
- Martes, 28 de octubre de 2003 -
| “EN EL MUNDO ENTERO SE NOS CONOCE POR LA DEVOCIÓN AL SEÑOR DE LOS MILAGROS”
Quisiera decirles que el amor al Señor de los Milagros, y los milagros que realiza este Cristo Morado, están llegando al corazón del mismo Santo Padre. Recordemos que el pasado 5 de octubre, ustedes me pidieron en la Plaza de Armas que le llevara al Papa Juan Pablo II el cariño y las oraciones del pueblo peruano, por sus intenciones y su salud. Hoy puedo decirles que el Papa ha recibido ese cariño y esas intenciones con enorme gozo y enorme agradecimiento, y prueba de ello es que justamente el domingo pasado, el Santo Padre dijo ante los fieles que llevaban la imagen del Cristo Morado, en la Plaza de San Pedro: “saludo a los fieles latinoamericanos venidos hoy con la imagen del Señor de los Milagros. Los bendigo de corazón, animándolos a caminar siempre con Cristo”. Luego, se ofreció una misa en la Basílica de San Pedro. Les cuento este hecho no solamente para sentirnos orgullosos, sino para estar profundamente agradecidos con el Papa, porque el Santo Padre conoce lo que es Cristo en la cruz, conoce del amor del pueblo peruano al Señor de los Milagros, y es por ello que yo me atrevería a llamarlo el Gran Hermano Mayor de la Hermandad del Cristo Morado. EL PERU ES UN PAIS QUE SE DEBE AL SEÑOR DE LOS MILAGROS El apóstol San Juan nos dijo esas palabras tan conocidas: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida. Cristo es la luz”. Entonces, no podemos olvidar que en muchas ocasiones vemos nubes de oscuridad en nuestra vida, en nuestra familia y en nuestro país, debido a la falta de justicia, la envidia, el egoísmo, la venganza y el rencor. Son nubes oscuras que no permiten que la luz del mundo llegue a cada uno de nosotros, para hacer del Perú un país grande y en paz. Pero sólo lo será siempre que podamos decir que es un país católico, que es un país que se debe al Señor de los Milagros, que es un país donde se le ama, se le respeta, y en donde la fe católica tiene un espacio en la escuela y los hogares. Piensa en tu corazón -ahora que nos rodean miles y miles de personas- y pregúntate sinceramente: ¿tienes algo que cambiar?, ¿quieres quitar de tu corazón el odio y la mentira?; ¿quieres quitar de tu hogar lo que te separa de tu esposa?. Piensa que el Señor de los Milagros mira de manera especial a los niños, a los ancianos, a los enfermos, a los pobres, a los que hoy andan buscando trabajo, a quienes buscan justicia y no la encuentran. El Señor de los Milagros es la historia de la verdad. Por ello, que importante es esa luz divina que ilumina nuestro pueblo, porque es la luz de la verdad, hecha para ayudarnos a cumplir nuestro deber. Hoy que el Señor de los Milagros va a recorrer nuestras calles por última vez, debemos mirarlo con confianza y pedirle lo que más queramos. Sobre todo, yo te pediría una cosa: que dejes que él te ame. Hay muchos que están esperando con enorme ilusión que ese Cristo Morado pase por donde ellos están, y es que Jesús está con cada uno de los hombres, los está mirando y les dice cuánto los quiere. Entonces, mientras tú estés pensando en tus pecados y tus problemas, Cristo te dirá: “Te quiero. Mírame, pide perdón si los pecados llegan a tu alma, y pide por tus hermanos”. NO TENGAIS MIEDO DE AMAR El Santo Padre nos recordó en Roma estas palabras: “no tengáis miedo”. Fue hace 25 años -cuando el Papa llegó a Roma- que pronunció estas palabras, las que a veces nos pueden hacer pensar: “¿a que no debemos tener miedo?”