Queridos hermanos:
Hoy 21 de agosto no nos acompaña el Señor Cardenal porque como Pastor también necesita hacer un alto en la vida y en la acción orando y reflexionando respecto a la misión encomendada. Desde aquí un saludo profundo en el 28° aniversario de su ordenación sacerdotal.
La palabra de Dios llega este domingo a ti intentando darte una luz en medio de estos momentos difíciles que actualmente enfrentamos.
En el evangelio Jesús estando con sus discípulos en Cesarea de Filipo, les hace una pregunta, que hoy también podría ser la misma para todos nosotros. Una interrogante que tenemos que interiorizar.
¿Quién dice la gente que es el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre? Y te dirás ¡Qué obvia es la respuesta¡ ¡Jesús tú eres el Hijo de Dios! Pero primero pregunta ¿Qué dice la gente a tu alrededor, los vecinos, tu hijo, tu esposo, tu esposa, tu madre, tus amigos de trabajo? ¿Qué hablan de Jesús? ¿Quién es Cristo?
Cada uno se ha hecho una idea según su vivir
Y la respuesta puede ser tan variada como la que dieron los apóstoles ante la primera pregunta de Jesús: “Unos dicen que eres Juan el Bautista porque predicas bien, otros que Jeremías y algunos que eres un gran profeta”.
Es cierto, hoy vivimos en una sociedad donde no todos conocen a Cristo, por ello, cada uno se ha hecho una idea, una realidad diversa de lo que es Él según su vivir.
Pero ahora yo te pregunto ya no qué dicen los demás, sino qué dices tú que eres católico, creyente, que conoces los evangelios, que vas a Misa y recibes a Jesús en la Eucaristía, que te abres en la oración al Salvador de los hombres ¿Quién es Jesús para ti?, ¿Uno más entre los demás?, ¿Un gran profeta?, ¿Un hombre bueno y fiel? o ¿Es el Hijo de Dios, el que tenía que venir, el Mesías, el Salvador?.
Pedro, aquel discípulo que había estado siempre cerca de Jesús, presente en todos los acontecimientos, y que fue llamado por Él en aquel lago en el momento de la pesca, tocado por la gracia, le dice: “Tú eres el Hijo de Dios, el que tenía que venir, el Mesías.”
Jesús otra vez nos sorprende diciéndole a Pedro: “Dichoso tú Simón porque esto no te lo ha revelado la carne...” Por eso, no es cuestión de libros, no es una investigación personal o una especie de arqueología, es un encuentro con Dios lo que permite llegar a esta respuesta. Es todo un diálogo humano-divino lo que lleva a esa profundidad.
Cristo resalta esta respuesta, como también la va a resaltar en ti. ¿Qué respondes cuando tus amigos te preguntan quién es Jesús para ti? Tú sacerdote, tú obispo ¿Quién es Jesús para ti? ¿Un recuerdo, una realidad? ¿Quién es Jesús para los otros? Y por eso ante esa respuesta también hoy Él nos da la clave: “Esto no te lo ha revelado la carne, sino mi Padre que está en el cielo”.
Difícil entender a Jesús sin abrir los evangelios a tu vida.
Dios nos revela que el camino es la oración, por eso un cristiano que no se abre a ésta qué difícil le será entender quién es Jesús sin una oración meditada y reflexionada en torno a la Palabra de Dios. ¡Abrid los evangelios a tu vida¡
Te invito en este momento de reflexión que nunca te olvides de llevar los evangelios en tu corazón y mente para que sea la Palabra de Dios la que anime toda tu vida. Y a partir de ella con tu oración logres llegar a ese gran acontecimiento, a ese gran regalo que es Jesús en el Sagrario.
¿Por qué no un rato de oración ante el Santísimo? ¿Por qué no vivir ese encuentro con Cristo en la Eucaristía que nos dice que es el alimento, el pan vivo bajado del cielo? Jesús es fortaleza para tu vida, fuerza en tu debilidad y vida eterna para este caminar por el mundo.
Por eso hoy día también, es Jesús el que nos dice: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Lamentablemente nos movemos en una realidad donde todo se relativiza, donde cada uno quiere vivir de acuerdo a sus limitaciones y no a las enseñanzas del Señor.
Cristo nos pone ese gran modelo y reto: ”Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Por eso, él tiene esa gran misión de ser piedra, fundamento, fuerza para que esta Iglesia no se pierda. Nuestra gran tarea como miembros de ella es seguir la enseñanza de los apóstoles.
Estamos contigo Benedicto XVI
Pedro ha salido al encuentro de los jóvenes en Colonia y de la humanidad entera en la Jornada de la juventud. Benedicto XVI, es ese Pedro de hoy que nos dice que Cristo no nos quita nada pero que nos da todo. Desde estas tierras peruanas decimos: “Estamos contigo Pedro”.
El Papa nos habla de la juventud: “Renovemos nuestra esperanza en Cristo, abramos nuestro corazón a su amor y dejemos que su palabra influya en nuestra vida para que en el Perú y en el mundo entero sean las verdades del amor de Dios las que se impongan y no la del desorden, la guerra o la indiferencia”. ¡Volteemos nuestra mirada a Cristo!
El Papa animará a los jóvenes a fortalecerse en Cristo, para dar a la humanidad el rostro verdadero del amor de Dios.
Que Dios los bendiga a todos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
Amén.