- Domingo, 31 de octubre de 2004 -

Cardenal Juan Luis Cipriani:
"El Señor de los Milagros toca tu corazón
para darte una palabra de ánimo"

Queridos Hermanos:

El día de hoy, termina el mes de octubre, un mes en que el Señor de los Milagros ha convertido muchos corazones, ha visitado muchísimas personas, algunos de ellos enfermos. Millones y millones de personas lo hemos contemplado pasar por nuestras calles.

Un hecho histórico en este mes de octubre. No sólo en Lima, no sólo en el Perú, sino en el mundo entero. Ojalá que en un futuro los medios de comunicación acompañen al Señor de los Milagros. Tal vez hubiese una conversión de mis amigos los periodistas, mis amigos, mis hermanos, católicos, porque este pueblo quiere esperanza, comprensión, cariño, amor.

En tantos rincones he escuchado estos días preguntar: ¿A qué hora pasa la procesión? ¿Cuándo vas a visitar Las Nazarenas? Y es que el Señor hace milagros, el Señor escucha, el Señor cambia los corazones. Esa fue la respuesta que di cuando me preguntaron hace poco en Nueva York, donde pude estar con una Catedral abarrotada con más de cinco mil personas.

El Señor cambia al que está desanimado

El Señor genera empleo, el Señor perdona, une. El Señor cambia al que está desanimado, le da nueva ilusión. El Señor mira tu corazón y aunque te escondas te toca la puerta para darte una palabra de ánimo y decirte: Aquí estoy. No te escondas que no estoy buscando a los perfectos, estoy buscando a los pecadores. Como yo, como tú.

Por eso tengo esta insignia hoy puesta como hermano mayor de la Hermandad del Señor de los Milagros, para que el Cristo de Pachacamilla, a través de su Pastor, pueda lograr entrar a los corazones y convertir a la gente.

Y qué nos dice la sagrada escritura de este domingo: Señor tu cierras los ojos a los pecados de nosotros, para que nos arrepintamos. Por eso corriges poco a poco a los que caen. Les recuerdas su pecado y los reprendes para que se conviertan y crean en ti. El Señor de los Milagros nos llama constantemente a la conversión.

Únete a la Gran Misión “Remar Mar Adentro”

Es el momento de que todos sintamos, que el Señor de los Milagros nos llama a salir de nuestros pequeños problemas, de sus pequeñas tristezas. Salgan muchas veces del pecado grave y únanse a la Gran Misión “Remar Mar Adentro”, una campaña para vencer el pecado, el pesimismo, la mentira, la corrupción, los abortos, los ataques de las sectas.

¿Qué queremos? Sembrar paz, esperanza, alegría, pero no sentimentalismo, sino conversión. ¡Señor de los Milagros conversión te pedimos! En estos breves minutos que me dirijo a ti convierte tu corazón. Él lo hace, tú abre la puerta y deja que Él entre en tu corazón.

Tu vida no se apaga con la muerte

Y seguimos con la escritura. Dice San Pablo: No pierdas la cabeza tan fácilmente, ni se alarmen cuando la gente dice: ¡Ya se acaba el mundo! Escucho tantos mensajes como si nuestra vida fuera una novela. No hermanos, tu vida es una realidad, se la debes a tus padres, se la debes a Dios.

Tendrás un juicio en el que tendrás premio eterno o castigo eterno. No es una novela que se acaba cuando apagas el televisor. No. El Papa nos acaba decir al meditar la muerte: Tu vida al llegar a la muerte no se apaga, sino que empieza la vida eterna, llena de alegría y felicidad en el cielo; llena de dolor y de castigo en el infierno.

Por eso nos dice Juan Pablo II: Contempla la realidad de la muerte. Contempla al Señor de los Milagros en el crucifijo, ese Cristo Morado que arrastra a nuestro pueblo, ese Cristo Morado que atraviesa todo el mundo.

No conozco ninguna otra devoción en el mundo que llene la Catedral de Santiago, de Filipinas, de Milán, de México, de Japón, de Nueva York, de Washington. Que se presente en la plaza de San Pedro y el Papa la salude.

El Señor de los Milagros quiere tu conversión

El Señor de los Milagros atraviesa fronteras, lenguas, porque quiere hacer el milagro de tu conversión. Fíjate en el evangelio de hoy, se habla de un hombre, como se diría en el lenguaje vulgar, que era chato, Zaqueo.

Como era pequeño y no podía ver, se sube a un árbol. ¿Cuántas veces tu fe pequeña no te deja ver? ¿Cuántas veces en estos días hemos visto que la gente se ponía en cualquier rincón para ver pasar al Señor de los Milagros? Entonces, cuando Jesús pasa por donde está, le dice: ¡Zaqueo baja! Hoy voy a comer en tu casa.

¿Quién era Zaqueo? Un pecador y ese pecador es el que delante de Dios dice estas palabras, que vale la pena recordar para que se den cuenta que todo tiene arreglo en esta vida. Él dice: Señor, la mitad de mis bienes se lo doy a los pobres y si de alguno me he aprovechado le devolveré cuatro veces más.

¿Será verdad que existe en el mundo gente capaz de compartir con la gente pobre y humilde? ¿De qué me sirve amar a Dios si no amo al prójimo? Y Jesús le contesta: Hoy ha sido la salvación de esta casa, porque el hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Piensa, mañana por última vez, el Señor de los Milagros preside la misa a las 12 del día. Pídele a Él, antes que vuelva al monasterio: Señor, quiero convertirme ahora. Es el momento de unirme a la Gran Misión “Remar Mar Adentro” para que junto con María Santísima hagamos de este Perú otra realidad.

La bendición de Dios todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

Amén.

 
 

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