades, humanamente puede significar ver solamente un templo, echarle agua bendita y quizás depositar una imagen; pero sabemos que la fe es algo más, sabemos que esto es algo misterioso, querido por Dios, porque es un santuario que irradia fe, y donde puedes venir a visitar a María con las palabras que repetía el Padre José: “Madre yo te saludo, salúdame también tú”.

UNA ALIANZA DE AMOR ENTRE LA VIRGEN Y SCHOENSTATT

Esta señal de cariño, este saludo tierno de un buen hijo con su madre, obedece únicamente a la fe. Por eso, bienaventurada tú, Virgen María, que has querido, siguiendo ese camino de la fe, que nos reunamos un pequeño grupo que dentro de pocos años se multiplicará.

Recuerda que el Niño Jesús quiso pasar desapercibido en el vientre purísimo de la siempre Virgen María, no hizo una ceremonia de acogida, ni avisó a los poderosos de la tierra que venía al mundo. Y a pesar que la prueba era muy difícil también para María, por su embarazo, el Señor la probó tanto a ella como a San José, comprobando que ellos en ningún momento dijeron: “pero si yo soy la madre, el padre de Dios, ¿por qué debo estar sometida a estos problemas? Si yo soy especial”.

María creyó, José creyó, Jesús se sometió a todas las inclemencias de la vida, y hoy es igual, porque Jesús viene en el silencio de tu trabajo, de tu oración, y junto a la Virgen María te dirá en estos días previos a la Navidad: “me viene bien tu compañía, me ayuda mucho el que de alguna manera me acompañes en este peregrinar a Belén”.

Al inaugurar hoy el Santuario de Lima, debemos saber que este es un lugar donde la gracia de Dios brotará siguiendo las palabras del Padre Kentenich (fundador del Movimiento Apostólico Schoenstatt) cuando les dijo a su primer grupo de seguidores, allá en 1914: “el Santuario de Schoenstatt es un lugar donde los hombres son transformados en Cristo por mediación de María, y enviados como apóstoles a dar fruto en la construcción del reino de Dios en la tierra”.

CONSTRUYAMOS LA IGLESIA SIEMPRE, NO POR MOMENTOS

Hermanos, el Pastor te pide que mires con esperanza y preocupación la vida, porque con un poquito de fe moveríamos montañas en nuestra propia existencia, en nuestra propia familia, entre nuestros propios amigos; entonces, si no logramos mover montañas es que nos falta ese granito de fe, ya que todavía queremos construir la Iglesia sólo con nuestros manos, olvidando la oración.

Todavía queremos construir la Iglesia con sólo tres peticiones, y nos olvidamos del Santo Rosario; todavía queremos que esos minutos que estamos en la eucaristía sean momentos aislados, y nos olvidamos que gran parte del día se nos va en el trabajo, sin pensar en Dios.

Le pedimos a la Virgen para que en este día de gozo, bendiga abundantemente este Movimiento Schoenstatt, bendiga abundantemente este pueblo de Dios, y nos ayude a que la Gran Misión de Lima adquiera mucha vida, más aún en estos lugares donde la gente -al tener bienes materiales- debe ser más generosa con los demás..

Que esta luz de Schoenstatt ilumine esa verdad fundamental de la Iglesia, la de ayudar a la gente más pobre y la de acercarse a los más necesitados con la oración y la ayuda material.

NECESITAMOS COHERENCIA EN LA VIDA CRISTIANA DEL PAÍS

Que Dios los bendiga a todos, y que realmente la Virgen María con su maternal cariño nos ayude a preparar la Navidad, nos ayude a preparar una sociedad, un país en donde se haga la luz al fin. Viendo la situación actual, creo que los peruanos no nos merecemos un clima así, y esto tiene que ver mucho con la dimensión moral.

Porque sobran los discursos, las declaraciones y los gestos, y hace falta la coherencia de una vida cristiana, honesta, transparente, paterna. Nunca he escuchado hablar más de reconciliación, y sin embargo pocas veces he visto envidias y encuentros de tan bajo nivel en el país.

Es hora hermanos que en el Perú los católicos nos pongamos en pie con una fe práctica. No puede ser que decir la verdad esté mal visto en el país, ello significaría una muy mala señal, no puede ser que el mal triunfe sobre el bien, por eso el gozo de estar aquí viene de la certeza que María se apiadará de nosotros, para vivir como hermanos y para que dejemos de lado envidias, mala fe.

La verdad es la verdad, no hay varias verdades, ni hay varias Iglesias, hay una sola Iglesia: santa, católica, apostólica, romana. Nuestra madre nos enseñó esta frase: “ten confianza hijo mío, que estaré siempre cerca de ti”, por eso vale la pena que cada uno repitamos estas palabras tan bonitas de la espiritualidad de Schoenstatt, en el silencio del corazón.


Así sea.

 
 

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