Queridos hermanos:
Con mucha alegría me encuentro nuevamente con ustedes,
después de haber estado un mes en Roma asistiendo al Sínodo de Obispos,
donde, intensamente, ha sido tratado el tema de la Eucaristía.
Quiero leerles, -del mensaje preparado- el saludo que todos los
obispos traemos a las iglesias particulares en el mundo entero:
"La paz este con ustedes, en nombre del Señor que irrumpe en el
Cenáculo de Jerusalén al atardecer de la Pascua. Que el misterio
de su muerte y resurrección nos consuele y de sentido a nuestras vidas,
que Él le guarde en la alegría de la esperanza, porque Cristo vive en la Iglesia".
Con estas palabras hemos querido empezar el mensaje que el
Sínodo envía desde Roma. Porque la Eucaristía, cuerpo de Cristo,
está realmente presente, sustancialmente presente, sacramentalmente presente.
Habita en su iglesia y lo tenemos dia a dia en el pan de la Eucaristía.
Hermanos, este es el punto de partida para lanzarnos a una nueva
manera de ver los hechos de la historia desde la Eucaristía, con los ojos de
Cristo vivo, buscándolo en los hermanos, en los enfermos, en los jóvenes, en
los ancianos y a través del diario trabajo. Ese Cristo que hoy nos dice en
pleno siglo XXI: ¡Anda mar adentro! No tengas miedo, no hay nada que te pueda
quitar esa paz que yo te doy, siendo la única condición que nos pide : ¡No te
alejes de mí, no me abandones!
Estando en Roma, escuchaba a los miembros de los cinco continentes,
de todos los rincones. Desde gente que vive su fe en la clandestinidad, desde
gente que vive en el mundo desarrollado -teóricamente con una economía muy
fuerte- hasta gente muy sencilla del África, de Asia y de América Latina.
Todos escuchando con mucha atención intensas y diferentes experiencias
con ese Cristo Vivo.
Por eso, que bonito es acercarse a Jesús Eucaristía en la Misa
Dominical, acudir con toda la familia. La Misa Dominical es el centro del
día domingo, es el centro de la semana, es una manera gozosa de vivir, es
un especial estilo de vida que tiene cada hombre y cada mujer en su vida
cristiana. Tal como el deportista que cumple una plan de vida para cuidar
su estado físico, o como el profesor que prepara su clase, o esa persona
que trabaja en el mercado y que madruga para llegar a su puesto a cumplir
ordenadamente con sus labores.
Dios nos invita a que todos acudamos el domingo a Misa, con mucha
ilusión, para encontrarnos con Jesús en la Eucaristía, escuchar la palabra
viva de la Sagrada Escritura que cada semana nos ofrece la iglesia y al mismo
tiempo compartir la misma comunión con la familia y los amigos. La Misa debe
ser el punto de apoyo en toda tu vida.
Dos acontecimientos marcan de manera especial, estos días del mes
de octubre y su proximidad. Primero, la procesión multitudinaria del Señor de
los Milagros, paseándose por nuestras calles y llenando de cariño y ternura
nuestro corazón. Le decimos ¡Gracias Señor por este regalo al pueblo peruano!
Cuántos milagros, cuántas conversiones, cuántos corazones atribulados que al
ir a la procesión recuperan la paz ¡Gracias por ello Señor!. Allí está ese
Señor de los Milagros en la Cruz, que nos recuerda a Jesús Eucaristía, entregado
y muerto por nosotros. En segundo lugar, que el martes 1º de noviembre,
celebraremos el día de todos los santos recordando a aquellos hombres y
mujeres que trabajando, luchando, procurando ser buenos, acudiendo a Dios con
frecuencia, haciendo del domingo el centro de su vida, hoy se encuentran ya en
ese mundo de felicidad, de gozo y de paz. También recordamos con alegría que la
vida es lucha para llegar a la victoria de ese premio eterno, que es el cielo.
Y, sin embargo, en medio de estos santos acontecimientos, veo que en
ocasiones el mundo que me rodea no escucha a Dios; que hay gente que no me ayuda,
que me maltrata, que sufre problemas familiares. Y me pregunto ¿Qué pasa?. Muchas
veces quisiéramos estar en Misa, pero nos dejamos llevar por la impresión que nos
da el mundo o se nos pasa el tiempo o por último nos da pereza. Ciertamente, el
mundo nos quiere desanimar, nos impulsa a pensar que todo es malo, que todos son
problemas.
Hermanos, nuestra vida no es un problema, es un desafío maravilloso.
Nos decía recientemente El Papa: "No tengas miedo de ti mismo, Él no quita nada,
lo da todo, quien se da a Cristo recibe el ciento por uno".
Tengo que alertarte como Pastor, a veces nos quieren vender un mundo
donde Dios no existe y lo dejamos de lado. No dejemos que ese mundo dominado por
un grupo pequeño de poderosos, nos vendan ideas negativas, oscuras. Recuerda que
tu familia es una maravilla, tus hijos son una maravilla, tu trabajo es una maravilla.
No dejes que nadie te quite la alegría de decir:¡ Dios existe y yo soy su hijo!.
Hoy más que nunca te invito ¡Sé rebelde frente al engaño, sé creativo!
Hay que, permanentemente, estar buscando cómo encontrar a Dios en nuestra vida diaria.
¿Cómo hago Jesús para encontrarte?. El primer paso es aceptar la invitación que nos
hace de asistir a la misa dominical participando activamente en ella y respondiendo
a lo que nos dice a cada uno de nosotros la Sagrada Escritura.
Que el Señor esté con ustedes, los colme de paz y que la Virgen María,
esa Madre buena esté junto a la familia, tesoro de la sociedad. ¡Cuida tu familia,
promueve la familia, ayuda a tu familia! Y que el señor los bendiga a todos.
En el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo. Amén