
- Domingo, 28 de setiembre de 2003 -
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“NO HAY MEDIDA PARA AMAR A CRISTO”
Le preguntaba al Párroco si los restos de San Juan Macías estaban colocados aquí, en este templo, y él me decía que sí, por eso digo que me conmueve predicar delante de quien fue este gran santo, lo que es para mi motivo de especial satisfacción. BUSCA BIEN A CRISTO Creo que una de las principales fuerzas que nos quiere dar San Juan a todos los que estamos en la misa, es el querer buscar a Cristo: él es la santidad, búsquenlo constantemente. Puede ser que de joven lo tuvieras muy claro, y luego la vida te alejó, puede ser que la vida te ha llevado a acercarte más a Jesús, pero juzga ahora dónde lo vas a buscar, porque él se presenta de manera muy variada. Y lo puedes encontrar en una criatura, una amiga, una esposa, un amigo. Cada día, desde que te levantas, debes saludar a Jesús, decirle “buenos días”, mientras que otros hacen la señal de la cruz, o le dan gracias por un día más de vida. Busca a Jesús de esa manera, al empezar el día, ofreciéndole tus cosas y pidiéndole así: Cristo, que yo haga lo que tú deseas de mi. Esa es virtud del santo, pero recordemos que ser santo no es una cosa rara, ya que el Papa nos dice: “no hay especialistas en santidad, sean obispos o sacerdotes, ya que la santidad es para todos, va muy unida a la felicidad, al amor al prójimo, al compañero de trabajo, al dolor, la enfermedad, la soledad. Se puede ser al mismo tiempo feliz y tener dolor, esa es la santidad”. Ese milagro lo hace Cristo, entonces no busques una vida en la que no haya dolor. NUESTRA CRUZ NO PRODUCE MIEDO Por ejemplo, San Juan Masías era un hombre que hacía penitencias muy grandes, las hacía por amor a los demás y por amor a Dios, pero si tú le dices a Jesús: “me gustas mucho, pero no tu cruz”, debes saber que esa no es la religión católica. Nuestra cruz no produce miedo, no produce compasión, es de Cristo y duele, a veces provoca llanto, pero cuando contemplemos a un santo, él siempre nos dirá: “ánimo, que la cruz de Cristo es signo de felicidad, de trabajo, de humildad, de cariño, no le tengas miedo”. Muchas veces el sufrimiento nos lo causamos nosotros mismos. Veíamos en el evangelio del apóstol Santiago, cuando un hombre explota a otro hombre y no le da el sueldo que merece, o a veces cuando el hijo no responde al amor de su madre. Entonces uno se siente defraudado, por lo que el Señor nos llama a corregir con cariño. Aquí nuevamente te dice San Juan Macías: “el amor de Dios puede con todo, sólo que tu cabeza y la mía no entienden a veces. Pero prueba decirle a Cristo: Jesús, lo dejo en tus manos, no se qué hacer”. Recuerda lo que acabamos de leer en el evangelio, cuando Cristo dice: “no prohíbas los milagros, porque el que hace milagros en mi nombre, no puede hablar mal de mi”. Ahora San Juan Macías les está hablando a cada uno de ustedes en sus corazones, por eso preséntale a Dios las cosas que te molesten, y verás como el santo sirve como intermediario para que te escuche. Me pongo a pensar que Dios se pasea entre nosotros, mientras nosotros estamos esperando siempre cosas especiales; y quizás él nos dice ahora “me estoy paseando en tu enfermedad, en tu esposa, en tu abuelito. Solamente no estoy cuando tú me echas afuera con el pecado”. ¿POR QUE NO TRATAMOS DE RECUPERAR EL AMOR? En estos días estamos escuchando cosas que realmente preocupan, y qué pena le debe dar a Dios que sus hijos se olviden de la maravilla que es el amor. Y estamos preocupados por la conducta de mucha gente, que ya no quiere hablar de amor, sólo quieren hablar de cómo evitar los hijos o las enfermedades. Preguntémonos entonces ¿por qué no tratamos de recuperar el respeto, el amor?. Comparando situaciones, podemos decir: si vemos muchos asaltos, ¿por qué no nos compramos todos una pistola y la usamos para defendernos?. Pues igual le digo a las chicas hoy: si ese chico quiere abusar de ti, no se trata de un tema del control de la natalidad, se trata de un tema de respeto, que ese chico crea en el valor del amor. Nadie puede reemplazar al padre o la madre en la educación de sus hijos, y recordemos que esos hijos, cuando ya alcancen la edad necesaria, adquirirán la responsabilidad de conocer qué quiere Dios. Por eso el salmo dice: “los mandatos del Señor son rectos, y alegran el corazón”, y es que la Iglesia es preciosa, la eucaristía es un alimento extraordinario, y tenemos una religión que nos promete la felicidad en esta tierra y la otra, siempre y cuando cumplamos los mandamientos. EL EJEMPLO DE SAN JUAN MACÍAS Lean la vida de San Juan Macías, vean que él todo el tiempo ayudaba a los que no tenían nada, y no se la pasaba discutiendo, ni hacía revoluciones o daba leyes, sólo fue un hombre bueno. Hermanos, esto es lo que en el mundo de hoy nos está pidiendo el Papa: “busquen a Cristo, amen a Cristo, confíen en Cristo”. No hay medida para amar a Cristo, así Dios dejará de ser una idea lejana, porque él esta en tu calle, en tu casa, en la enfermedad, en la salud. Te está diciendo “mírame, háblame”. Vamos a pedírselo a Dios, para que con la fuerza de este santo, esta comunidad parroquial decida encontrar a Cristo; recordando lo que nos dijo la Virgen María cuando sucedió ese episodio de las Bodas de Caná: “haced lo que él os diga”. Así sea. |
| [Reseña histórica de
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