Queridos Hermanos:
El día de hoy, termina el mes de octubre, un mes en que el Señor
de los Milagros ha convertido muchos corazones, ha visitado muchísimas
personas, algunos de ellos enfermos. Millones y millones de personas
lo hemos contemplado pasar por nuestras calles.
Un hecho histórico en este mes de octubre. No sólo en
Lima, no sólo en el Perú, sino en el mundo entero. Ojalá
que en un futuro los medios de comunicación acompañen
al Señor de los Milagros. Tal vez hubiese una conversión
de mis amigos los periodistas, mis amigos, mis hermanos, católicos,
porque este pueblo quiere esperanza, comprensión, cariño,
amor.
En tantos rincones he escuchado estos días preguntar: ¿A
qué hora pasa la procesión? ¿Cuándo vas
a visitar Las Nazarenas? Y es que el Señor hace milagros, el
Señor escucha, el Señor cambia los corazones. Esa fue
la respuesta que di cuando me preguntaron hace poco en Nueva York, donde
pude estar con una Catedral abarrotada con más de cinco mil personas.
El Señor cambia al que está
desanimado
El Señor genera empleo, el Señor perdona, une. El Señor
cambia al que está desanimado, le da nueva ilusión. El
Señor mira tu corazón y aunque te escondas te toca la
puerta para darte una palabra de ánimo y decirte: Aquí
estoy. No te escondas que no estoy buscando a los perfectos, estoy buscando
a los pecadores. Como yo, como tú.
Por eso tengo esta insignia hoy puesta como hermano mayor de la Hermandad
del Señor de los Milagros, para que el Cristo de Pachacamilla,
a través de su Pastor, pueda lograr entrar a los corazones y
convertir a la gente.
Y qué nos dice la sagrada escritura de este domingo: Señor
tu cierras los ojos a los pecados de nosotros, para que nos arrepintamos.
Por eso corriges poco a poco a los que caen. Les recuerdas su pecado
y los reprendes para que se conviertan y crean en ti. El Señor
de los Milagros nos llama constantemente a la conversión.
Únete a la Gran Misión
“Remar Mar Adentro”
Es el momento de que todos sintamos, que el Señor de los Milagros
nos llama a salir de nuestros pequeños problemas, de sus pequeñas
tristezas. Salgan muchas veces del pecado grave y únanse a la
Gran Misión “Remar Mar Adentro”, una campaña para vencer
el pecado, el pesimismo, la mentira, la corrupción, los abortos,
los ataques de las sectas.
¿Qué queremos? Sembrar paz, esperanza, alegría,
pero no sentimentalismo, sino conversión. ¡Señor
de los Milagros conversión te pedimos! En estos breves minutos
que me dirijo a ti convierte tu corazón. Él lo hace, tú
abre la puerta y deja que Él entre en tu corazón.
Tu vida no se apaga con la muerte
Y seguimos con la escritura. Dice San Pablo: No pierdas la cabeza
tan fácilmente, ni se alarmen cuando la gente dice: ¡Ya
se acaba el mundo! Escucho tantos mensajes como si nuestra vida fuera
una novela. No hermanos, tu vida es una realidad, se la debes a tus
padres, se la debes a Dios.
Tendrás un juicio en el que tendrás premio eterno o castigo
eterno. No es una novela que se acaba cuando apagas el televisor. No.
El Papa nos acaba decir al meditar la muerte: Tu vida al llegar a la
muerte no se apaga, sino que empieza la vida eterna, llena de alegría
y felicidad en el cielo; llena de dolor y de castigo en el infierno.
Por eso nos dice Juan Pablo II: Contempla la realidad de la muerte.
Contempla al Señor de los Milagros en el crucifijo, ese Cristo
Morado que arrastra a nuestro pueblo, ese Cristo Morado que atraviesa
todo el mundo.
No conozco ninguna otra devoción en el mundo que llene la Catedral
de Santiago, de Filipinas, de Milán, de México, de Japón,
de Nueva York, de Washington. Que se presente en la plaza de San Pedro
y el Papa la salude.
El Señor de los Milagros quiere
tu conversión
El Señor de los Milagros atraviesa fronteras, lenguas, porque
quiere hacer el milagro de tu conversión. Fíjate en el
evangelio de hoy, se habla de un hombre, como se diría en el
lenguaje vulgar, que era chato, Zaqueo.
Como era pequeño y no podía ver, se sube a un árbol.
¿Cuántas veces tu fe pequeña no te deja ver? ¿Cuántas
veces en estos días hemos visto que la gente se ponía
en cualquier rincón para ver pasar al Señor de los Milagros?
Entonces, cuando Jesús pasa por donde está, le dice: ¡Zaqueo
baja! Hoy voy a comer en tu casa.
¿Quién era Zaqueo? Un pecador y ese pecador es el que
delante de Dios dice estas palabras, que vale la pena recordar para
que se den cuenta que todo tiene arreglo en esta vida. Él dice:
Señor, la mitad de mis bienes se lo doy a los pobres y si de
alguno me he aprovechado le devolveré cuatro veces más.
¿Será verdad que existe en el mundo gente capaz de compartir
con la gente pobre y humilde? ¿De qué me sirve amar a
Dios si no amo al prójimo? Y Jesús le contesta: Hoy ha
sido la salvación de esta casa, porque el hijo del hombre ha
venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
Piensa, mañana por última vez, el Señor de los
Milagros preside la misa a las 12 del día. Pídele a Él,
antes que vuelva al monasterio: Señor, quiero convertirme ahora.
Es el momento de unirme a la Gran Misión “Remar Mar Adentro”
para que junto con María Santísima hagamos de este Perú
otra realidad.
La bendición de Dios todopoderoso. Padre, Hijo y Espíritu
Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
Amén.