Queridos Confirmandos del Colegio Los Álamos:
Según las palabras del evangelio, palabras del mismo Dios, han escuchado que Jesús un día entró al templo y leyó del Antiguo Testamento un pasaje del profeta Isaías, donde decía: “ El espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido”.
Jesús nos comunica abiertamente que esa promesa de Isaías se cumple en Él, que el Espíritu de Dios está sobre su persona y que ha sido ungido por Él.
Pienso que es lo mismo que debemos hacer hoy realidad. También el Espíritu del Señor, se va a poner sobre ustedes confirmandos; van a ser ungidos, van a experimentar un momento muy importante para la vida de ustedes como cristianos. Es una de esas fechas que uno no debe olvidar, el día en que el Espíritu Santo vino a habitar en mi alma.
Queridos Confirmandos yo le pido al Espíritu Santo, justamente, que les ayude a entender lo extraordinario que va a ocurrir en sus vidas en estos momentos. Son tres grandes momentos en el Sacramento de la Confirmación.
El primero, donde la Iglesia pide a, los padres y padrinos, que renueven la promesa que hicieron cuando eran ustedes muy pequeños y los bautizaron. Entonces, la Iglesia, quiere escuchar hoy que estos jóvenes, que ya saben lo que hacen, renueven la promesa. Prometer es algo importante, más aún si prometemos a Dios.
Segundo, el Obispo en nombre de los Apóstoles, mandato recibido del mismo Jesús, hace lo mismo. Extendemos la palma de la mano e invocando al Espíritu Santo, decimos una oración. Somos el puente entre Cristo y cada uno de ustedes, y esa imposición de la mano tiene dos grandes significados. Por un lado, es el Espíritu Santo que te protege y te ayuda, y por otro, es el mismo Dios que dice: “me perteneces, eres mi hijo”
Viene en tercer lugar, la unción con el aceite poniéndote una señal: El signo de la Cruz, que significa que vayas al templo con tus amigos y lleves el mensaje de Cristo a todos los lugares del mundo..
En ese sentido, la Confirmación tiene una misión para ti. A partir de ahora, Cristo te dice: “yo estoy contigo, tú eres fuerte y no tengas miedo. Háblale a los demás con tu ejemplo y con tu palabra”.
Piensa que este Espíritu Santo que vas a recibir hoy, habitará en tu conciencia, es la voz que hay que escuchar siempre. Y tus respuestas serán de fe, porque lo más importante no es lo que veo en los Sacramentos sino su significado. No veo físicamente al Espíritu Santo pero sé que está conmigo por fe. Por eso es que le pedimos al Señor auméntanos la fe.
Escogerán al recibir la Confirmación una vida sin soledad, porque tendrán la alegría de saber que están con Dios. Por ende, debe ser una señal que los acompañará para vivir siempre con la verdad. Que el día de mañana no se pierda esa cercanía con la Iglesia y con el Espíritu Santo, para lo cual le pedimos ayuda a Nuestra Madre.
Yo quiero saludar especialmente a todos los confirmados, familia de Los Álamos. Sé que reciben una formación seria en valores cristianos y en capacidad para enfrentar la vida, por eso saludo a los profesores, padres de familia, padrinos y felicito especialmente a estos jóvenes que se van a confirmar. y.
Con toda franqueza les digo que un día, hace ya muchos años, yo también me confirmé y puedo decirles que la vida es lucha, no contra los demás sino contra mis pasiones y mis defectos. Tengan la valentía que les da el Espíritu Santo al salir a trabajar. Recuerden mucho a la familia, que hoy se le ataca demasiado, apuesta por ella. Hombres y mujeres, respétense mucho y no dejen la fe como un sombrero que dejan en la entrada cuando ingresan a la universidad o al trabajo. Sean personas de palabra y de fe.
Finalmente, tendrán mucha paz siendo gente honesta, que dice lo que piensa y que piensa de acuerdo a sus convicciones. En todo esto que es muy importante el Espíritu Santo se sumará a cada uno de ustedes para decir “Yo te voy a ayudar”, pero escúchalo, sé dócil, deja que te aconseje que El no se impondrá. Si lo escuchas crecerá esa amistad.
Amén