
- Domingo, 4 de enero de 2004 -
| “CON LA AYUDA DE DIOS, SÍ SE PUEDE”
Hoy la Iglesia Católica celebra la festividad de la Epifanía, que quiere decir “manifestación del Señor”, y que también conocemos como la Bajada de los Reyes Magos. Por ella, sabemos que en este día el hijo de Dios se reveló a todos los pueblos de la tierra, a través de los magos de Oriente, llegados desde tierras lejanas. En ese sentido, quiero recordar que hoy son estos hermanos periodistas -con los cuales tengo una relación muy amable- los que dan a conocer los sucesos pequeños, los que el país quiere conocer diariamente. EL MUNDO CONOCE QUE HA NACIDO JESÚS Recordemos que los Reyes Magos tuvieron la gran responsabilidad de manifestar a Dios ante la humanidad, y recordemos también que existía una profecía que decía que el Niño Jesús iba a nacer, por lo que el rey Herodes se puso nervioso y decidió impedir que viviera cualquier otro soberano. Entonces Herodes les dijo a los Reyes Magos: “yo también quiero ir a adorar al Niño, por eso cuando lo encuentren, me avisan”. Sabemos que cuando finalmente los Reyes Magos adoraron a Jesús, recibieron luego -en sueños- el mensaje que no vayan donde Herodes, por lo que escogieron otro camino, sin avisarle. Furioso, Herodes calculó el tiempo del probable nacimiento de Cristo y luego mandó matar a todos los niños menores de dos años, hecho que ahora se recuerda como la festividad del Día de los Inocentes. Es entonces que Jesús debe huir con sus padres a Egipto, lo que constituye un contraste en la historia de la salvación, ya que Jesús, desde ese pequeño y humilde pesebre, se convirtió en la luz del mundo y preocupación principal del poderoso Herodes. ¿ESTA LA HUMANIDAD YENDO POR BUEN CAMINO? Todo esto, hermanos, nos debe llevar a meditar: ¿la humanidad estará yendo por el camino correcto?; todo este progreso que vemos en los medios de comunicación, ¿ayudará a que la humanidad se acerque más a Dios, o hará que la humanidad se mantenga en esa especie de paganismo, en el cual Dios es un suceso pasado, que no interesa?. Pensemos lo que dijo San Pablo en la epístola a los Efesios, cuando nos habla de un mundo lleno de belleza, en donde el diálogo es el amor, en donde los pueblos se entienden en una justicia que permite a todos vivir correctamente, en que la decencia es la manera normal de tratarse, haciendo brillar a la familia con luz propia. La familia es ese lugar donde el amor crece, junto al amor y la comprensión. Y el mundo nos ofrece alternativas sanas como el descanso, la playa, el deporte, dentro de un mundo en el que el trabajo es una posibilidad de desarrollarse. Sin embargo, vemos que la distribución de la gracia de Dios no funciona correctamente, porque observamos un mundo oscuro, violento, en el que se huye de Dios y en donde la familia es atacada desde las instituciones más importantes del mundo, con políticas que quieren romper su unidad. Las políticas de inmigración, por las que el extranjero puede viajar para buscar una vida mejor en otros países es falsa, ya que somos ciudadanos de segunda en el mundo. Por ejemplo, cuando llegamos a un país de Europa o Estados Unidos nos rebuscan como si fuéramos sospechosos, pese a lo cual, miles y miles siguen buscando dinero para poder comer y enviarlo a sus familias. EL AMOR HA VENCIDO, PERO NO SE MANIFIESTA La fe católica nos ofrece esa sinfonía de la belleza, porque si tengo los ojos de la fe, contemplaré la venida de Jesús y trataré de llevar a todos los rincones del país ese mensaje, para que se refleje en los hechos. Al pensar cuántos años la Iglesia Católica viene predicando este mensaje de Cristo, debemos pensar: “¿estaremos avanzando o retrocediendo?”. Y el Papa Juan Pablo II nos dice: el amor ha vencido, la verdad ha vencido, pero no se manifiesta, no aparece de ese modo. Porque esa alegría de la familia no se ve tan clara, como tampoco la posibilidad de compartir momentos de amistad, de cariño. Recordemos que lo real no es lo que me dice tal o cual situación, sino lo que me dice mi alma, mi corazón, mi familia, mis hijos, mi trabajo, mi honra, mi actitud frente a la vida. Allí es donde la Iglesia te dice “no te desanimes”, para que te des cuenta que la vida es una maravilla, y para que no nos dejemos invadir por una ola de pesimismo al iniciar el año; porque hay actividades que no aparecerán en los medios de comunicación, pero que son importantes, como el amor de los padres, el cariño de los hijos, el trabajo, el descanso, la educación, los ratos de enfermedad, los momentos de sosiego y paz en la casa. Quisiera reflexionar con ustedes, porque en la vida cristiana uno mejora, con ese entrenamiento para amar a Dios y los demás. Evidentemente hay una tendencia a dispersarse, pero debemos saber que el desarrollo de un pueblo se mide por esa madurez al convivir juntos, por amor, en la verdad. Cuando esto ocurre, podemos decir que el pueblo madura, la sociedad madura, la familia madura. Es el momento en que el Señor nos invita a dejar la vida y seguirlo, diciéndonos: “olvídate un poco de ti mismo y sirve a los demás”. LES DESEO A TODOS UN AÑO LLENO DE ESPERANZA La vida del hombre toma una dirección y se orienta en la proporción que se deje dominar, por el amor de Dios o por el propio egoísmo. No hay más opciones, porque sólo hay dos grandes caminos en la vida: la verdad y la mentira, el amor y el odio, la generosidad o el egoísmo. Entonces, si vamos solamente por la carretera del odio, la mentira, el egoísmo, encontraremos las consecuencias. Le pido entonces al Señor, al empezar este año: “llénanos de esperanza, pero de una esperanza seria, una esperanza que nazca de la gran pregunta ¿cómo te estas portando?, ¿cómo estas actuando?”. En este primer domingo del 2004 les deseo a todos un año lleno de esperanza, para quitar esa nube del pesimismo en el país, pero también para luchar y que las causas de ese pesimismo, cambien. Eso está en el corazón de cada peruano, por eso les pido estar alegres y decirle al Señor: gracias por darme una familia y darme tanto amor. Hoy quiero recordar a los amigos que conocí en mis largos años de Ayacucho, en tiempos de lucha, de esfuerzo, de trabajo, de silencio, de oración, de sacrificio. Y también quiero saludar a los Heraldos del Evangelio, que con tanto cariño prepararon un nacimiento muy bonito en la Catedral. A ustedes señores periodistas, los animo para que nos ayuden a desterrar el pesimismo con instrumentos correctos, para empujar este país por el camino de la esperanza, del optimismo, pisando tierra siempre. Somos 27 millones de peruanos, y necesitamos también ratos agradables como nos ha dado Cienciano hace pocos días, y como nos lo darán seguramente otras situaciones del país. Señores periodistas, llévennos también hasta esos rincones del país donde gente a la que casi no se le conoce, demuestra mucha bondad, lealtad y ganas de trabajar. Creo que esta tarea de los medios de comunicación es complicada, pero considero que es un desafío muy bonito, por lo que debemos recordar aquella frase que se repite hoy tantas veces: “con la ayuda de Dios, sí se puede”. Así sea. |
| [Reseña histórica de
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