Queridos hermanos:
Escuchamos en estos días que con frecuencia se habla de la Iglesia por diferentes motivos. Se habla mucho de Iglesia y es bueno tratar de ver ¿qué cosa es la Iglesia?
Porque solemos llamar Iglesia al templo, al edificio, otras veces llamamos Iglesia sólo al obispo, otras veces llamamos Iglesia a una institución de cualquier parte del mundo de una manera muy amplia.
Pero, ¿qué es la Iglesia para ti? ¿qué es la Iglesia para mí? Esto es muy importante, la Iglesia fue fundada por Jesucristo y nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica, que la Iglesia ha nacido principalmente de ese regalo total de Cristo por nuestra salvación.
Un regalo que fue anticipado en la Eucaristía en la Última Cena y que luego fue realizado en la cruz. Por eso, de la cruz de Cristo y de la resurrección de Cristo brota una realidad, un hecho, que es la Iglesia -que es humana y divina-
La humana es la parte que vemos, nosotros vemos en la Iglesia al Papa, a los obispos, a los sacerdotes, vemos un templo y decimos: mira ahí está la Iglesia.
Y hay una parte divina –la más importante- que es el Cuerpo Místico de Cristo, es decir la Iglesia no se ha organizado por un grupo de amigos que organizaron unos estatutos y que inventaron una institución ¡NO!
La Iglesia nació como un regalo de Cristo
La Iglesia es una iniciativa que tiene Dios a través de su Hijo Jesucristo y me dice: en este cuerpo de mi hijo Jesucristo, Cuerpo Místico, no cuerpo físico está presente el mismo Cristo de una manera invisible. Y por tanto, la Iglesia es ese vehículo, ese modo por el cual lo divino entra en lo humano.
No es fácil de entender, para eso necesitamos la Fe. La fe me dice y el evangelio me lo enseña: la Iglesia nació como un regalo de Cristo para nuestra salvación. La iglesia no es para todo, la Iglesia es para nuestra salvación.
Hay un ejemplo que nos puede ayudar a entender la relación entre la Iglesia y Cristo. Dice el catecismo: La luz de Cristo resplandece sobre el rostro de la Iglesia. Y los padres de la Iglesia en los primeros siglos decían algo muy bonito: que la iglesia es como la luna que refleja la luz del sol que es Cristo.
Fíjate que relación tan íntima tiene la Iglesia con Cristo, la luz de la Iglesia es Cristo. La Iglesia como institución tiene una serie de miembros en su parte visible, la cabeza está en el cielo que es Cristo; la cabeza visible en la tierra es el Papa, el Vice Cristo, hoy Benedicto XVI, antes Juan Pablo II, el primero Pedro.
¿Quién hizo a Pedro cabeza visible de la Iglesia? Cristo. La cabeza visible es el Papa. ¿Y quiénes son el colegio de los apóstoles? Los obispos y ¿cada uno puede hacer lo que quiera? ¡No! Los obispos todos unidos con el Papa y bajo la autoridad del Papa constituímos la Iglesia, no cada obispo por su cuenta, hay un cuerpo de doctrina que es el Catecismo.
Este catecismo nos dice cuáles son las enseñanzas de la Iglesia y de esa manera los obispos somos los sucesores de los apóstoles. Los sacerdotes son los ministros ordenados a los cuales el obispo les delega ese poder para que puedan confesar, para que puedan celebrar la misa, para que puedan ayudar en la enseñanza de la fe.
También hay religiosos, franciscanos, jesuitas, dominicos. ¡Sí! Hay un grupo de hombres y mujeres que se consagran a Dios por esos tres votos: pobreza, castidad y obediencia. Su fundador los reunió para la enseñanza, para cuidar enfermos, para cuidar ancianos, para hacer misiones.
Entonces están estos religiosos y religiosas que se consagran y que viven en conventos, en comunidades.
Ustedes se preguntarán ¿yo soy de la iglesia católica y usted todavía no ha dicho nada? Hermanos ustedes son el 99 % de la iglesia católica, los bautizados, lo que la iglesia llama los fieles laicos, los que trabajan en el deporte, en los medios de comunicación, en la cultura, en el taxi, el ama de casa, el que enseña en un colegio, el que está en la calle vendiendo un periódico, el campesino que cultiva su tierra, todos los que se han bautizado.
En la Iglesia cada miembro tiene su lugar
La iglesia tiene una cantidad diversa de miembros como el cuerpo, no todos somos brazo, no todos somos pierna, no todos somos ojo, no todos somos cabeza. En la iglesia también cada miembro tiene su lugar.
Por eso tenemos que ir conociendo nuestra iglesia, que es tan bonita y que es el Cuerpo de Cristo. Jesucristo instituye la Iglesia, la organiza y después dice: conviene que yo me vaya para que venga el Espíritu Santo. Él les va a explicar todo lo que les he enseñado.
Actualmente en tu conciencia, en tu mente, en tus pensamientos el Espíritu Santo habla. ¿Es invisible? ¡Sí! ¿Se le oye? ¡Sí! El Espíritu Santo nos habla especialmente en la oración, cuando tu rezas un Padre Nuestro, cuando tú meditas, especialmente en los sacramentos.
Hoy, inicio este plan de charlas con ustedes a través de este maravilloso programa, “Es palabra de Dios” para decirles qué es la iglesia, cómo es la iglesia, cómo vivo yo a la iglesia.
Le pido a la Santísima Trinidad y a María Santísima: ¡Ayúdanos a conocer más a nuestra madre, la Santa Iglesia! Para hablar con respeto de ella, para no meterla en donde no le corresponde.
La bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo ilumine sus hogares y que la Iglesia sea esa iglesia doméstica, esa familia en la que estamos todos unidos a Jesucristo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.