Muy querido Padre Chavarry, Capellán
Hoy al celebrar los 36 años de la creación de la Universidad Ricardo Palma, han tenido la maravillosa idea de unirse y dar gracias a Dios, para implorar su bendición.
El evangelio nos muestra cómo Jesús ve a Mateo, un hombre que cobraba impuestos y le dijo: Sígueme. Y Mateo se levantó y lo siguió. Mateo no gozaba de mucho prestigio, porque sus amigos eran publicanos, gente ajena a la fe y pecadores. También tenía un grupo de amigos que no coincidían con los fariseos, esos hombres que sabían de memoria todas las normas jurídicas todo lo que decía la ley, pero no la cumplían y eran implacables, juzgaban a todo el mundo. Ellos no lo cumplían y cuando ven que pecadores están comiendo con Jesús, se escandalizan.
Hermanos, algo de eso estamos viendo hoy, porque cuando Jesús dice que quiere misericordia y no sacrificios, ¿qué nos está diciendo?
La humanidad en cualquier época siempre ha tenido pecados, desde el primer instante. Desde Adán y Eva hemos visto cómo entra en el mundo ese misterio del mal y empieza esa lucha entre el bien y el mal.
Y Jesús dice: “No me preocupa, yo envío con mi gracia y con mi presencia el perdón por el sacramento de la reconciliación, el alimento por la Eucaristía, les doy inteligencia, libertad, voluntad”. El panorama está claro, el trabajo es atractivo pero hay que luchar. ¿Por qué? Porque va a ver siempre un mal merodeando.
Pero que ocurre hoy en el mundo. El mal se disfraza de bien, el Papa Benedicto XVI le llama la “dictadura del relativismo moral”. Se disfraza el mal de bien y se impone; y pobre del que no lo acepta pues se le tilda de intolerante, de alguien que no es plural, que no admite el diálogo de la fe y la ciencia. En fin, le dicen todo tipo de mentiras envueltas en una aparente verdad. Estamos defendiendo la tolerancia, la democracia, la libertad de la cátedra.
Todo esto lo digo porque acabamos de conocer que el día de ayer un país de una enorme tradición cristiana aprueba un pseudomatrimonio e impone a la sociedad la desfiguración, es decir el atentado más fariseo, hipócrita.
No hay que llamar matrimonio cuando no es entre hombre y mujer, llámale lo que quieras pero no vendas una mercadería averiada no trafiques con esa dictadura de un relativismo moral en la que no hay un bien, sino opiniones y corrientes de pensamiento.
Hermanos, les digo esto, porque la universidad tiene evidentemente una función de transmitir conocimientos, sean de física, de economía, de arquitectura, de ingeniería, de derecho, de biología, es decir hay unas ciencias que tienen obligación de estudiarlas y transmitirlas.
Pero gracias a Dios, y tal vez sea el secreto de esta universidad que forma personas, no descuida la dimensión moral que no es una limitación al conocimiento científico de la medicina, de la biología, del derecho ¡No!
Hay que desenmascarar esa campaña mundial de querer vender mercadería averiada, en un mundo de la ciencia positiva, es decir la matemática, la física, la bioquímica está sometida a un análisis exhaustivo ¿Porqué? Porque lo dice la matemática, te lo dice el cálculo de probabilidades, te lo dice el microscopio, te lo dice el análisis químico. Tú no puedes darte el lujo de decir que hay un catión de sodio y resulta que es uno de amonio. Estamos hablando de lo tangible, de lo material.
Pero cuando entramos a hablar de temas tan importantes como el matrimonio, la vida, la familia, la justicia, la verdad, la honradez, entonces viene la invasión del relativismo, donde cada uno tiene su verdad.
Hermanos, este es un desafío impresionante con el cual se encuentra la universidad. Por eso lo felicito Señor Rector porque desde hace muchos años la universidad va marcando un punto de referencia en el ambiente nacional como una institución respetuosa de la dimensión ética y moral de la enseñanza.
