- Domingo, 14 de setiembre de 2003 -

“NUESTROS ACTOS SÓLO SE VERAN SI TENEMOS FE”


Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Acabamos de escuchar el evangelio y hemos oído una pregunta que Cristo nos sigue haciendo a cada uno de nosotros. Por ello, en nombre de él pregunto: ¿quién dice la gente que es Jesús?.

Esta es la pregunta que el mismo Cristo le hace a sus discípulos, porque hay muchas religiones que hablan de un Dios que está tan alto que no interviene nunca en la vida del hombre. Ese es un Dios que siempre va a perdonar, que nunca va a corregir, por lo que ese Dios sólo servirá para resolver los problemas, lo que constituye una idea falsa e incompleta del Señor.

CRISTO ES VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE

Hay gente que tiene una idea equivocada de Cristo, por ello decían de él: “es Elías”, “es un profeta”, “es Juan Bautista”, y como todos ellos ya habían muerto, concluían: “es una voz del otro mundo”. Entonces se quedaban tranquilos, ya que Dios no podía intervenir en sus vidas.

Otros todavía piensan que Cristo sólo fue un buen hombre, que hizo mucho bien o que sólo fundó una religión con un grupo de gente buena que quiere ayudar a los demás; es decir, recortan la figura de Jesús. Y con ese razonamiento interesado se preguntan luego: ¿quién es la Iglesia para decirme qué es lo que está bien o lo que está mal?, o ¿por qué los mandamientos son la ley de Dios?.

“Cristo fue un maravilloso hombre, que hizo cosas muy buenas, pero no me digas que es Dios”, dicen algunos, y ponen a Dios en un nivel en el que nunca interviene en la vida del hombre, y a Cristo como alguien que fue simplemente un gran líder de su época. Y la verdadera respuesta es que Jesús es verdadero Dios y verdadero Hombre, por un misterio de la fe.

Dios interviene en tu vida y te dice que por allí va el camino para alcanzar el cielo. Esto nos pone ante una gran responsabilidad, por lo que debemos recordar la frase “por sus frutos los conoceréis”, ya que la fe tiene que tener obras, y nuestros actos sólo se verán si tenemos fe.

¿Por qué son tan importantes las obras?. Porque la palabra ha perdido mucho valor, y ahora cualquiera dice “te quiero”, “perdóname”, “ayúdame”, o cualquiera dice “no lo voy a hacer más”, haciendo que el lenguaje, las palabras, no tengan mucho valor.

Las palabras no sirven, entonces es muy difícil comunicarnos, ya que por ejemplo, cuando una persona nos dice que ya no volverá a hacer algo indebido y sin embargo lo sigue realizando, ¿qué podemos hacer?.

LAS PALABRAS VACIAS, UN MAL DE NUESTRO TIEMPO

¿Qué hacemos cuando decimos “voy a estudiar” y no estudio?; ¿qué hacemos cuando decimos “voy a juzgar” y no juzgo?; ¿cuando digo “perdóname” y no estamos arrepentidos?. ¿Qué hacemos con las palabras vacías, a las que se las lleva el viento?....

Esta es la crisis del tiempo moderno, cuando las palabras pasan a ser un modo de engañar, de manipular o falsear los sentimientos, diciendo algo que no sientes o prometiendo algo que no cumples. En cambio Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, es la palabra de Dios hecha carne, que nos dice “yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

Recordemos que Cristo anunció su muerte y resurrección delante de sus discípulos, por lo que Pedro respondió: “no lo vamos a permitir” . Entonces Jesús le dijo: “quítate de mi vista, Satanás, porque tú piensas como los hombres, no como Dios”.

En la epístola de Santiago se nos pregunta: “¿de que te sirve decir que tienes fe, si no tienes obras?”. Por ello, pensemos que allí está el gran desafío de la época actual, porque si tienes fe debes mostrar tus obras en la familia, en el estudio, en el matrimonio.

Muchas veces un gesto honesto vale más que mil palabras y la verdad no necesita demostraciones. Pero hoy necesitamos muchas palabras, mucha imagen, mucha presencia en los medios, muchas discusiones para arreglar una mentira, porque como no hallamos la verdad, debemos sacarla de las mentiras.

CADA DIA QUEREMOS MAS A JUA N PABLO II

Vemos a Juan Pablo II viajando a Eslovaquia, en una situación en la que casi no puede hablar, pero en la que su sola presencia significa un mensaje: “aquí está el camino, aquí está la verdad, aquí está la vida”. Y la gente sigue conmovida por ese llamado.

Qué limitado físicamente está el Santo Padre, pero yo cada día lo quiero más, porque con sus obras nos demuestra que es verdad todo lo que él dice. Por ello, que esta belleza de la fe ilumine sus hogares y sus vidas, ya que sólo cuando se vive en la verdad hay paz y sólo cuando las palabras tienen sentido hay verdadera paz.

Piensa entonces en tu hogar, en tu vida personal, y pídele a la Virgen así: Madre mía dame fuerzas, que yo reconozca a Jesús vivo en mi existencia, en mi trabajo, en mi familia, y que me de cuenta que ese Cristo es Dios, que lo sabe todo.

De esa manera construiremos una familia, una sociedad, un país en paz, mientras la verdad siempre iluminará nuestro camino.


Así sea.

 
 

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