Monseñor Carlos García Camader,
Obispo Auxiliar de Lima

- Domingo, 8 de mayo de 2005 -

"Madre, tu meta está en Dios
y tu premio en la eternidad"

Muy queridos hermanos.

Hoy la Iglesia Universal celebra la Ascensión del Señor: Jesús nos enseña que hay un camino que trasciende la muerte y las estructuras materiales. Quiere decir que hay algo más: el ir al Padre, que significa al mismo tiempo la vida eterna, lo que el mundo nunca podrá dar ni explicar.

Por eso Dios ha venido al mundo, se ha hecho hombre, ha caminado en medio de nosotros, ha muerto en la cruz, ha resucitado, y nos ha dicho que la vida sólo tiene su plenitud cuando se vive en Dios. Hoy la Fiesta de la Ascensión nos lo recuerda: la gloria en Dios es nuestra meta, es la razón de nuestra vida.

Gracias por enseñarnos a creer y amar a Cristo

Junto a esta fecha celebramos el Día de la Madre. Tú que la tienes a tu lado, dale gracias a Dios por ella. Da gracias por esa mujer que te dio la vida, que te ha regalado los primeros pasos de tu vida, y que a su vez te ha enseñado a creer, a amar, y a seguir a Cristo.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Cuántos sobreestiman esa realidad, pero otros también la olvidan. ¡Cuántas mujeres solas, cuántas mujeres abandonadas!. ¿Cuántas mujeres, en medio de su soledad, en un rincón de la casa, se harán en este momento esta pregunta: Valió la pena ser madre, haber entregado todo lo que hice cuando ahora nadie se acuerda de mí?

Hoy sientes quizás que no tienes una razón para vivir, pero yo te digo: ¡Qué hermoso regalo de parte de Dios para ti, mujer, pese a que hoy sufres en el silencio!. Vuelve tu mirada a Jesús. Tu meta no puede estar en el éxito de la respuesta de tus hijos. Tu meta está en Dios, y tu premio en la eternidad y en la gloria.

Y aquellos que hemos visto partir a nuestra madre, entendamos: Jesús es la respuesta. La Ascensión del Señor nos dice dónde están esas madres buenas que lo entregaron todo, que se sacrificaron por nosotros para enseñarnos a amar, a servir y sobre todo a entender el camino de la vida con el dolor, la esperanza, y la fe.

A esas madres también: ¡Gracias Señor, porque nos las regalaste como un ángel y ahora tú las haces partícipes de tu gloria!. Por ellas rezamos y elevamos una oración.

Mamá: Sé que en esta vida no se acabará tu amor

Por eso la Fiesta de la Ascensión es la fiesta de la esperanza, donde Jesús nos dice que nuestro caminar va hacia el Padre.

Hija, hijo, esposo que estás al lado de tu madre, de tu esposa, de tu hermana, mira en ella ese regalo de Dios, de su femineidad, de su ternura, de sus consejos, de su amor, pero para decir: Gracias por estar a mi lado, porque sé que en esta vida no se acabará tu amor.

Cristo nos lo dice hoy en el Evangelio, cuando al ascender al cielo algunos los adoraban y otros dudaban. Que no dudemos nunca. Que al adorar a Jesús sepamos que Él es quien nos va a juntar un día la eternidad, por ha dicho que todo aquel que cree en Él tiene vida y vida eterna.

No al aborto, sí a la vida

La vida eterna es estar en Dios para siempre. Esa debe ser tu meta, tu reto. Anda por el mundo entero, lleva la buena nueva. Eso significa la Gran Misión Remar Mar Adentro: compartir el testimonio de tu fe en tu casa, como madre, como esposo, como padre, como hermano.

Hijo, ama a tu padre y a tu madre. Recuerda que a través de ella, Dios te dio la vida. Mujeres, amen a sus hijos, quiéranlos desde el vientre materno. Que nadie te venda una idea de creer que un vientre materno no puede ser suficiente para traer un hijo al mundo y darle la seguridad necesaria. Por eso, no al aborto, sí al respeto y al amor por esa vida.

Esa es la madre, aquella que luchando contra toda adversidad defiende la vida de su vida y sabe cuidarla desde el primer momento de su concepción.

Con el bautizo Dios nos devuelve la vida

Jesús nos dice algo importante: Que el evangelio entre en nuestra vida, para que ni las circunstancias ni los momentos históricos definan su destrucción. Junto a ello dice: bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Qué regalo más hermoso el bautismo. Un lugar donde se nos perdona los pecados, donde Jesús nos devuelve la vida que por el pecado habíamos perdido: la vida eterna, ese estar con Dios. Por eso cuando una persona se bautiza le perdona sus pecados y le regala el ser hijo suyo y el participar con Cristo.

Mensaje a los comunicadores

Al finalizar este mensaje quiero regalarle un minuto a aquellas personas que se dedican a los medios de comunicación a través de la prensa, radio y televisión.

Queridos hermanos, que Dios bendiga por el sacrifico que implica su trabajo, por todo lo que a veces tienen que sufrir, padecer y enfrentar para llevar con la noticia un mensaje de esperanza a los demás. ¡Ánimo!.

Qué nunca las indiferencias o los maltratos definan tu entrega y el bien que haces cuando comunicas. Sólo date cuenta siempre que en tu mensaje estás llevando un mensaje que se trata de personas. Que el respeto sea siempre una forma de expresar tu cariño por tu carrera, sobre todo la fe y la esperanza que anima tu misión.

A todos hoy en el Día de la Madre, en la Fiesta de la Asunción y de los Medios de Comunicación, mi bendición.

Que la Virgen nos acompañe en este mes mariano.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Amén.
 
 

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