- Domingo, 21 de noviembre de 2004 -

Cardenal Juan Luis Cipriani:
“Cristo reina en la vida de cada uno de nosotros”

Queridos hermanos:

Hoy día que celebramos la fiesta de Cristo Rey, quiero saludar y felicitar a un nuevo hermano en el Episcopado, el Obispo Auxiliar del Callao, Monseñor Javier Del Río Alva. Qué el Señor lo ayude en su trabajo que inicia hoy al servicio del pueblo chalaco.

Cuando hablamos de Cristo Rey, nos ponemos a pensar: ¿Acaso en estos tiempos podemos decir que Cristo es rey? ¿Podemos decir que el mundo de hoy es un reflejo de la felicidad, de la alegría? ¿Podemos decir que el mundo está buscando a Dios?

Son preguntas que vienen porque cuando se habla de un Cristo Rey lo fácil es decir: la Iglesia, la religión quieren imponerse a los demás, pero Jesucristo se encargo de decirnos: mi reino no es de este mundo.

La verdad

Por lo tanto, ese reino de Cristo tiene como unos valores muy claros que sería bueno que cada uno examinara en su propia vida. En primer lugar la verdad. Jesús nos dice: mi reino es el reino de la verdad, que se opone al de la mentira.

Y seguimos –de una manera ingenua- pensando que el rey de la mentira, el demonio, no existe. Y esa negación hace que sea más fácil su tarea. Por eso, empieza a examinar tu vida, pues el mundo de hoy parece que le tiene tanto miedo a la verdad.

La verdad nos hará libres hermanos. ¿Puede doler?, claro, puede a veces hasta costar la vida, pero te da una tranquilidad de conciencia, te da un valor agregado. Cuando una persona defiende la verdad y la promueve, los demás quieren trabajar y estar en su hogar.

La vida

Jesús es el rey de ese reino de la verdad. También de otro valor muy grande: la vida. Hermanos con tanta violencia, con tantas criaturas que no comen, con tantas personas que no tienen cómo sustentar sus vidas, Jesús reina en la vida. Por eso cuando se habla del aborto de una manera más o menos camuflada, sale Cristo y dice: yo soy Dios de vivos, no de muertos.

El reino de Cristo está en toda vida, en especial en la de los no nacidos, del niño indefenso, la del anciano que no tiene nadie quien lo ayude y del enfermo que no se puede valer por sí mismo. Por eso, cuando veas a un niño, a un anciano o enfermo que necesita, extiéndele la mano.

La justicia

Fíjate cómo van apareciendo valores que están en crisis. Cristo nos ha dejado la justicia, es decir que realmente se le de a cada uno lo suyo, empezando por ese respeto que merece todo ser humano. Por ello se les pide a los países más desarrollados que miren con solidaridad a los países más pobres o que las personas más pudientes compartan sus riquezas con los más pobres.

No solamente cuando hablamos de justicia nos referimos al Poder Judicial, sino sobretodo a la virtud, el valor, a ese punto de referencia. Es algo que hace la vida más humana, que da más confianza a todos. Cuando la justicia se maltrata, surge inmediatamente la violencia, la mentira, el abuso.

El amor

Jesucristo nos habla de la verdad, la vida, la justicia. ¿Qué más? El reino del amor. El amor está más en dar que en recibir. Cuando pondremos en práctica aquel principio que el Papa Juan Pablo II lo repite constantemente: la única manera honesta de relacionarse dos personas es el amor.

Jamás yo puedo pensar que otra persona es un medio para alcanzar algo. Ni siquiera tu hijo, ni tu esposa, ni tu esposo. El amor es un darse, sin esperar.

Hermanos puede parecer que te hablo de cosas muy complicadas o difíciles, pero no. Lo difícil es lo contrario al amor, es decir el egoísmo, el odio, el rencor. Lo fácil es amarnos entre hermanos, por eso ese gran mandamiento: amarse los unos a los otros.

Pero te digo de verdad hoy este valor del amor está declinando, hay más bien un deseo de utilidad, de éxito, de abuso, de aprovechamiento.

Hay mucha gente que se levanta y dice: no quiero que Cristo reine e inmediatamente surge ese mundo que a veces nos da preocupación, cuando lo vemos lleno de violencia o cuando contemplamos a cada uno buscando su propio beneficio.

La paz

Finalmente viene el mundo de la paz, que es como la consecuencia de todos estos valores: la verdad, la vida, la justicia y el amor.

Qué Cristo Rey reine en tu corazón, en tu hogar, en tu familia. Qué reine en nuestro país y en el mundo entero.

La bendición de Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.

Amén.
 
 

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