- Domingo, 5 de marzo de 2006 -

Trascripción de la Homilía del Señor Cardenal Juan Luis Cipriani. Basílica Catedral de Lima.

Muy queridos hermanos sacerdotes concelebrantes, queridas hermanas y hermanos en Cristo:

Hoy primer domingo de Cuaresma, nos dice el Papa Benedicto XVI en el mensaje que que ha hecho para la Cuaresma de este año: “Es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia aquel que es la fuente de la misericordia”. El Sumo Pontífice nos invita a esa peregrinación interior; que en nuestras almas, fruto de una vida intensa de oración, se haga una buena revisión; uno pueda caminar dentro de la fe viendo las etapas de vida de cada una.

Cada día de nuestras vidas tiene algo de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Ésa es la peregrinación interior, cuyo centro es la Santa Misa donde se renueva el sacrificio de la muerte y la resurrección, el misterio pascual.

Hagamos en esta Cuaresma un examen más profundo y sincero y encontremos en nuestra vida diaria esa pasión, sacrificio, esfuerzo, cómo esa muerte al pecado y esa resurrección, la alegría de vivir la vida con Cristo. Hagamos ese camino personal de peregrinación interior.

Hoy en el Evangelio se nos relata brevemente el pasaje de las tentaciones de Cristo, cómo Él se somete a la tentación. El que Jesús sea tentado por el demonio nos enseña que es un misterio que nos revela algo importantísimo: que existe el demonio, lo cual hay que repetir al ver tanto pecado en el mundo y nadie habla del demonio.

En la Cuaresma podemos tratar de reconocer cómo detrás de tantas cosas que nos ocurren se ve la mano del demonio. No seamos ingenuos, no es un mensaje de temor, sino el mensaje de la verdad: Cristo es tentado por el demonio que se mete constantemente en nuestras vidas convirtiéndose en el padre de la mentira; constantemente engaña prometiendo más de lo que puede dar; sin embargo, la felicidad, el bienestar, la paz, el amor, la justicia no están en sus manos, pero lo promete y engaña. Por eso, cada día rezamos en el “Padre Nuestro”: “No nos dejes caer en la tentación”.

La Cuaresma es un tiempo de escucha de la verdad, es un momento para convertirse al amor y ese centro donde hay ese encuentro con la verdad y el amor podría centrarse en el sacramento de la reconciliación, en el que cada uno actualiza la mirada de Cristo, quien se compadece de nuestras almas cuando se habla de nuestros pecados con dolor y arrepentimiento. Por eso pido a los sacerdotes no sólo que dediquen muchas horas a la confesión, sino también ayuden a formar la conciencia de los penitentes enseñándoles la verdad y a realizar una buena y completa confesión.

El Papa nos recuerda que el periodo de Cuaresma nos ofrece un camino de lucha, en la liturgia que nos ayuda a abrir los ojos ante nuestra debilidad, abrir el corazón a ese amor misericordioso de Cristo, nos estimula para que la Palabra que tiene contenido, penetre en nuestras vidas, la palabra de Dios no puede estar en las nubes y la vida diaria en otro lado. No existe separación de la fe con la vida, la política y la familia. Y la Iglesia tiene que recordar que esa Palabra de Dios tiene consecuencias en nuestras vidas. No es algo privado para los domingos; ya que, fundamentalmente busca iluminar las vidas de todos.

Hay que escuchar, vivir y hablar de la Palabra de Dios, rechazar la mentira que envenena la humanidad. El padre de la mentira ha logrado penetrar en la humanidad y vemos cómo se convierte en leyes, cultura, maneras de concebir la familia. Frente a eso la Iglesia recuerda las palabras de Cristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

Por eso les recuerdo en este clima de opciones políticas que la enseñanza de la Iglesia Católica tiene un contenido: hay que ver con sinceridad quién defiende la vida desde su concepción hasta la muerte natural, no sólo de palabras; no es un problema político sino un problema natural que está dentro de nuestros corazones. La vida no es algo que la mayoría decide por votación sino es algo sagrado y, dentro de la libertad, cada uno debe ser responsable de mirar quiénes defienden la vida de verdad, el matrimonio de uno con una para siempre, quiénes promueven la familia como célula fundamental de la sociedad, quiénes promueven leyes que protejan y ayuden a la familia, quiénes respetan la primera responsabilidad de los padres de familia en la educación religiosa de sus hijos. No es un tema indiferente, es una crítica fácil que se le hace a la Iglesia porque se quiere reducir a sacristías y a templos.

Los que tienen principios católicos tiene que escuchar la enseñanza de sus pastores: defensa de la vida, del matrimonio, de la familia y educación en la fe de sus hijos. En muchos otros campos hay libertad de opciones que pueden ser elegidos son lo que a cada uno le parezca mejor, no obstante, las leyes deben reflejar la verdad de los principios que tenemos.

Que esta Cuaresma sean días de reflexión, que nos dejemos guiar por la palabra de Dios. Es una muy buena ocasión para compartir los dones materiales con los hermanos más necesitados. Quien comienza a ver a Dios, a contemplar el rostro de Cristo, ve en los hermanos al mismo Cristo.

Por eso es importante reclamar que lo que se vive esté de acuerdo a lo que se cree. Le pido a Nuestra Madre que nos ayude con fe y esperanza. La fe católica es lo más rebelde que puede haber pues no quiere ser esclava de las pasiones, de la mentira, de la violencia, por eso es una rebeldía cristiana que defiende la libertad de los hijos de Dios.

Jamás callarán la voz de la Iglesia cuando reclama en nombre de los no-nacidos, de la familia, la educación religiosa y en nombre de los más pobres sin mentiras ni violencias.

Así sea.


 
 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
[Peregrinación por las Iglesias de Lima]
[Advocaciones y santos peruanos]
[Mensajes del Santo Padre al Perú][Enlaces]