Homilía de Monseñor Carlos García Camader
Obispo Auxiliar de Lima

- Domingo, 16 de octubre de 2005 -

“Encerremos en el amor de Dios
todo nuestro estilo de vida”

Queridos hermanos:

Hoy domingo, el Señor nos invita y entrega su palabra. Esa palabra que tiene que animar nuestra vida y orientar nuestros pasos por este caminar hacia Él.

Todos vamos hacia el cielo, a un encuentro con Dios. Por lo tanto, exige que ese camino sea para nosotros claro, preciso y sobre todo que no nos perdamos mientras vamos hacia Él.

El domingo anterior nos hablaba el Evangelio de la invitación a las bodas, el día de hoy la enseñanza va profundizando ese gran encuentro con el Señor.

Nos habla de un grupo de hombres llamados fariseos. Aquellos hombres llegaron al encuentro para comprometer a Jesús. Que realidad tan frecuente, para comprometer a Jesús con una pregunta.

Cuántas veces los seres humanos buscamos con astucia preguntas para que otros puedan caer. ¡Qué realidad tan fuerte querer tentar a Dios! Cuántas veces el hombre en su egoísmo puede llegar hasta este extremo.

Ya nos lo adelanta Jesús que somos peregrinos y vamos hacia su encuentro. Dice el Evangelio que le enviaron unos discípulos partidarios de Herodes y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero. ¡Qué hermoso reconocer en Jesús esta gran verdad!

Jesús nos enseña el camino de Dios conforme a la verdad. Sin embargo, en el mundo en el que vivimos hay actitudes que hasta pueden debilitar nuestra propia fe, cuando encontramos personas que hablan con verdades a medias, cuando sabiendo y reconociendo a Dios se pierden en egoísmos humanos o en intereses particulares.

A Dios no lo podemos engañar

Y luego lanzan una pregunta ¿Es lícito pagar el impuesto al César? Jesús conocía su malicia. Qué importante es saber que podemos engañar al mundo entero, podemos disfrazar muchas cosas, pero a Dios no lo podemos engañar.

A Dios no lo podemos engañar, Él sabe lo que hay en cada comportamiento humano. Por eso, él sabía de la hipocresía en la que ellos cifraban todas sus preguntas y les dice: ¿Porqué me tientas?

Es la pregunta y la respuesta que podemos dar en este caminar por la vida. ¿Porqué buscas la maldad, para hacer tu bien y no el bien? ¿Por qué buscar el egoísmo y no el amor?

Jesús nos enseña con un ejemplo sencillo. Presentando una moneda donde está el rostro del César dice: ¿De quién es esta cara? Y le respondieron: del César. Enseguida dice: Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Den a Dios lo que es de Dios

Hoy, domingo Día del Señor te invito a descubrir en el rostro del hermano el rostro de Cristo, la mirada de Dios, su sonrisa. Y también la necesidad que el otro tiene que alguien lo ayude a descubrir ese rostro que está un poco desdibujado y a veces olvidado.

Da a Dios lo que es de Dios. Si somos criaturas de Dios, porque no le damos a Dios una vida correcta, sana, de acuerdo a sus enseñanzas, de llevarnos bien con todos, de buscar el bien común.

Que hoy domingo no falte Dios en nuestra vida, celebremos con Él participando en la Eucaristía.

Nuestra vida tiene que pasar por la gracia del sacramento del perdón. Jesús ha instituido este sacramento para que a través del sacerdote podamos obtener la gracia del perdón. No es invención humana, está en el Evangelio.

Hay un camino de reconciliación que viene a través de ese encuentro en el sacramento de la confesión, de la reconciliación.

Te invito a hacer de este domingo un día donde Dios sea el centro de tu vida y con su amor aprenderás a actuar con humildad, sencillez. Encerremos en el amor de Dios todo nuestro estilo de vida y así podamos proyectarlo a los demás con una vida ejemplar.

Que Dios los bendiga y que este sea un domingo del Señor.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

 
 

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