
- Domingo, 30 de noviembre de 2003 -
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“CON EL ADVIENTO EMPEZAMOS UN TIEMPO
Hoy la Iglesia empieza un nuevo año litúrgico, un nuevo ciclo en la vida de Cristo y la historia de la salvación. Por eso, esta primera vela que encendemos en la corona de Adviento significa que empezamos un tiempo de esperanza para el país. Tenemos que preparar el espíritu, como lo hicimos durante la Semana Santa, porque se acerca el tiempo en que el hijo de Dios se hizo hombre, habitó entre nosotros, nos redimió, nos quitó esa cárcel del pecado y abrió caminos de perdón para decirnos a todos: “estoy con ustedes. Firmo con ustedes una nueva alianza, cuenten conmigo, porque yo he vencido al mundo”. DÉMOSLE ESPERANZA AL PERÚ Hoy las palabras de la Iglesia son de esperanza, y eso debe presidir nuestros pensamientos, nuestra familia, nuestro trabajo. Recordemos lo que nos dijo el profeta Jeremías: “miren que están por llegar unos días en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel, porque voy a suscitar un vástago legítimo que los salvará”. Por eso, a ti Señor levanto mi alma con la esperanza que Dios habita en nosotros. Hace dos mil años Cristo nació en Belén y hoy quiere volver a nacer en Lima, en tu casa, en tu corazón, mostrándonos la puerta hacia la vida eterna de la felicidad, que se iniciará en esta vida si actuamos con honestidad, serenidad y alegría. Preparemos el ánimo y busquemos cada uno en nuestra propia vida, en nuestra propia casa, para que Cristo presida nuestros actos y esté en el centro de la esperanza que viene del Salvador. Nos dice San Pablo en la epístola que hemos leído: “que el Señor nos colme, nos haga rebosar de amor mutuo, de amor a todos, y así nos fortalezca internamente, para que cuando Cristo vuelva acompañado, nos presentemos santos ante Dios, nuestro Padre”. DEJEMOS DE LADO LAS DISCUSIONES POLÍTICAS Que el Señor nos colme de amor mutuo, que el Señor nos de fuerza interior, para vencer el único mal que Cristo ha venido a redimir en la tierra, el pecado. Siempre repetiremos el mismo error, porque la vida humana es igual, y por eso el Señor nos recuerda en el evangelio de San Lucas que tengamos cuidado: “Cristo nos dice: tengan cuidado, no se llenen la cabeza con el vicio, el licor, el agobio de la vida; porque de repente llega el final de tu vida”. Por eso, no nos distraigamos en discusiones políticas, en marchas, en hechos violentos o en mentiras, no nos llenemos la mente con eso y levantemos la cabeza que viene el Redentor. Procuren estar alegres, estar más tranquilos y tener más momentos de oración. El color de la liturgia es el morado por la penitencia, porque estamos esperando al Redentor y procuramos limpiar el alma, pedir perdón a Dios. No nos dejemos llevar solamente por los regalos o el ruido callejero que es mucho mayor en estas semanas, y busquemos encontrar esa paz interior para que Cristo nazca en mi alma. QUE LA NAVIDAD NO SEA SÓLO UNA FIESTA COMERCIAL Esto es lo que la Iglesia quiere recordar hoy de una manera especial, a través de ese signo que es la Corona de Adviento, en la que cada domingo encenderemos una vela más. Y con este gesto queremos reflejar la alegría que suscita el Adviento, al llevar más luz a tu vida y a la de tu familia. Pareciera que en estos tiempos las tinieblas y la oscuridad vencen a la luz, pero no es así, porque siempre la luz vence a las tinieblas, la verdad vence a la mentira, el perdón vence al odio, la generosidad vence al egoísmo y el amor vence a la envidia. Señores periodistas, enciendan la luz del gozo, de la esperanza cristiana, porque esa esperanza tiene un compromiso: cambiar el corazón y nuestra manera de vivir. Abramos los ojos de la fe, cambiemos nuestra conducta y lograremos que la Navidad no sea solamente una fiesta comercial, sino una fiesta familiar, en donde Cristo nazca en cada corazón, en cada hogar. En la Sagrada Familia tenemos un gran ejemplo para ir preparando los nacimientos en las casas, para ir preparando el nacimiento de Cristo en el corazón, y para ir preparándonos para la Navidad en esta época de Adviento, que nos trae gran esperanza a todo el país. Así sea. |
| [Reseña histórica de
la arquidiócesis] |