Queridos hermanos:
Nos acaba de decir el Papa Juan Pablo II: La venida de Jesús es la venida de la paz, que es consecuencia del triunfo del bien sobre el mal. Es decir, Jesús viene para que el bien venza al mal.
Por eso la venida de Jesús es la revolución cristiana. Esto es muy importante. El mundo cambia completamente desde el momento en que Jesús ofrece su vida y me dice: Ese don que te regalo es mi vida, tienes que custodiarlo, conocerlo y aceptarlo.
El gran regalo es el nacimiento del Hijo de Dios
Piensa un poco como en el mundo de hoy la Navidad tantas veces se reduce solamente a regalos. Pues el gran regalo es el nacimiento del Hijo de Dios, porque la paz ha vencido sobre la guerra, el bien ha vencido sobre el mal, la verdad ha vencido sobre la mentira y la justicia ha vencido sobre la injusticia.
En el mundo que me rodea –seguro te cuestionarás- no veo esto que Jesús nos anuncia, pero yo te insisto: el optimismo, la esperanza del cristiano se apoya en que la venida de Jesús cambia la iluminación del mundo, cambia tu visión auque estés sin trabajo, aunque tengas un problema enorme, aunque te dé la impresión de que te maltratan todos o que te parezca que la salud te abandona.
Hermanos hay una luz que nunca te abandona: Cristo está con nosotros. Esta verdad le da un aire de esperanza y optimismo a toda la visión que tiene gran parte de la humanidad. Pero te recuerdo: hay que custodiar, conocer y aceptar que la venida de Jesús puede cambiar mi vida.
Jesús ha venido a salvarnos del mal
Jesús está a punto de llegar, para salvarte del mal de Satanás, y te lo digo con todo cariño, Satanás adquiere rostro humano, es la libertad de una persona que elige el mal y que elige hacer el daño a otro.
Por eso, en esta última semana, ten la valentía de reconocer en tu vida qué has hecho mal y has una buena confesión. Conócete a ti mismo, conoce a Jesús, contempla a tus hijos. Recuerda a tus padres, mira a los demás como hermanos, y que la Navidad no se reduzca solamente a regalos y a todo lo que demanda gastos.
Esta celebración tiene una expresión de gozo porque nace mi Salvador, no por lo que consumimos. Por eso le decimos a Jesús: Ayúdanos, enséñanos para saber aceptar, para saber conocerte, para darme cuenta que hay un planteamiento muy sencillo. Hermanos, la libertad tuya y mía pueden elegir y decir creo que Jesús viene, pues la libertad nos puede llevar a esa búsqueda de la paz del alma y de nuestro alrededor.
Ponte el rostro del niño que va a nacer
Si te encuentras en una situación en la que tu crees que tu vida, tu palabra, tu pensamiento es el rostro del mal, lávate la cara, acércate a la confesión, quítate esa máscara que el demonio tantas veces coloca en nuestras caras y ponte ese rostro de ese niño pequeño que va a nacer.
De esta manera veremos que la lógica del amor, el modo de pensar, una vez que ha venido Jesús cambia mi vida. Yo tengo que cambiar esa revolución, pues en la historia se dice: antes de Cristo, después de Cristo. Qué esta ese cambio tu vida tenga un antes y después de la Navidad.
En pocas palabras te invito a contemplar tu alma con esa luz fuerte de Jesús que nace. Contémplala junto a María que está ya en los días y pídele que te ayude a preparar un buen lugar en tu corazón para que aceptes y quieras a su hijo, con total sinceridad.
Qué este recibir a Jesús en nuestro corazón no sea una teoría un poco en el aire, sino que nos lleve a ser mejores cristianos. Es decir visitar a los enfermos, cuidar a los niños, defender la vida del no nacido, saber perdonar, dejar de mentir, etc.
En ese sentido, creo que en esta última semana de Adviento, María nos lleva de la mano, para que la lógica del amor nos llene de paz.
Hermanos ánimo, nos urge la llegada de la Navidad.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.