- Domingo, 20 de julio de 2003 -

“LA GRAN MISIÓN DE LA IGLESIA DE LIMA,
ES SEMBRAR VALORES EN EL PAIS”


Queridos hermanos en Cristo Jesús:

En el evangelio de hoy acabamos de leer estas palabras: “Jesús vio una multitud y le dio pena, porque andaban como ovejas sin pastor; por ello se puso a enseñarles con mucha calma”. Esa es la tarea de la Iglesia Católica, esa es la tarea que a nosotros los Pastores, sacerdotes, religiosos y religiosas, nos corresponde hacer diariamente: enseñar con calma.

Y es que debemos recordar que a Jesús le dio tristeza ver tanta gente yendo de un lado para el otro, sin saber lo que quiere y sin saber adonde va. Por ello, quisiera decirles que hoy debemos prender la luz del corazón y enfocar nuestro entendimiento en Cristo.


ILUMINEMOS A CRISTO EN NUESTRO CORAZÓN

Normalmente el mundo enciende las luces para aquellos que piensan que tienen poder, en la política o en el deporte por ejemplo. Sin embargo, debemos saber que muchas veces encontraremos a Jesús a oscuras en tu corazón, sin ninguna iluminación y sin que tú sepas que mensaje te da.

Recordemos que en el evangelio de hoy, Cristo les dijo a los que lo seguían: “vamos a un sitio tranquilo para descansar un poco”, ya que eran tantos que no tenían tiempo ni para comer. Pensemos también en que cuando Jesús vivió, habitó en la tierra con su cuerpo, convocó multitudes, y vio tanta gente cansada como la que vemos hoy, agobiada por el trabajo, la familia, la enfermedad y la vida misma.

Hoy por ejemplo, aún hay mucho ruido, muchas declaraciones, y las personas siguen como ovejas sin pastor, por lo que debemos preguntarnos: ¿por qué no hacemos el propósito de iluminar el rostro de Cristo y nuestra propia conciencia?; porque encendiendo la luz dentro de ti, podrás darte cuenta cómo te estas portando y cómo puedes ayudar a los demás.

Cristo nos pide a todos: “enciendan una luz en su alma, y esa luz les dará un poco de tranquilidad para que puedan meditar sobre cómo está su conciencia, o por qué a veces maltratan a otra persona”. Entonces, dime hermano: ¿qué te cuesta conceder unos minutos para que en tu casa o en tu templo, sea Cristo ese Pastor que te dice “sonríe un poco más”, “olvídese de ese problema”, o que te dice “perdona a tu prójimo”?


GRAN MISIÓN MAR ADENTRO

Sigamos adelante en nuestras vidas, porque Cristo es el único que sabe lo que hay en el corazón de todos nosotros, y es él quien dice: “enciende la luz y mira con inteligencia dentro de tu corazón”. Quizás hallarás alegrías, penas o decepciones, porque en el mundo de hoy encontramos mucho ruido y encontramos también que la gente sigue yendo de un lado para otro, sin parar.

Además, quizás encontrarás que el mundo no nos otorga esa paz interior para hacer una oración, para hablarle al Señor, o para rezarle a nuestra madre, Santa María, diciéndole así: “Virgen María, ayúdame, dame paz, dame luz, quiero descansar con mis hijos, pero sobre todo quiero tener paz, optimismo, esperanza”.

Para colaborar con esa tarea, la Iglesia de Lima está convocando a una gran misión que se llama Mar Adentro, con la que queremos llegar a todos los hogares de la capital, visitarlos uno por uno, no sólo los sacerdotes sino todos juntos, (religiosos y laicos) para llevarles la palabra de Dios, recordándoles que Jesús habita en sus corazones. Porque esta Gran Misión es para sembrar de valores nuestra patria.

Nuestra patria sigue sufriendo mucho, y a los peruanos nos está resultando muy difícil el recomponernos moralmente. Entonces, debemos recordar lo que dijo Jesús de una manera muy clara: “Dios en la cruz, mediante su hijo Jesucristo, murió por nosotros, terminó con el odio y vino a traer la paz”.

Pensemos en cómo nos está costando dejar el odio de lado, y cómo nos está costando convencernos que ese sentimiento negativo no ayuda ni al progreso, ni al desarrollo, ni a la familia ni a la educación; por ello, es que la Iglesia quiere sembrar valores, al influjo de las palabras que el Santo Padre recordaba hace algunos días: “no hay justicia sin perdón”.

TERMINENOS CON LOS ODIOS EN EL PAÍS

Parecería que es necesario el odio para que haya justicia en el país, prueba de ello es que muchas veces se usa la frase “no queremos impunidad”, sin pensar en que esas palabras son fáciles de utilizar para atacar a quien quiera sembrar la paz. Nadie quiere impunidad, lo que pedimos es terminar con el odio, la violencia, el maltrato, las agresiones y las mentiras.

Recordemos que estamos en un momento en que podemos sembrar valores, principalmente una paz que permita progreso y empleo; una paz de conciencia, en la que Cristo pueda decirnos diariamente: “dame unos minutos de tu vida, hoy, para que saques de tu corazón ese nuevo odio, esa nueva venganza”.

Hay mucha gente que quiere vivir en paz y que quiere mayor progreso social, pero caminando por el camino del odio y aumentando ese permanente maltrato de unos contra otros, no vamos a lograr nada. Por ello, las palabras del Papa Juan Pablo II me parecen importantes: si quieres justicia, perdona, si quieres perdón, la Verdad; pero recuerda que nada de eso lleva al odio, la venganza o el rencor.

REINA DE LA PAZ, SIEMBRA TU SEMILLA EN LOS CORAZONES PERUANOS

Hoy San Pablo nos dice que Cristo mató el odio en la cruz, porque nuestra religión es de perdón, de acogida. Por eso le pido a nuestra madre, Reina de la Paz: siembra tu semilla en los corazones peruanos, para que de una vez salgamos de ese círculo vicioso en donde unos y otros encienden luces a todas las cosas negativas.

Jesús nos dice: “déjame darte una palabra de perdón, de reconciliación, de justicia, y déjame que ilumine tu país, tu casa, tu vida, tu familia, tu corazón”. Eso mismo le pido a nuestra madre hoy, cuando ya estamos acercándonos hacia esas Fiestas Patrias, en que recordamos la alegría de ser peruanos.

Le pedimos a la Virgen María: siembra en los corazones una paz que brote de la conciencia limpia. Una paz que brote de una búsqueda de la verdad con caridad, de la justicia con perdón, de la siembra de valores auténticos.

Creo que tiene que llegar el momento en el que todos los medios de comunicación, los políticos, la Iglesia, y la mayoría de la población, debamos decir juntos: hagamos una patria donde reine la verdad, la justicia, el diálogo, el respeto, el amor de unos por otros. Ese será el reino de los valores, en donde Cristo será el Pastor que nos llamará a la conversión personal y social

Así sea.

 
 

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