- Domingo, 16 de noviembre de 2003 -

“LA PALABRA DE DIOS ESTARÁ SIEMPRE PRESENTE”


Queridos hermanos en Cristo:

Quisiera recordar hoy las palabras de Cristo en el Evangelio de San Marcos: “la tierra y los cielos pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Estas palabras del Señor nos explican de una manera muy clara que todos los eventos y todas las cosas de la vida pasarán, que las dificultades que pueda tener un grupo político pasarán, pero la importancia de la palabra de Dios no pasará nunca.

Por ello, es muy importante darnos cuenta que la palabra de Dios no es sólo una opinión y que estará siempre presente en nuestras vidas. Por ejemplo, cuando el Señor nos dice que uno de sus diez mandamientos es “amarás al Señor sobre todas las cosas”, nos pide que lo amemos sobre todas las cosas, y que lo busquemos en el amor a los hijos, en el trabajo o en el deporte.

LA PALABRA DE DIOS ESTA SIEMPRE PRESENTE

El evangelio de San Marcos nos dice hoy: “Jesús dijo a sus discípulos: en aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán, y verán venir al Hijo del hombre con gran poder y majestad. Y enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte en horizonte”.

La palabra de Dios nos asegura que su hijo Cristo vendrá con poder y majestad, pero esta no será una lucha para ver si la Iglesia tiene más presencia que otras, o para ver si triunfa, ya que no debemos unir la palabra de Dios a discusiones pasajeras y terrenas.

Pon en práctica la palabra de Dios en el trabajo, en la familia, en el deporte, en la enfermedad, porque ella nunca cambiará, y seguirá siendo la misma. La palabra de Dios estará siempre presente y el desafío estará en que puedas aplicarla en tu vida personal.

Debes tener una vida coherente, pensando y actuando de la misma manera. Lo que no puedes es pensar de un modo, hablar de otro modo y actuar en contrario, porque debes mantener la verdad de la palabra de Dios en cada uno de tus actos.

Por eso Cristo nos dice: soy el Camino, la Verdad y la Vida, y el desafío para nosotros, los cristianos, es iluminar un mundo que a veces se olvida de Dios, poniendo la fe al servicio de los demás.

LA PALABRA DE DIOS ES LUZ QUE ILUMINA

La palabra de Dios me dice que debo acompañar a Cristo en la eucaristía, para darle las gracias y acercarme a la confesión, atendiendo a lo que me dijo Dios, me enseñó la Iglesia y me recordó el Santo Padre: el domingo es el centro de la vida cristiana.

De esta manera la palabra de Dios será luz que ilumina, aunque a veces pueda parecer que no triunfa, ya que no siempre sabemos lo que sucede en el corazón de cada persona. Pero ten por seguro que Cristo nunca deja de ayudarnos.

Sigamos leyendo la palabra de Dios, por ejemplo Jeremías nos dice hoy: “tengo designios de paz, no de aflicción, entonces me invocarán y yo los escucharé, los congregaré”. Cristo nos dice que su palabra es de paz, de consuelo, de ayuda, y nos recuerda que nuestro destino en la tierra es luchar contra las palabras que invaden el corazón con cólera y odio.

Pero la obra de Dios siempre triunfa, porque ha vencido al mundo y dice en tu alma: “mi palabra ha vencido, si la sigues serás feliz, el hogar funcionará y habrá justicia”. Y la Beata Teresa de Calcula decía: “la pobreza no la ha hecho Cristo, la han hecho los hombres y mujeres con su egoísmo”.

Por eso vamos renovar nuestra fe con gozo, con alegría, con paz, con ese deseo de leer y meditar la palabra de Dios, dándonos cuenta que tenemos defectos y debilidades, pero sin desconfiar del destino, porque si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?. Y si estoy en un lugar de poder político, económico o social, debo preguntarme si procuro servir a los demás.

QUE EL DEPORTE NOS LLEVE A UNIR LA FAMILIA

Hoy todos estamos con ilusión de poder descansar viendo un buen partido de fútbol, pero recordemos que no nos estamos jugando el futuro del Perú. Ojalá nos muestren un buen resultado, para que eso nos lleve a trabajar mejor o estar juntos en la familia, pero sin agotar la cerveza, si ganamos, o sin romper todas las lunas de la ciudad ,si perdemos.

Recordemos que vamos a disfrutar de un espectáculo deportivo, por eso pensemos que la palabra de Dios no pasará nunca, y no nos dejemos llevar por situaciones que parecen definitivas.

El cielo pasará, la tierra pasará, tu vida pasará, pero la palabra de Dios no pasará. Por ello confía en el Señor, para que tengamos fe, porque él estará siempre en nuestras vidas.

Así sea.

 
 

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