- Domingo, 29 de febrero de 2004 -

Cardenal Juan Luis Cipriani:
“Olvídate de ti mismo y preocúpate por los demás”

Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Estamos hoy en tiempo en que la Iglesia nos habla de la cuaresma, que significa cuarenta días de penitencia y de sacrificio, en que Dios quiere preparar tu corazón y el mío.

Recuerdo una anécdota que contaban en un pueblo: Dos señoras venían muy abrigadas comentando entre ellas el frió que hacía, y se encuentran con un niño pequeño, casi sin ropa, con los pies en el suelo. Y las mujeres se miran una a la otra con aires de preocupación y le preguntan al niño: – ¿niño no tienes frió?- , y el niño, con esa cara de picardía, con esa sabiduría, que muchas veces los niños despiertan en los mayores, le contestó: – ¿y ustedes no tienen frió en la cara? Y entonces las mujeres se quedaron sorprendidas, -pues no, en la cara no sentimos frió – le contestaron, y entonces dice el niño: - para mi todo es cara- y se quedó muy tranquilo y se fue corriendo.

Esta anécdota hermanos y hermanas, nos hacen pensar. Cuantas veces desde nuestra tranquilidad, comodidad, cuantas veces desde ese abrigo, desde esa situación de tranquilidad económica, desde esa situación de flojera, vemos a alguien pobre, vemos a alguien abandonado y nos llama la atención y le hacemos esas preguntas, que el niño con tanta sabiduría les dice a mi no me hace falta ni tanta ropa, ni tanto abrigo, ni tanta elegancia, a mi me hace falta el cariño el amor de la gente con ese amor me abrigo, con ese cariño se me ira el frió.

Hagamos obras de misericordia

Por eso en estos días de cuaresma el Señor nos dice que hagamos obras de misericordia, que estemos atentos, que muchas veces pasamos al lado de gente enferma, que nos necesita.

Estos días hablaba con una persona a la que conozco desde niño y que esta enferma, yo veía que el mundo sigue, algunos amigos en la playa, otros amigos divirtiéndose, otros descansando y esta persona pasando sola esta tribulación de la enfermedad, esta preocupación de la enfermedad.

Piensa tú ahora entre tus parientes, entre tus amigos, en tu trabajo, en tu barrio, ¿no hay una persona enferma a la que tu visita, tu compañía, estar con ella le alivie el dolor, le haga sentir que es una persona que merece tu cariño?

El mundo necesita de tu amor

Con estos gestos, en la cuaresma, cambiará tu corazón, por que será Dios el que pone en tu alma ese deseo de olvidarte de ti mismo y de preocuparte por los demás. Mientras en el mundo haya gente que visita a un enfermo, que se conmueve ante un niño que esta solo, que procura darle ropa y comida a ese niño abandonado, a esa persona que tal vez esta presa y que está al margen de todos.

Mientras que en el país encontremos gente que todavía se conmueve ante el hambre, ante el dolor, ante la enfermedad, ante el abandono, diremos que es una sociedad sana.

De verdad les digo que en esta cuaresma no dejen pasar la ocasión, no pasemos delante del dolor y solamente digamos ¡qué pena! No veamos a la gente que no tiene trabajo, a los niños que piden limosna, y digamos ¡qué vergüenza!, no tengamos esa actitud tan egoísta no pensemos que es un problema político, ni económico. Es un problema religioso, por eso debemos actuar.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”

La iglesia siempre ha salido al encuentro de toda esta gente que necesita ayuda, la iglesia siempre ha hecho esos actos de caridad, que son fruto de la enseñanza de Jesucristo, “amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y al prójimo como a ti mismo”.

Yo me pongo a pensar en tanto egoísmo, y en tanto amor propio. Si así nos amamos a nosotros mismos, ¿porqué cuando ves a ese niño, a ese enfermo, a ese joven, a esa pareja que quiere formar su hogar y no tiene un empleo, o le falta el apoyo, el consejo; o esa gente anciana que la sociedad dice que ya no sirve. Cuando no reaccionamos frente a ellos, yo sí me preocupo, por que ese no es un problema para un ministerio, no es un problema para que lo saque la prensa en una estadística.

Jesús en estos días de cuaresma te dice: en ese niño, en ese enfermo, en esa mujer sola, allí estoy Yo. No trates de organizar la caridad, mueve la caridad, deja que tu corazón se conmueva. Y de esa manera vamos poniendo todo nuestro granito de arena. Y el señor que es tan bueno cuando tú actúas así y ayudas a los demás, El vine a tu corazón y te dice cada vez que lo has hecho con uno de éstos pequeños lo has hecho conmigo y te da alegría, no te da dinero, ni placeres, ni éxito, ni poder, te da alegría. Y la alegría y la paz de tu corazón te llevan a ser un hombre y una mujer, un joven y un anciano maravilloso.

Prepárate para vivir la Gran Misión

En estos días recibo frecuentes noticias de la Gran Misión “Remar Mar Adentro”, en muchas parroquias, en muchos hogares, miles de jóvenes, de hombres mayores, de niños, se están preparando, asistiendo a esa catequesis, para lanzarse a dar.

Cuantas veces hemos escuchado esas frases que más alegría hay en dar que en recibir. Si todos pusiéramos un granito de arena habría más empleo, habría más amor, habría más alegría, habría más unidad entre todos nosotros, y dejaríamos de lado tanto resentimiento.

No seas indiferente

Jesucristo ha venido para interesarse por ti, por tu enfermedad, por tu trabajo, por tus hijos, por tu hogar, por tu familia, por tus padres. No dejemos que nadie pase por ese enorme dolor que es la indiferencia. Recuerdo aquella anécdota que le escuché a San Josémaría, cuando decía sobre aquella mujer que en un hospital le preguntaban ¿y cómo la tratan aquí en el hospital? ella decía, - aquí me tratan con mucha caridad, pero mi mamá me trataba con mucho cariño-

Que no haya indiferencia, que todos pongamos el hombre en esas obras de misericordia de visitar al enfermo de consolar al que está perseguido de compadecerse de aquel que no tiene nada. De dar hasta que duela, como decía la beata Teresa de Calcuta: “No des de lo que te sobra, da de lo que te duele!, y así habrá lo que llaman inversión, lo que llaman generación de empleo, palabras muy bonitas pero que también necesitan, no solamente, la dimensión económica, sino la dimensión de la justicia. ¡Ama a tu prójimo, da hasta que te duela!, no de lo que te sobra y verás como viene la alegría, la paz, el gozo, hasta te aseguro te irá mejor en tus negocios, te irá mejor en tu trabajo, te irá mejor en tu familia.

Vamos a pedírselo a Jesús de una manera muy generosa, que yo no me ponga a pensar en mí todo el día, que piense más en los demás. El verano es un momento de vacaciones, ¡sí!, pero la cuaresma es un momento en que el Señor te dice Yo me estoy preparando para la muerte en la cruz, ¿y tú qué haces por los demás?

Que Jesús nos acompañe y que nuestra Madre Santa María, como buena madre, nos lleve de la mano para dar más de nosotros mismos. Verás qué alegría, verás qué gozo, verás qué Gran Misión “Remar Mar Adentro” habrá en la Arquidiócesis.

La bendición de Dios los acompañe siempre, en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

 
 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
[Peregrinación por las Iglesias de Lima]
[Advocaciones y santos peruanos]
[Mensajes del Santo Padre al Perú][Enlaces]