- Domingo, 14 de diciembre de 2003 -

“EL GRAN REGALO DE LA NAVIDAD ESTÁ
EN QUE CRISTO ENTRE EN TU CORAZÓN”


Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Es motivo de particular alegría para el Pastor, comprobar que con el esfuerzo del Párroco y de todos ustedes, los fieles, esta iglesia se renovó y ahora luce lo que fue su arquitectura y diseño original. Justamente por ello, debemos pensar en que todos tenemos -de alguna manera- un recuerdo grato de nuestros antepasados, ya que por ejemplo, yo recuerdo mucho el Barranco de antaño, cuando había, creo, una realidad más bonita que la actual.

No digo que el progreso no sea bueno para el hombre, pero recuerdo con gran cariño el calor de la familia, del barrio, de los amigos y de las tradiciones de antes. Les recuerdo que ahora hay varios proyectos para restaurar la antigua Ermita, pero debemos estar atentos a que este proyecto englobe la necesidad que la zona se vuelva nuevamente digna, tranquila, evitando que caiga otra vez en el abandono.

Pienso en este momento cuántas veces visite en mi niñez la preciosa Ermita de Barranco, un símbolo del distrito que quedado grabado en la historia de la canción criolla. Quiero por ello, que este recuerdo sea para que juntos, busquemos que Barranco recupere la personalidad que siempre tuvo.

ESTAD ALEGRES, QUE YA LLEGA LA NAVIDAD

Hoy la palabra de Dios nos dice “regocíjate, hijo de Sión, grita de júbilo Israel, alégrate de todo corazón, porque el Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a los enemigos. No temas, no desfallezcas, el Señor tu Dios siempre te salva”. Estas son palabras del Antiguo Testamento, palabras de un profeta que le anuncia a su pueblo: “Dios ya viene”.

Nosotros estamos en el momento posterior, por eso San Pablo les habla a los filipenses de otro modo: “hermanos, estad alegres siempre en el Señor. Os lo repito, estad alegres, el Señor está cerca”.

A pocas semanas de la Navidad, estas son las palabras que yo quisiera repetir en el corazón de cada uno, porque podemos tener preocupaciones o tristezas, pero el Señor te recibe hoy en este templo y te llama a estar alegres. Recuerda que la alegría es una característica del hombre de fe.

Sabemos -como hijos de Dios- que nada ni nadie nos puede quitar esa razón de ser, y ni siquiera el pecado me quitará esa alegría, porque el remedio a mis pecados ya existe: Dios ha enviado a su hijo Jesucristo para salvarnos y todos tenemos salvación.

PARA DIOS NO HAY NADA OCULTO

Recuerda que el demonio se mete en el alma cuando encuentra un ambiente de tristeza, de desesperación, o cuando te dices “yo no sirvo para nada”; porque ese clima es propio del ambiente del pecado, algo que la Biblia nos anuncia cuando dice: “el Señor ha cancelado tu condena, y ha expulsado a los enemigos”.

Cuando sientas que estás débil o que te faltan fuerzas, recurre al sacramento de la confesión, y cuando tengas un enfermo por quien preocuparte, recuerda que tienes que rezar junto a él. Debes saber que el robo, la extorsión, el no pagar el salario justo, el no compartir la riqueza o el no generar empleo, es un pecado, no es un problema político.

El que tiene más amor al dinero, al placer, no puede tener lugar en el Reino de Dios, y vivirá inquieto permanentemente, porque su conciencia le reclamará siempre. Por eso, cuando Dios nos pide estar alegres, debemos decirle sinceramente: “he cometido errores”, pero no debemos dejarnos llevar por el pesimismo, porque en el momento en que le abras tu corazón al Señor,, se acabará la inquietud.

Acabamos de vivir unos momentos bastante difíciles en el país, y debemos saber que el que ha hecho daño lo sabe en su alma, quien ha atentado contra la buena fama y obra de otras personas, lo sabe en su alma. A nosotros nos pueden distraer con otras cosas, pero estamos hablando de la conciencia, de otra dimensión diferente, porque para Dios no hay nada oculto.

El Señor te dice muchas veces: “quita de tu corazón ese pensamiento, porque yo no puedo habitar donde hay envidia, odios, rencores”. La alegría hermanos, tiene una definición muy especial, ya que se dice que es el estado del ánimo ante la posesión del bien.

YA LLEGA EL SEÑOR EN LA NAVIDAD

Mi alma manifiesta alegría cuando hago el bien, por eso procuro rezar, procuro ser sincero, procuro ayudar a la gente para que nadie pase un día de Navidad triste, para que nadie se sienta abandonado. Estos son pequeños modos cristianos, que no son parte de un programa social, sino parte de un programa cristiano, ya que solamente nos anima el amor al prójimo.

Nos anima un espíritu cristiano, porque veo en el enfermo, en ese niño abandonado, el rostro de Cristo. Por eso, estad alegres, y recordad lo que dijo San Juan: “el que tenga dos túnicas, que las reparta entre quienes no tengan”.

Hoy vengo a decirles: ya llega el Señor, por eso acércate a la confesión, busca cambiar el corazón, y no nos dejemos llevar por corrientes de pensamiento que te hacen llorar y hacen crecer en tu corazón el rechazo a los demás.

EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD ES CRISTO

En esta Navidad ¿vamos a seguir viviendo las angustias de los regalos, de las compras?; ¿vamos a seguir educando a nuestros hijos con todo tipo de caprichos que nos pidan? El gran regalo es Cristo, el gran regalo de Nochebuena es la presencia de Jesús en tu alma.

Quita todo aquello que no tenga valor en tu corazón, porque es el momento de decirle al Señor: aquí estoy para recomenzar mi vida, todo tiene arreglo para Dios.

Estad alegres, el Señor está cerca, nada nos preocupe, porque la paz de Dios se instalará en tu corazón, en tus pensamientos. Recuerda hacer el bien a los demás, y preparémonos a hacer una revolución de amor, de fe, de moralidad pública, de educación a los hijos, en todo el país.

Así sea.

 
 

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