Obispo Auxiliar de Lima
Monseñor Carlos García

- Domingo, 27 de febrero de 2005 -

Obispo auxiliar de Lima, Monseñor Carlos García:
"Si tienes sed no dudes en buscar a Cristo"

Muy queridos hermanos:

En este día, tercer domingo de Cuaresma, permíteme compartir contigo la Palabra de Dios, que hoy quiere ser para ti el agua viva para calmar tu sed.

El Evangelio de San Juan, nos habla de un diálogo entre Jesús y una mujer samaritana. Sus apóstoles se han ido a comprar lo que falta para la reunión. Él se sienta junto a un pozo. Llega una mujer samaritana y conversan. Es Jesús quien rompe el silencio y le dice: “Dame de beber”.

Hoy también nosotros nos encontráramos delante de Jesús, que sale a nuestro encuentro. ¿No tienes nada que decirle? Porque quizás sientes que hace mucho tiempo no vas a Misa, no lees la palabra de Dios, vives la rutina de todos los días y así comienzas a transcurrir domingo a domingo en este valle de dolor, de sufrimiento o de indiferencia.

Y Jesús hoy también quiere que esa palabra llegue a tu corazón. “Dame de beber”. Tu diálogo será: ¿Yo darle de beber a Jesús? ¿qué tengo para darte? Y Él nos dice que tenemos mucho y es importante que lo descubras. Por eso el diálogo entre Jesús y la samaritana puede ser el diálogo entre Jesús y tú.

El don de Dios

Cuando ella le dice: Cómo le vas a pedir de beber tú a una samaritana, siendo judío. Y Él le responde con algo que no podemos perder de vista: “¿Conoces el don de Dios?” Se refiere a ese regalo que Dios quiere hacer a tu vida: la felicidad, la paz interior, la auténtica vida y alegría que debe reinar en ti y en los demás.

¿Cuánta tristeza? ¿Cuánto desánimo?¿Cuánta soledad innecesaria? Él quiere ser ese don hermoso que el Padre ha permitido, a través del Hijo, regalarnos a cada uno de nosotros.

Ese don quiere ser para ti el gran regalo de tu vida. ¿Estás dispuesto a recibirlo? Hoy la palabra es ese don al que estás llamado a abrirle tu corazón. Señor Jesús, quiero ese don. ¿Con qué me vas a dar ese don?

Bebe del agua que Él te propone

Muchos se preguntan: ¿Cómo podré encontrarme con Dios siendo pecador, habiendo vivido de esta manera mi vida? ¿Puede Dios acordarse de mí? Claro que sí. Este día puede cambiar toda tu existencia.

No te coloques en lo que el mundo quiere hacer del don, sino en lo que Dios quiere proponerte como don. ¿Cómo te lo propone? A través de esta reflexión: ¿Cómo marcha tu vida?, ¿eres feliz?, ¿con quién andas resentido?, ¿tienes una vida ordenada?, ¿quieres conocer el don de Dios?, ¿quieres beber del agua que Él te propone?

Abre tu corazón al perdón

La mujer dijo algo importante cuando Jesús le mencionó: “Anda y trae a tu marido”. Ella le respondió: “¿De quién me hablas?”. Y Él le replica algo que no esperaba esa mujer: “Cierto porque cinco maridos tuviste pero ninguno retuviste”.

Qué importante para hacer un examen de conciencia. ¿Cómo marcha esa relación con el mundo? ¿Por dónde llevas la vida? ¿Eres feliz con todo lo que haces? ¿Capaz engañas y te engañas, has venido uniéndote a tantas cosas que no te han dado vida ni felicidad ni has hecho feliz a los demás? Droga, alcohol, sexo, poder y con eso, muchas veces, cada vez más alejado de los demás, más solitario, menos feliz, más vacío.

Y por eso Jesús te pregunta: “¿Con quién has venido gozando la vida, y qué efectos te ha dejado? No será éste el gran llamado para que comiences a descubrir que hay otros caminos que no son los que hasta ahora has probado, como los que Jesús te propone a través del Evangelio.

Abre tu corazón al perdón, a la reconciliación con Dios y con los hermanos, al amor infinito y misericordioso de Dios, que hoy toca las puertas de tu vida y quiere saciar la sed del desierto en el cual has vivido.

Mi alma tiene sed de ti

Por eso, queremos regar este desierto. Pon tu corazón en las manos de Dios. Háblale y suplícale: Señor, yo te busco. Mi alma tiene sed de ti. Ábrele tu corazón y preséntale tu vida, cualquiera haya sido tu realidad. Verás como Él lo sacia de su bondad, misericordia y perdón.

Aquella mujer, al escuchar lo que Jesús había hablado de ella salió corriendo. Y el resultado de todo ello es salir a gritar al mundo entero lo que Dios había hecho con su vida, lo que aquel hombre le había hablado. Y aquellos curiosos fueron para encontrarse con quien sin conocerla le había hecho a entender que había un camino diferente para ser feliz.

Esta tarde también te invito a dos realidades. A pensar en tu vida, en tu relación con Dios, pero también te invito a ser ese Cristo para los demás, que sale al encuentro de las personas que te rodean, que practiquen o no la fe, sean o no católicos, pero que sufren, se sienten solos, están desanimados, han caído en la rutina, y viven una vida sin sentido.

Sé testimonio de vida para los demás

Te invito a que tú seas la voz de un Jesús que le dice a tantas vidas: si conocieras el don de Dios. Se llama ser testimonio para la vida de los demás, ser la palabra de aliento y de esperanza que en nuestra Arquidiócesis de Lima y para el mundo entero nos da el Papa Juan Pablo II llamándonos a “remar mar adentro”.

Hoy también, dentro de esta Gran Misión ‘Remar Mar Adentro', seamos la voz de Jesús, la esperanza para muchos, y la luz para que quienes viven en la oscuridad puedan amar, servir, cambiar y ser la voz de alegría y de gozo para muchos que creen que el pecado es imposible de cambiarlo en su vida.

Yo te digo que el pecado se puede cambiar cuando el amor de Dios entra en el corazón de muchos que como la samaritana han vivido en la infelicidad, en el abandono, en el desorden, y sobre todo en la falta de paz.

Que esta tarde tú veas a tu alrededor quien necesita que le hables de ese don de Dios, para que el agua viva que es Cristo no falte en el corazón de los hermanos.

Que Dios te bendiga y acompañe esta semana,

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,

Amén.

 
 

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