No le pedimos a nadie que limite su conocimiento, que se sienta obligado a aceptar verdades que no pueda conocer. ¡No! No le pedimos eso, pero si le pedimos que no mutilemos la integridad de la persona humana, que no termina en su expresión material más aún, la expresión material no es la parte más digna de la persona humana.
Por lo tanto si sólo educo el aspecto positivo, es decir lo tangible, lo medible y no educo el espíritu, el perdonar, el compartir, ser honesto, entonces seguimos haciendo lo que hasta ahora. Pensemos cómo esta mercadería averiada, de contrabando, se está metiendo en el mundo entero en una época en la que la técnica y la ciencia son cada día más agudas y no admiten trampas.
Sin embargo, como nunca se meten en el campo de lo moral y ético, te venden casa por casa permanentemente, y después te dicen que son mentiras un fracaso matrimonial, un muchacho en drogas, una falta de competencia profesional, no tanto por lo técnico sino por la actitud moral.
Cuando uno quiere contratar gente para un trabajo, lo más complicado es como evaluar la capacidad moral de ese muchacho, de ese joven, de esta chica. Cómo sé su respuesta ante una propuesta de coima, de corrupción, de mentira, de abuso. La universidad se encuentra con esa maravillosa tarea en el mundo de hoy, no permitamos que esa dictadura del relativismo moral esté socavando la ciencia, la educación cívica, teológica.
Yo me quedaría satisfecho si quedara la inquietud, ¿qué puedo hacer yo en esa rama donde estudio o trabajo para generar mayor inquietud por ese diálogo ciencia- moral, con la ética? El Señor Rector seguiría siendo un hombre que presidiendo la Asamblea de rectores tendría ese enorme desafío.
Este es nuestro gran problema, no solo en el país, estamos asistiendo a una situación donde hay una capacidad de la tecnología tan avanzada, que nos preguntamos ¿somos máquinas o personas?
Nunca he escuchado tanta prédica de los derechos humanos, el respeto a la mujer, de los niños desprotegidos, del valor de la democracia y nunca he visto tanto atropello a la familia, al matrimonio, a las mujeres, a los niños. ¡Es un discurso hueco, que no tiene valores, se sustenta en puras corrientes de opinión!.
Creo Señor Rector, que la línea que usted marca en la universidad con sus colaboradores hay que mantenerla. Podrá tener acogida o no, pero es el camino correcto. Que se pueda decir que de esta universidad sale gente formada de manera integral, que sabe de su disciplina y es una persona, es muy importante y sobretodo en el mercado laboral.
Les aseguro que estoy a favor del futuro y este producto –por llamarlo así- va a tener más acogida que el técnico sin moral. Ese hombre empieza a flaquear en el país más desarrollado como es Estados Unidos, con los escándalos uno tras otro. Pero hasta que la estadística no les diga –porque ellos funcionan con estadísticas- seguirán, pero hay una gran inquietud por la formación de la persona humana.
Vamos a pedirle al Señor, porque justamente nos dice que no tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos. La iglesia somos pecadores que reconocemos nuestros pecados –no somos fariseos- pedimos perdón y recomenzamos. El que no reconoce sus errores no hay manera de ayudarlo. Jesús nos dice: “Ésta es la Iglesia, misericordia, ayuda, orientación, y de vez en cuando debe levantar un poco la voz porque si no nos adormecen con unas prédicas lamentablemente mayoritarias, pero que están dejando que esta juventud este como oveja sin pastor.
Por eso muy queridos profesores, alumnos, autoridades, que Dios bendiga este trabajo, que los ayude a enfrentar ese desafío con enorme esperanza. Creo que con esta misa emprenderán ese camino que tan maravillosamente está dando la universidad.
No es una idea en el aire. Recuerdo que cuando acababa mis estudios en la UNI –soy ingeniero- la Ricardo Palma empezaba, se hablaba de la Ricardo Palma. Después de estos largos 36 años las cosas han cambiado mucho. Veo la Ricardo Palma ahora con un prestigio que la coloca entre las mejores universidades del país.
Esto es mérito de ustedes, pues ¡ánimo! Que estas palabras sean acogidas con el cariño con que se las digo: Dimensión moral y ética, muy importante.
Así sea.