- Domingo, 8 de agosto de 2004 -

Arzobispo de Lima exhorta:
Ten fe, Dios siempre te escucha.

Queridos hermanos en Cristo,

Hoy domingo, con la alegría de ser el día del Señor, recordamos lo que nos dice el Papa Juan Pablo II, que cada domingo es un día en que la familia se une en esa asistencia a la Santa Misa, asistencia que nos permite contemplar a Cristo quienes están bien preparados con el alma en gracia, que nos permite comer el Cuerpo de Cristo. Y para todos es un día en que la familia se reúne para rezar y para descansar.

Qué bueno es que recuperemos el día del Señor, un propósito bien sencillo, un propósito que todos podemos hacer en nuestras vidas, niños, jóvenes, padres de familia, ancianos, de la edad que sea que el centro de tu domingo sea la asistencia a la misa dominical.

La fe: seguridad de lo que se espera

Hoy, San Pablo en la epístola a los hebreos, nos define con palabras de Dios qué cosa es la fe. Fíjate que importante es. Hoy, que tenemos tantas veces dudas por qué creer y donde cada uno tienen su religión, es el mismo Espíritu Santo quien quiere explicarte a ti y a cada uno de nosotros qué es la fe.

“La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve”, en una frase breve nos ha dicho el Espíritu Santo qué cosa es la fe. Seguridad de lo que se espera, y aquí es donde tenemos que decir, ¿quién tiene seguridad de lo que no espera?

El que recibe un regalo, el que tiene la seguridad de que el amor de su padre, el amor de su enamorado o de su enamorada, el amor de su hijo, se va a manifestar en algo que no espera, un beso un cariño un regalo una llamada por teléfono, Dios es muy grande, te dice no, yo te voy a regalar algo muy grande: la fe.

Te voy a dar seguridad en eso que tú no esperas, parece raro para mi inteligencia y para la tuya. Cómo voy a tener seguridad de lo que no espero, quién me da esa seguridad, Dios, la fe.

Y por eso es importantísimo quien da el primer paso en la fe, cuántas veces tengo un problema y digo si Dios me ayudara, si alguien me buscara, si me trajera alguien una ayuda y estamos todos esperando ese primer paso.

Hermanos el primer paso hay que darlo por la seguridad de lo que se espera, por lo tanto debemos tener un propósito firme y un deseo claro. Señor en tu nombre, ¡yo daré ese paso! Yo me acercaré a mi esposa para pedirle perdón, yo me acercaré a esa misa dominical para estar contigo, yo me iré a la confesión por que sé que me espera el perdón, yo rezaré por que sé que le rezo a alguien.

Y como tengo esa seguridad, porque me lo ha dicho el Espíritu Santo, que la fe es la seguridad de lo que se espera. Cuando hablo contigo Señor, tengo seguridad de que me escuchas.

En la oración el verdadero protagonista es Dios

Así como te he hablado hace un momento de acudir a misa, también hagamos una gran cruzada de oración. Me preguntarás con toda razón, pero señor Cardenal yo no sé orar y yo te contestaré pero si orar es hablar como estamos hablando ahora pero con Jesús.

Le dices a Él lo que tienes en el corazón, tus necesidades, alegrías, tristezas, pero no será por gusto, ten seguridad, de lo que esperas. Dile: Señor estoy seguro de que cuando yo levanto mi corazón para decirte gracias, para decirte perdón, para decirte que me ayudes más, estoy seguro de que me escuchas.

Esa es la fe. El Papa Juan Pablo II nos dice que en la oración el verdadero protagonista es Dios, “el protagonista es Cristo que constantemente te libera de la esclavitud del pecado, el protagonista es el Espíritu Santo que siempre es una iniciativa de Dios”, fíjate en este detalle tan importante en la vida del Papa, la oración es de dos personas, tú y Dios.

Qué importante es saber qué quiere decirme Dios, por eso te digo: silencio, escucha, medita, reflexiona, que no te atropelle ni la vida, ni los problemas. Es que no tengo trabajo -quédate tranquilo-, es que tengo un familiar enfermo, es que cometo pecados y tantas veces me faltan fuerzas para recuperarme -acude a la oración-.

La fe es prueba de lo que no se ve

Más adelante continúa San Pablo diciendo que, además, la fe es prueba de lo que no se ve. En este mundo en el que solo creemos en lo que vemos, donde la gente solo cree en el dinero, en el poder, en la encuesta, en la imagen, en eso es lo que cree. No cree en lo que no se ve, y por lo tanto cuando le hablo de Dios me dice enséñamela. La fe es prueba, una prueba de lo que tu no ves.

Cuando te falta la fe, te pierdes lo más bonito de la vida, porque el amor, la amistad, la alegría, el perdón, el cariño, son cosas que no se ven. Yo le puedo decir a alguien, píntame la amistad, y entonces haría un dibujo de dos amigos que se saludan.

Yo te diría no, dibuja la amistad que yo siento, yo siento que esta persona me quiere me comprende me acompaña, píntame eso, me dirás, no, yo puedo hacer un dibujo que refleje, pero tu amistad no la veo, es espiritual. Pues fíjate la fe me introduce en esa luz para que yo pueda ver en el mundo diario, la alegría, el perdón.

La fe también nos llena de alegría

Acabo de regresar de Arequipa, estuve en un Congreso Juvenil Misionero. Qué voz, qué alegría, qué deseos de amar a Dios, y pensaba, Señor contágianos esa alegría, y esa alegría la tenemos por la fe, por que creemos en que somos hijos de Dios.

Es el mismo Juan Pablo II quien nos dice, esta alegría de la creación se completa con la alegría de la salvación, saber que Jesús me ha liberado del mal, saber que ha merecido mi pecado la venida de Jesús.

Por eso fíjate, por un lado la fe me lleva a la oración y por otro lado la fe me lleva a la alegría y el Espíritu Santo, con una definición tan breve, nos dice, la fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve, eso nos dice hoy la liturgia.

Entregar el corazón y la vida a la fe

Y en el evangelio vemos como Jesús nos habla, no temas pequeño rebaño por que tu padre Dios quiere darte el reino de los cielos. ¿Te pregunto te interesa pensar en el más allá? ¿Te interesa pensar en el después de esta vida? Por que el reino de los cielos solamente se lo da Dios a quien quiere entregar su corazón y su vida a la fe.

Jesús es un buen amigo, no traiciona, comprométete con Él a mirar siempre en esa eternidad, tu vida no termina, se transforma, y así de esa manera encontrarás la alegría, la fe, la oración y tu presencia en misa. Y así el día a día no te quitará la paz, por que pensarás en el reino de los cielos.

Solamente te pido para terminar, oraciones, por que este domingo 15 de Agosto se ordenan ocho sacerdotes de Lima, una noticia maravillosa para la Iglesia, reza por ellos para que así tengamos pastores santos. Que Dios los bendiga a todos ustedes.

Así sea.
 
 

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