
- Domingo, 28 de setiembre de 2003 -
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“NO PERMITAMOS QUE SE ENTIERREN
Hoy domingo hemos recordado al empezar la misa, la presencia de dos grupos de profesionales a los cuales saludamos con especial agrado y por los cuales elevamos nuestra oración: el Colegio de Notarios y el Colegio de Ingenieros, en su rama de Ingenieros Industriales y de Sistemas. Hemos recordado también el aniversario de la consagración episcopal del Papa, un motivo más para rezar por ese hombre que nos trae tanta paz y fortaleza, y hemos orado por el alma de Juan Pablo I, quien un día como hoy partió de esta tierra al encuentro de Dios. TODA EDUCACIÓN CORRESPONDE A LOS PADRES EN PRIMER LUGAR Al escuchar el salmo responsorial, me vino a la mente la palabra de Dios, cuando el Espíritu Santo dijo: “los mandatos del Señor son rectos, y alegran el corazón. La ley del Señor es perfecta, es descanso del alma. El precepto de Dios es fiel e instruye al ignorante”. Por ello, nos ayuda mucho saber que nuestro Padre Dios ha dejado unos preceptos que son fuente de paz y de alegría, ya que están hechos por quien es autor de la vida y del universo, sabiduría perfecta. La voluntad del Señor, nos dice el Salmo, es pura, es eternamente estable. Los mandamientos de Cristo son verdaderos, enteramente justos en todos los siglos, sin embargo, la pregunta que surge es: ¿el mundo de hoy recibe la palabra de Dios con veneración?, ¿el mundo de hoy cree que Dios le habla a través de las enseñanzas de la Iglesia?; ¿el mundo de hoy se arrodilla con respeto delante de su creador?; ¿el mundo de hoy agradece el don de la vida a Dios?. Estas preguntas son muy importantes, porque en algunas épocas y momentos la palabra de Dios y sus enseñanzas no han sido comprendidas. Por ello pienso en una situación particular, aunque sería más cómodo para el Pastor callar cuando algo va contra la ley de Dios; así se evitaría problemas, discusiones, insultos y mentiras. Pero la Iglesia no combate por un poder, no pretende unos favores especiales, la Iglesia en nombre de Dios hace sentir la palabra del Señor. La Iglesia nos dice que la enseñanza, la educación, corresponde en primer lugar a los padres, porque no creo que haya ninguno que diga que la educación es una tarea que no le corresponde; y todos los padres, estén divorciados o unidos, sean jóvenes o adultos, cumplen esa tarea. Quizás la pueden olvidar o descuidar, pero siempre debemos consultarles a ellos, que son los educadores naturales de sus hijos. LA EDUCACIÓN INTEGRAL TIENE QUE EXPLICAR EL ASPECTO MORAL Recordemos cada uno nuestra niñez, nuestra juventud, y hasta nuestra época adulta, y pensemos en cómo queremos, protegemos y acompañamos a los ancianos, luego que ellos nos cuidaran cuando éramos niños. Pero hoy esa ley natural trata de ser atropellada por el poder económico, el poder de grupos y organizaciones que quieren desconocer que los padres son los primeros responsables y que tienen el derecho de cuidar lo que van a recibir sus hijos en la escuela. Por eso, estamos ante una situación que hace necesaria que la educación abarque también el campo de la conducta moral, de la dimensión sexual, de la responsabilidad en cada joven, en cada niño, por lo que parece razonable que la educación le enseñe y le explique ese tema. Pero esa educación tiene que responder a la verdad, y en esa verdad está inmerso también el tema de quién es el joven, quién es el niño, por lo que hay que preguntarse “¿es libre, tiene inteligencia?”, o “¿es responsable, sabe lo que hace?”. Por lo tanto, una educación integral tendrá que explicar el aspecto moral, tendrá que explicar el porqué esa relación entre hombre y mujer tiene consecuencias, y tendrá que explicarlo desde el punto de vista no sólo biológico, sino también espiritual y moral. Entonces ¿cómo no van a intervenir los padres para saber qué educación recibirán sus hijos en un tema tan importante?. Quiero recordar que hace ocho años aproximadamente, cuando ya se intentó en el país este maltrato a las personas -no solamente distribuyendo preservativos, sino también haciendo ligaduras de trompas, que hoy son motivo de juicios- yo me preocupe del tema de manera especialmente clara e inclusive escribí un Manual; por tanto, no se puede decir que me opongo a la educación en este tema tan importante como la moral sexual. POLÍTICA ANUNCIADA SIGNIFICARIA ENTERRAR VALOR DE LA DIGNIDAD En un país en el que estamos viviendo constantemente un problema de falta de valores, esta política anunciada por un ministro significaría enterrar el valor de la dignidad de la mujer y del hombre. No solamente el valor de la honra, de la libertad de la expresión, del derecho a la libertad política, a la libertad religiosa, -que son derechos maravillosos- sino sepultar el derecho a la vida en su parte más fundamental, porque de alguna manera (esa política) busca separar la dignidad de una mujer y de un hombre, para permitirle cualquier experiencia sexual, diciendo “con tal que no tenga hijos, no importa, con tal que no tenga una enfermedad, no importa”. Pero la prostitución de aquel chico o de aquella chica no interesa. Por eso, hermanos, en nombre de los valores cristianos, en nombre de la vida, de los hijos y de las hijas, de la juventud, no permitamos que se entierren los valores de la dignidad, de la libertad, de la responsabilidad. Si se quiere educar, creo que el centro de la educación está en el aspecto moral, en ayudarles a entender qué es lo que puede estar bien, qué es lo que puede estar mal, qué es la dignidad de su propia persona, y en mostrarles la belleza del plan de Dios. Por eso, con el Salmo decimos así: la voluntad del Señor es pura, eternamente estable, los mandamientos del Señor son verdaderos, enteramente justos. Madre mía, ayúdanos que se entienda bien lo que queremos decir, en nombre de esa juventud, de esa niñez, en nombre de esos padres de familia. Rectifiquemos, no vayamos por un camino facilista que enterraría y quebraría los pocos valores que pueden quedar en nuestra patria. Necesitamos rescatar el respeto ético, moral, porque eso influye en todos los campos de la vida; pensemos en que no se puede pretender entrar a un tema tan delicado (como la sexualidad) de una manera tan grosera. Madre mía ayúdanos a iluminar el pensamiento, y ayúdanos para que el derecho de los padres se respete. Así sea. |
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