Queridos hermanos:
El próximo domingo, la Iglesia inaugura el Año de la Eucaristía y el Santo Padre quiere que hasta octubre del año que viene la Iglesia entera reflexione, medite sobre ese milagro tan importante y tan grande: el mismo Dios hecho hombre, Jesucristo, nos da su cuerpo para comerlo, nos da su sangre para beberla. Él quiere compartir, no su dinero, ni su sabiduría, sino lo más grande que tiene en su vida.
En este Año de la Eucaristía, el Papa quiere despertar para decirnos la Iglesia vive de la Eucaristía, la Iglesia se construye con la Eucaristía. Tu fe católica está alrededor de la Eucaristía, porque lo que nos pide Dios a través de Jesucristo no es posible si no comemos el Pan de Vida.
Esto hermanos, lo podemos explicar con ejemplos sencillos. No es posible vivir sin comer, pues llegará un momento en el que el cuerpo se doblega. El que no come se enferma, no tiene fuerzas para trabajar. Igual pasa con el que no duerme, y llega un momento en el que su sistema nervioso, no puede más.
De la misma manera entendemos el alma, que es donde está la capacidad de pensar, de perdonar, de amar, de compartir, de formar a una familia, de servir al prójimo. Si todo esto se alimenta de la Eucaristía, entonces entendemos que importante es para nuestra fe católica el acudir a misa los domingos y comer el Cuerpo de Cristo.
Seamos ejemplo de Cristo
Es una llamada de atención también en lo que podemos decir la dimensión social de la Eucaristía. Es decir, la obligación que tenemos todos de compartir no solamente lo que nos sobra, pues no se trata de mejorar un poquito la situación económica, sino de dar siempre el ejemplo de Cristo a nuestros hermanos.
Dios podría haber hecho mil negocios, podría haber dado dinero, comida, podría haber hecho miles de milagros, sin embargo te da lo más rico que tiene y te dice: dándote mi cuerpo, tú serás como yo y siendo como yo, en tus negocios, en tu familia, en tu trabajo, tendrás el mismo espíritu, porque surgirá de tu alma deseos de estar alegre, deseos de perdonar, deseos de educar bien a tus hijos.
Tantas veces vemos también la dimensión social del demonio cuando vemos mentiras, violencias, intrigas, robos, matanzas. Cuando vemos que por orgullo o por amor propio se rompe un hogar, se hace daño a otra persona de una manera muy disimulada, pues cada uno busca lo mejor para uno mismo.
Hermanos, el Cuerpo de Cristo no puede habitar en un alma que está poseída por el demonio.
La Eucaristía marcará la vida de toda la Iglesia
Es que también hay una dimensión social cuando el demonio se mete en el alma, por eso en este Año de la Eucaristía que marcará la vida de todo la Iglesia, tiene que ser realmente una gran revolución en la Iglesia Católica, para que nuevamente contemplemos con asombro el Cuerpo de Cristo en la hostia.
Vayamos con alegría a la misa dominical. Volvamos a la confesión para limpiar el alma. Cuánta gente cree que su vida no tiene arreglo y se resigna: ¿Qué voy hacer? Tengo un hogar, tengo unos hijos, pero no puedo acercarme a comulgar. ¿Por qué? Les pregunto, si el Papa nos dice que la Sagrada Eucaristía contiene todo el bien de la Iglesia, todo.
Tantas veces escuchamos la Iglesia promueve tal campaña, la Iglesia está tratando que haya paz en tal lugar, la Iglesia dirige un programa social de apoyo a los pobres. Todo está muy bien, pero ¿de dónde arranca todo eso? De un punto de partida, todo eso arranca del alimento de mi alma, la Eucaristía, para yo poder seguir combatiendo el mal y seguir haciendo el bien.
Cristo nunca se repite. Nunca te dice lo mismo, como puede pasar en un hogar. Tantas veces llega el esposo y saludas a su esposa, pero nunca es igual. Por eso, yo te digo a ti, acércate a la Eucaristía, nunca es igual, si necesitas confesarte, hazle caso a Dios, si el ha venido a llamar a los pecadores, ¿Por qué la soberbia y el orgullo? El católico a media agua no existe, o se ama a Dios o realmente no estoy con Él.
La Eucaristía es como el cimiento donde tu vida crece, a ti que me escuchas: acércate con el corazón limpio, porque también me dice Jesús, el que come mi cuerpo en pecado grave come su propia condenación, porque se está burlando de mí.
Quien tiene a Cristo tiene todo
Entonces tampoco te digo anda a comulgar de cualquier manera. Pero si te digo, cuando veo al mundo hambriento, cuando veo la sociedad violenta, cuando veo al terrorismo que se impone por tantas lugares, cuando veo que tantas veces se promueve el aborto, la ruptura del hogar, cuando veo que hay unos grandes ricos y un montón de pobres. Todo eso me lleva a una sola respuesta: la humanidad está con hambre, hambre de Dios, como decía Juan Pablo II en Villa el Salvador, el año 1985.
Por eso hermanos, quien tiene a Cristo tiene todo. Quien recibe la Eucaristía tiene todo y si no vamos por ese camino, realmente, se entiende que a veces estemos desanimados, tristes, violentos, flojos. Vamos a aceptar esa invitación del Santo Padre, acudamos a ese Año de la Eucaristía, yo estaré también con ustedes desde Guadalajara, reunidos con los obispos de Latinoamérica, recordando a este querido Perú.
Qué Dios los bendiga,
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.