
- Domingo, 31 de agosto de 2003 -
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“QUE EL SEÑOR BENDIGA A LAS OBSTETRICES,
Con mucha alegría, de regreso a Lima, presido nuevamente la misa dominical, tal como lo aconseja el Papa Juan Pablo II; ya que el Santo Padre exhorta a los obispos a presidir la misa de los domingos, para que de esta manera se pueda reunir el pueblo alrededor de su Señor, y pueda presentarle en la Santa Misa todo lo que está en su corazón. Para que el Señor vea con gozo cómo lo venimos a visitar, y para que este día se constituya en el centro de la vida cristiana. DEVOCIÓN AL SEÑOR DE LOS MILAGROS EN ITALIA En estos días asistí a una gran reunión en Italia, a la que asistieron más de medio millón de personas, para presentar la exposición del Señor de los Milagros, una devoción que reúne en ese país a muchos hermanos nuestros, que viven en ciudades de allá. Estos hermanos, exactamente igual que en Lima, conforman sus Hermandades y mantienen ese amor al Señor de los Milagros, una devoción que constituye un don de nuestro pueblo y del mundo entero. Esto nos inspira a abrir nuestros corazones a Dios y decirle así: “qué bueno has sido, Señor, con nuestra patria, porque nos has bendecido con esta presencia del Cristo Moreno, quien desde este rincón ha salido al mundo entero”. Ayer celebramos la Solemnidad de Santa Rosa de Lima, otra festividad religiosa que se celebra en el mundo entero. Por eso, quisiera que cada uno de nosotros recordara la Carta del Apóstol Santiago, quien nos dijo: “todo lo que elegiste y todo don perfecto viene de arriba, por propia iniciativa, con la palabra de la verdad que engendró el Señor”. Por ello, contemplemos esa riqueza en tu corazón, en los deseos, en tu familia, y recordemos lo que nos pidió el Apóstol Santiago para no distraer nuestros corazones: ”todo beneficio, todo don perfecto viene del cielo”. Levantemos entonces la mirada al cielo y no dejemos que las principales dificultades del día nos quiten la paz, el optimismo, la esperanza y la ilusión. Somos criaturas débiles, pero busquemos a Cristo, quien está en tu corazón y te dice así: “estoy contigo, y quiero que veas a tus hermanos con honor, con respeto, con cariño. Quiero que tu familia y tu trabajo sean un lugar de encuentro con la verdad, con la justicia, con la paz, porque esas son las palabras del Señor para ti”. NO SE LIMITEN A ESCUCHAR, ACTUEN Yo le pido al Señor hoy: Cristo, ayúdanos a poner en práctica estas palabras reveladas a Santiago, para aceptar dócilmente la palabra que ha sido plantada y que es capaz de salvarnos. Por ello, lleven esa palabra a la práctica y no se limiten a escucharla, engañándose unos a otros. Fíjate lo que nos dice Santiago, que no nos limitemos a escuchar, y que pongamos en práctica la alegría, la esperanza, la paz, la hermandad, reflejando en nosotros, como si fuéramos espejos de luz, la gracia de Dios. Demuestra diariamente tu consuelo, tu paciencia, tu amor a la verdad, tu humor, para que sepan que detrás de esa luz de tu fe, siempre estará Cristo. Por eso el Apóstol nos repite: “no se limiten a escuchar”, porque la religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es esa: visitar a los muertos, visitar a los enfermos en sus tribulaciones, y cada domingo acudir al Señor, para llenarnos de ese enorme respeto de unos por otros, dejando de lado las dificultades y levantando nuestra mirada hacia él. Al regresar trayendo en mi corazón el recuerdo del Señor de los Milagros, conocido y venerado en el mundo entero con la misma ilusión que en el Perú, pienso en qué bueno ha sido el Señor al tener estos detalles con cada uno de nosotros; contando con la ayuda de María, esa mujer maravillosa, común y sencilla, pero que –como dice Santiago- se dio cuenta que todo venía de Dios, que todo era una ayuda de Dios, y por eso respondió con fe. ORACIÓN POR LAS OBSTETRICES DEL PERU Vamos a decirle al Señor así: aquí estoy, cuenta conmigo, lo poco que tengo te lo doy, ya sean mis oraciones, mis defectos, a veces mis preocupaciones, pero cuenta con ellas, Señor. El evangelio de San Marcos nos cuenta cómo Cristo encontraba en su época, muchas dificultades diarias: “un grupo de fariseos -cuenta San Marcos- esos que dicen pero no hacen, y un grupo de escribas –ambos pertenecientes al antiguo pueblo de Jerusalén- se fueron a quejar porque los discípulos del Señor no se lavaban las manos antes de comer. Y el Señor les respondió entonces: “bien dijo Isaías que este pueblo me honraría en los labios, pero que su corazón estaría siempre lejos de mí. Por ello, el culto que me dan está vacío”, les dijo. Luego, Cristo llamó de nuevo a la gente y les dijo: “escuchen y atiendan todos: nada de lo que entra de afuera puede hacer al hombre impuro, porque es lo que sale de dentro lo que hace impuro al hombre”. Con esta parábola, el Señor nos está diciendo: tu corazón puro y limpio, desde afuera, no puede hacer nada que te haga daño a ti; pero tus malos pensamientos, tus cóleras, tu rencor, tu mentira, eso sí te hará daño porque sale de tu corazón. Por ello, levantemos la mirada y veamos al Señor en la cruz, cuando a veces nos agobien las cosas, rezando con confianza un Padrenuestro. Es maravilloso saber que ustedes, hermanas obstetrices, que van a traer al mundo a las nuevas criaturas, son quienes elevan este reclamo por la defensa de la vida; qué maravilloso es recordar que todos pasamos por las manos de ustedes, siendo aún unas pequeñas criaturas. Que el Señor las bendiga entonces, y que les otorgue siempre ese espíritu de servicio a la vida, para que se den cuenta que esos recién nacidos gracias a su labor, ya son personas. Y todos debemos recordar -aún cuando ya seamos mayores- que pasamos por ese milagro de la concepción maravillosa que ustedes cuidan con tanto amor. SEÑOR, DANOS UN CORAZON GENEROSO Yo le pido al Señor por todos nosotros: danos un corazón generoso, que sepamos siempre mirar con optimismo, con esperanza y con alegría. Debemos saber que esa lucha personal tiene como aliado a nuestro buen padre, Dios, y a nuestra buena madre, la Virgen María, porque de allí hermanos, brotará la fuerza, la serenidad, y ese gran desafío de llevar a Cristo a todas las personas, con el ejemplo y con la palabra. Me alegra mucho volver a encontrarme con la Iglesia local, con mi pueblo, y con los fieles de la Iglesia de Lima. Porque el Pastor siempre se encuentra a gusto cuando está rodeado de sus hijos. Que Dios los bendiga a todos.
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