
- Domingo, 21 de setiembre de 2003 -
| “ES NECESARIO QUE JUNTEMOS ESFUERZOS PARA LOGRAR LA UNIDAD ENTRE TODOS LOS PERUANOS”
Hoy como todos los domingos, nos acercamos a esta casa de Dios para rezar. Para eso venimos siempre, y esta primera lectura del Libro de la Sabiduría nos ayuda mucho, porque contiene las enseñanzas de Dios. Y cuando esa palabra de Dios se quiere interpretar de cualquier forma que no sea con respeto a la revelación, ocurre lo que se llama la manipulación; por eso, la palabra de Cristo se entiende sólo a la luz de la enseñanza de la Iglesia. En la antífona de la entrada hemos escuchado: “yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me llamen desde el peligro yo los escucharé, y seré para siempre su Señor”. Por eso, renovemos nuestra fe en Cristo, único salvador del hombre; renovemos nuestra fe en la Iglesia Católica, fundada por Cristo; renovemos nuestra fe en el Santo Padre, Juan Pablo II, Vicario de Cristo; y renovemos nuestra fe en el representante de Cristo en cada lugar, el Obispo, el Pastor. LA VISIÓN DE DIOS ES DIFERENTE A LA VISIÓN DE LOS HOMBRES Esta es la Iglesia, esta es nuestra fe, esta es la enseñanza que de manera abierta y al mismo tiempo humilde, presentamos todos los días a Dios en la Santa Misa. Porque es Dios quien ha puesto la responsabilidad sobre los hombros de sus Pastores. Por eso, qué diferentes son los juicios políticos de los juicios espirituales, qué diferente es la visión de Dios de la visión de los hombres. El apóstol Santiago, de una manera muy bonita y muy clara, nos dijo: “queridos hermanos, donde haya envidia y rivalidades, habrá desorden y toda clase de males. Recordemos entonces que la sabiduría que viene de arriba es pura, es amante de la paz, es comprensiva, es dócil, llena de misericordia y buenas obras. Porque los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia”. Y se pregunta Santiago: “entonces, ¿de donde provienen las guerras y las contiendas entre ustedes?; ¿no es acaso de las pasiones?, porque luchan, codician y no tienen. Matan, arden de envidia y no alcanzan nada, porque no piden, y cuando piden no reciben, porque piden mal”. PIDAMOS A DIOS PARA QUE EL PERÚ ENTRE EN ESA DIMENSIÓN DE VERDAD Hermanos, constantemente acudo a Dios en estos tiempos para pedirle que logremos entrar en esa dimensión de verdad, de paz auténtica, con un verdadero desarrollo integral de la persona humana. Es tan importante la sinceridad, es tan importante el respeto mutuo, que le pido al Señor: acorta este tiempo de prueba al que sometes a nuestro país, que sólo se hará más breve en la medida en que una verdad, en que una paz verdadera, en que un respeto verdadero, entre al corazón de cada peruano. Es muy necesario que unamos esfuerzos para buscar esa unidad entre todos los peruanos, pero no en base a esfuerzos solamente superficiales o solamente emotivos. Por ello, amemos a nuestra patria, amemos nuestro país, y recordemos las palabras de Santiago, escritas hace dos mil años pero que tienen plena vigencia. Y el evangelio de San Marcos nos dice: “quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Esa humildad debe ser la que nos lleve a servir a los demás, a ayudar a los demás, a aceptar el último esfuerzo, porque los últimos serán los primeros. Y es que es muy distinto el pensamiento de Dios. INVOCO A LA SOLIDARIDAD PARA DONACIÓN DE ORGANOS Aquí tenemos a pacientes de Essalud, que con tanta esperanza están deseando que llegue el momento del trasplante de un órgano. Por ello sus familias viven esa alegría, esa ilusión que la solidaridad de unos y otros encuentre el momento para que alguien vuelva a tener una salud plena. Invoco esa ayuda, ese esfuerzo que -respetando siempre el orden moral- debe llevarnos a elegir la donación de órganos, lo que permitirá tejer una solidaridad superior en la sociedad. Esto exige humildad, para brindarle salud al prójimo respetando siempre los designios de Dios. Recordemos cuando los apóstoles miraban a Cristo y le decían: “¿cómo es eso que dices de que los últimos serán los primeros?. No entendemos”, y entonces Jesús acercó un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó, y les dijo: “el que acoge un niño como éste en mi nombre, me acoge a mi”. Aquí tenemos el resumen de lo que hoy encontramos en la Biblia; la sinceridad, la humildad, la sencillez, el respeto de unos por otros. Esto hace que el mensaje de la Iglesia sea creíble, alejando envidias, rencores, violencias, evitando hacer de algo tan sagrado como la vida, motivo de peleas ideológicas, recordando que los medios de comunicación -que tienen todo el derecho a su libertad de expresión- tienen un deber sagrado: colaborar en momentos de crisis a la unidad del pueblo peruano, colaborar en momentos de crisis a ser especialmente cuidadosos al acercarse a los juicios para generar una nueva cultura, donde la solidaridad, la verdad, la sencillez, abran su camino. Mañana celebramos a la Patrona de las Fuerzas Armadas, Nuestra Señora de la Merced. A ella le pedimos: Madre nuestra, acompáñanos en el dolor, acompáñanos en la alegría, en la esperanza, para que todo este grupo de hijos tuyos, cumpliendo su deber, esperen siempre la mano amiga, la solidaridad en su salud y el respeto de unos por otros. Que Dios y nuestra Madre nos bendiga a todos Así sea. |
| [Reseña histórica de
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