“Rueguen al dueño de la mies
que envié obreros a su mies”
Queridos amigos, hoy 2 de mayo celebramos el cuarto domingo de Pascua, conocido también como el domingo de “Cristo el Buen Pastor”, asimismo celebramos también la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
Jornada Mundial por las Vocaciones
Siempre con ocasión de este cuarto domingo de Pascua, el Santo Padre Juan Pablo II nos dirige un mensaje en relación con esa jornada. El título que el Papa ha escogido para este día es un título muy sugerente tomado del mismo evangelio, de aquello que Jesús nos pidió a nosotros sus discípulos que hiciéramos, “rueguen pues, al dueño de la mies que envié obreros a su mies”.
Es este el pedido de Jesús, y es este el pedido también del Papa Juan Pablo II, que de manera especial el día de hoy oremos al Señor para que envíe muchos santos y buenos sacerdotes a su iglesia, para que muchos que escuchan el llamado del Señor en su vida tengan la generosidad de corazón de decirle sí al Señor.
Nos dice el Papa en su mensaje algo sumamente hermoso: “constato con alegría que en muchas iglesias particulares se forma cenáculos de oración por las vocaciones”. Y es esto lo que hoy debemos hacer de manera especial, fieles al mandato de Jesús que nos ha pedido que le recemos por esta intención. ¡hagámoslo!
Los sacerdotes son los que nos acercan a Cristo
Todos nosotros somos conscientes de la importancia de un sacerdote en la vida de la Iglesia, solamente él cuando celebra la misa nos trae a Cristo, nos trae su presencia viva, su cuerpo y su sangre, solamente él cuando celebra la Eucaristía renueva sobre el altar el sacrificio de la cruz y trae toda la fuerza salvadora del sacrificio del calvario, sobre nuestras vidas y sobre el mundo.
Sólo él cuando se sienta en el confesionario en nombre de Cristo es capaz de perdonar los pecados, y perdonándonos los pecados, sacarnos del dominio de las tinieblas y llevarnos a ese reino de la luz, de la vida de la gracia, de la paz y del amor.
Qué importante es el ministerio de un sacerdote, por que además de celebrar la Eucaristía, de perdonar los pecados en nombre de Cristo, es también el hombre que nos anuncia el evangelio, ese evangelio que es luz, que nos señala el sendero de nuestra felicidad y de nuestro despliegue y realización como personas y también como un sendero amplio para que nuestra sociedad pueda encontrar caminos de paz y de reconciliación.
La oración humilde es siempre fuente de vocaciones abundantes
Por eso conscientes de la necesidad de que hayan abundantes vocaciones sacerdotales y también a la vida consagrada de la Iglesia hoy nos pide el Papa, en fidelidad al pedido del mismo Jesucristo, que “roguemos al dueño de la mies para que envíe obreros a su mies”.
Que esa sea nuestra opción, nuestra petición humilde y confiada en el día de hoy, por que queridos hermanos, en el fondo, la vocación sobre todo en la vida sacerdotal es fruto de la oración humilde.
Yo a veces cuando veo mi propia vocación siempre pienso ¿Cuántos rosarios?, ¿Cuántas visitas al Santísimo? Cuánta oración humilde y confiada de personas, por un lado que conozco y otras que no conozco, han hecho posible el que yo sea sacerdote del Señor Jesús. Repito, la oración humilde y confiada es siempre fuente de vocaciones abundantes de la vida de la iglesia.
Por eso hoy, y todos los días, siguiendo con fidelidad lo que Jesús nos dice y el Papa nos propone, recemos para que aquellos a quienes el Señor llama, primero, tengan la capacidad de escuchar la voz del Buen pastor y luego, descubriendo el llamado del Señor en sus vidas, tengan esa generosidad del Señor para seguirlo.
Mayo mes de nuestra madre María Santísima
Quisiera también recordarles a todos ustedes que hoy domingo dos de mayo ya nos encontramos en el mes de María, mayo es el mes de nuestra madre Santísima, que hermoso pues es que también hoy le dirijamos a Ella nuestra oración con el rezo del Santo Rosario, por esta intención de las vocaciones.
Ella que es madre de la Iglesia y que esa reina de los apóstoles sabrá interceder ante el señor por esa intención y hará posible que muchos sean capaces de escuchar el llamado de Dios en sus propias vidas.
Jóvenes: pongan todo su esfuerzo para descubrir el plan de Dios
Quisiera terminar con dos reflexiones finales, la primera una dirigida a los jóvenes.
Querido joven, si quieres ser feliz pon todo de tu parte, pon todo de tu esfuerzo para descubrir cuál es el plan de Dios en tu vida, Dios no es arbitrario, ni es caprichoso como nosotros podemos serlo, El es sabiduría infinita y amor infinito. Ese plan que desde toda la eternidad tiene pensado para ti, es expresión de su sabiduría y de su amor por ti.
Si tu quieres ser feliz tienes que entregarte con toda la generosidad con la cual tu corazón sea capaz hoy y mañana, para descubrir el plan de Dios en tu vida ¿para qué te ha creado? Tu felicidad, tu libertad, tu despliegue, tu realización como persona pasan necesariamente por descubrir el plan de Dios en tu vida y adherirte a Él con toda la generosidad de tu corazón, como lo hizo María, como lo hicieron los apóstoles ante el llamado del Señor que les decía “sígueme” y dejándolo todo se fueron de tras de Él.
Sólo con Cristo podremos construir un Perú justo
Y la reflexión final que como pastor quisiera hacerles a todos ustedes el día de hoy es la siguiente: con profundo dolor, con gran consternación he seguido como todos ustedes esos terribles sucesos acaecidos en Ilave, en Puno. Mi más firme condena. Nada puede justificar el asesinato, el crimen, el derramamiento de sangre de peruanos.
Hace pocos días, el 27 de abril celebrábamos la fiesta de ese insigne pastor, de ese modelo de Obispo que Santo Toribio de Mogrovejo, uno de los grandes forjadores de nuestra nacionalidad peruana. Una de sus grandes obras fue sin lugar a dudas ese catecismo de la doctrina cristiana escrito en quechua en aymara y en castellano, a él le debemos que la identidad de nuestro país sea una identidad cristiana y católica.
Con todo esto, quiero decirles que solamente podremos construir un Perú más justo y más reconciliado en la medida en que seamos fieles a la fe cristiana que hemos recibido, en la medida en que fieles a nuestra identidad cristiana y católica vivamos la palabra del Señor con todas sus consecuencias, tanto en nuestra vida personal y social.
Todos queremos un Perú grande, más fraterno, más justo. Todos queremos un Perú en donde los peruanos nos entendamos y caminemos abrazados y de la mano como hermanos. Dónde podemos encontrar la fuerza para construir esa patria grande, en Cristo en su evangelio y en las exigencias de ese evangelio para nuestra vida personal y social.
Queridos hermanos, honremos hoy esa herencia grande que nos dejaron nuestros santos, solamente en nuestra fe cristiana que constituye el sello más hermoso de nuestra identidad como nación encontraremos la capacidad de superar todos nuestros conflictos, de trabajar por el bien común, y construir esa patria en justicia en paz y en reconciliación que todos anhelamos y que en el fondo la inmensa mayoría de peruanos queremos.
Que el Señor los bendiga, que tengan un hermoso domingo de Pascua en sus hogares y como de costumbre les imparto de corazón mi bendición con el deseo que la gracia y la paz de Cristo llegue a sus vidas y a sus hogares.
Y la bendición de Dios Todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre, amén.
Así sea.