. Yo te diría que muchas veces el peor miedo es tenerte miedo a ti mismo, porque toda tu vida tiene perdón, todos tus pecados tienen perdón, todos tus problemas tienen arreglo; por ello acude a la confesión, a la oración, acompaña al Señor de los Milagros y reza tu Rosario. El Papa nos dice: “no tengas miedo de conocerte. Así como eres, Dios te ama, y te pide que cambies, y te pide que lo ames. Pero no tengas miedo”. Y nos recuerda que debemos abrir las puertas de nuestro corazón ante Cristo, por ello vamos a rezar ante el Señor de los Milagros y ante María, la Virgen de las Nubes. Vamos a decirle al Señor “te amo”, y vamos a recibir -al acabar la misa- la bendición del Papa, teniendo la seguridad que en el mundo entero se nos conoce por el amor al Señor de los Milagros. Que esto sea siempre verdad, y que cada uno ponga delante del Cristo Morado, aquello que le preocupa o esa promesa que cumple cada año, para que realmente haga grande nuestra patria. Pidámosle al Cristo Morado que la libertad, la verdad, la paz, la justicia, el orden, el trabajo, vaya logrando que toda la familia peruana pueda alimentarse, y que nadie se sienta perseguido. Dejemos de lado rencores y odios, dejemos de lado las mentiras que hacen daño, y hablemos con la verdad que nos hace libres. LA EDUCACION CATOLICA ES UN REGALO DE DIOS Defendamos, padres de familia, que la educación es responsabilidad de ustedes, y que no hay proyecto educativo en el Perú en el que se deje de lado la religión católica. Porque no la imponemos a nadie, sólo la ofrecemos como un don, un regalo, que durante siglos ha iluminado la mente de nuestros abuelos, nuestros padres y ahora de nuestros hijos. Por ello, el que la fe católica siga siendo una enseñanza en todos los centros educativos del país, no depende de los políticos, depende del pueblo peruano que es el soberano ante la fe católica. Y también debemos decir, con mucho cariño y respeto: no al aborto, porque no podemos aceptar que criaturas indefensas puedan ser objeto de una política que, con muchos disfraces, mataría a los niños en el vientre de sus madres. El pueblo peruano rechaza ese asesinato. Viendo al Santo Padre, un peregrino de la paz, un luchador de la verdad, un hombre que ha defendido los derechos humanos en el mundo entero, un hombre que ha sido la voz de los que no tienen voz, podremos comprobar que él jamás ha hecho de la fe católica un plan político. Por eso, no nos dejemos engañar, y sepamos que los temas que hacen referencia a la educación católica, al matrimonio, a la familia y a la vida, son temas que le corresponden de manera muy importante a la Iglesia Católica. Sigamos cerca de Juan Pablo II, quien realmente nos conmueve con su bondad y su santidad. He tenido la suerte de estar con él en dos ocasiones, y he podido contemplar su gozo el día que beatificaba a la Madre Teresa de Calcuta, aquella mujer pequeñita pero de inmenso amor. Hermanos, el amor lo puede todo, el amor hace que el que está enamorado cuide a su hogar, a sus hijos, a su patria. El que de verdad ama a Cristo no tiene miedo. QUE EL SEÑOR DE LOS MILAGROS HAGA DEL PERU UN LUGAR DE PAZ Con ese gozo, con esa esperanza, nos ponemos todos en manos del Señor de los Milagros, para decirle que haga de nuestro país un lugar de paz, un lugar de trabajo, un lugar donde la verdad nos haga libres, unidos en esta Gran Misión que hemos empezado con el pueblo de Lima junto a Juan Pablo II.
Gracias a este pueblo peruano que ha hecho que el Cristo Morado sea su carta de presentación en el mundo entero, por ser el país donde más se ama al Señor. Un país donde se celebra la procesión más grande del mundo, un país que exporta su fe al mundo entero. Que Dios bendiga al pueblo peruano. Así sea. |
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