Homilía de Monseñor Carlos García Camader

- Domingo, 12 de junio de 2005 -

“Dios quiere contar contigo”

Muy queridos hermanos:

Esta tarde el Señor Cardenal no nos acompaña porque como Pastor también ora y reflexiona respecto a la misión encomendada; necesita hacer un alto en la vida y en la acción.

Jesús nos enseña esta realidad, cuando hoy en el Evangelio de San Mateo, en el capítulo 9, ora y contempla a su alrededor lo que Él ve, lo que Él siente y lo que Él sufre.

Por eso, el evangelista nos dice “al ver Jesús a la gente sintió compasión de ellos”. Compasión, porque estaban cansados, abandonados como ovejas que no tienen pastor.

¡Qué realidad tan fuerte cuando vemos tanta necesidad, no sólo material u ocupacional sino también espiritual!. ¡Cómo se confunde la gente! ¡Cómo cae en la mentira, el robo, la rivalidad, la violencia y un sinnúmero de acciones que no se pueden comprender dentro de una realidad humana. Sin embargo se da, porque falta alguien que los guíe y forme, que los ayude a encontrar la respuesta verdadera.

La mies es mucha, los obreros pocos

Jesús, nos señala algo que debemos aprender todos ante cualquier realidad en la que nos encontremos: “La cosecha es abundante, los trabajadores son pocos”.

¡Cuánto hay que dar, cuánto hay que cultivar! No nos quedemos en la crítica, no nos quedemos en la indiferencia –lo dice Jesús- no nos quedemos en que no se puede hacer nada, en el derrotismo, sino “la cosecha es abundante, los obreros son pocos”.

¿Y sabes porqué somos pocos? Porque preferimos un día de descanso, un día de aburrimiento, un día de peleas en casa, antes que abrirnos a hacer algo por los demás, antes de pensar que una palabra a tiempo es buena y salva, mientras una palabra a destiempo es crítica y destruye. Cuántas veces ante esta realidad actuamos más –no como Jesús nos propone- sino como muchas veces nuestro egoísmo nos propone.

Ayudemos a que la cosecha sea abundante

Por eso Jesús nos dice “la cosecha es abundante, pero los obreros son pocos”. Tú eres ese poco de los obreros que quieren responder al llamado de Dios.

Estamos en la Gran Misión Remar Mar Adentro, en el Año de la Eucaristía y de la comunión con Dios y los hermanos. Hablo de esa misión donde tenemos que buscar que todos los hombres se amen, se ayuden, que las familias no se rompan, que los jóvenes encuentren mejores alternativas en la vida, mejores sistemas que les ayuden a ser mejores personas, que les ayuden a madurar en la vida por el camino correcto. Y hay una misión: la tuya y la mía.

Por eso la Gran Misión Remar Mar Adentro quiere ser ese compromiso que asumimos para ayudar a que esa cosecha sea abundante y sirva, no sólo para el país sino también para el mundo entero.

Dios te llama, respóndele

Jesús en la segunda parte del evangelio nos habla de algo importante: llamó a los doce discípulos y va mencionando el nombre de cada uno. Todos ellos tuvieron un momento de encuentro con Jesús y de respuesta. Se disponen a servir y cuando sirven es cuando Dios se manifiesta a través de ellos.

¡Qué importante que ninguno de ellos pusiera sus requerimientos básicos a pesar de sus limitaciones!. Al contrario el llamado encontró una respuesta.

Yo pregunto si ante las diversas realidades y necesidades que tiene nuestro país e Iglesia ¿te sientes invitado a responder también al llamado de Dios para que tu nombre no sólo quede grabado en los acontecimientos y en las acciones humanas sino en el libro de la vida, en el libro de Dios?.

Por eso hoy día el llamado puede ser vocacional al sacerdocio, como laico comprometido en el mundo en las cosas cotidianas, pero ante todo ser una respuesta de Dios a las diversas realidades, donde el ser humano necesita escuchar ese mensaje del amor de Dios, esa luz y esa esperanza que todos necesitan para salir adelante.

Primero proclamen el reino de los cielos

Ellos –los discípulos- le respondieron y Jesús lo sentía. ¡Qué bonito es sentirse como cristiano católico enviado por Dios! Y siendo enviado por Dios nos dice algo concreto: Primero ‘proclamen el reino de los cielos’

El reino de los cielos está cerca, tú lo has visto, lo has saboreado en el encuentro personal con Cristo. Hoy es domingo, has ido a misa, has recibido a Jesús. Yo te pregunto ¿cómo lo vas a dar a los demás? En tus gestos como padre de la casa en una actitud de servicio, en una actitud de cercanía y acogida para los que vienen a tu casa.

Fundamentalmente visita a quien necesita una palabra de aliento y de esperanza. Hoy Jesús nos habla de todo ello y por eso nos dice algo importante: vayan a las ovejas descarriadas de Israel. Nos dice que sepamos abrir el horizonte de la fe y de la esperanza y hacer de la enfermedad no una carga sino un instrumento de salvación, de purificación y de fortalecimiento para el alma.

Que la palabra de Dios te abra a las posibilidades de que siempre podemos hacer algo por los demás, de palabra o de obra. Cualquier actitud es buena cuando en ella estamos comprometiendo el anuncio del reino de Dios. Dios quiere contar contigo, ojalá tú cuentes con su gracia, con el deseo de saber de que siempre puedes hacer algo bueno por los demás.

Que el Señor te bendiga.

 
 

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