Trascripción de la Homilía
del Señor Cardenal Juan Luis Cipriani. Basílica Catedral
de Lima.
Muy queridos hermanos sacerdotes concelebrantes, queridas hermanas
y hermanos en Cristo:
Hoy primer domingo de Cuaresma, nos dice el Papa Benedicto XVI en el
mensaje que que ha hecho para la Cuaresma de este año: “Es el
tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia aquel
que es la fuente de la misericordia”. El Sumo Pontífice nos invita
a esa peregrinación interior; que en nuestras almas, fruto de
una vida intensa de oración, se haga una buena revisión;
uno pueda caminar dentro de la fe viendo las etapas de vida de cada
una.
Cada día de nuestras vidas tiene algo de la pasión, muerte
y resurrección de Cristo. Ésa es la peregrinación
interior, cuyo centro es la Santa Misa donde se renueva el sacrificio
de la muerte y la resurrección, el misterio pascual.
Hagamos en esta Cuaresma un examen más profundo y sincero y
encontremos en nuestra vida diaria esa pasión, sacrificio, esfuerzo,
cómo esa muerte al pecado y esa resurrección, la alegría
de vivir la vida con Cristo. Hagamos ese camino personal de peregrinación
interior.
Hoy en el Evangelio se nos relata brevemente el pasaje de las tentaciones
de Cristo, cómo Él se somete a la tentación. El
que Jesús sea tentado por el demonio nos enseña que es
un misterio que nos revela algo importantísimo: que existe el
demonio, lo cual hay que repetir al ver tanto pecado en el mundo y nadie
habla del demonio.
En la Cuaresma podemos tratar de reconocer cómo detrás
de tantas cosas que nos ocurren se ve la mano del demonio. No seamos
ingenuos, no es un mensaje de temor, sino el mensaje de la verdad: Cristo
es tentado por el demonio que se mete constantemente en nuestras vidas
convirtiéndose en el padre de la mentira; constantemente engaña
prometiendo más de lo que puede dar; sin embargo, la felicidad,
el bienestar, la paz, el amor, la justicia no están en sus manos,
pero lo promete y engaña. Por eso, cada día rezamos en
el “Padre Nuestro”: “No nos dejes caer en la tentación”.
La Cuaresma es un tiempo de escucha de la verdad, es un momento para
convertirse al amor y ese centro donde hay ese encuentro con la verdad
y el amor podría centrarse en el sacramento de la reconciliación,
en el que cada uno actualiza la mirada de Cristo, quien se compadece
de nuestras almas cuando se habla de nuestros pecados con dolor y arrepentimiento.
Por eso pido a los sacerdotes no sólo que dediquen muchas horas
a la confesión, sino también ayuden a formar la conciencia
de los penitentes enseñándoles la verdad y a realizar
una buena y completa confesión.
El Papa nos recuerda que el periodo de Cuaresma nos ofrece un camino
de lucha, en la liturgia que nos ayuda a abrir los ojos ante nuestra
debilidad, abrir el corazón a ese amor misericordioso de Cristo,
nos estimula para que la Palabra que tiene contenido, penetre en nuestras
vidas, la palabra de Dios no puede estar en las nubes y la vida diaria
en otro lado. No existe separación de la fe con la vida, la política
y la familia. Y la Iglesia tiene que recordar que esa Palabra de Dios
tiene consecuencias en nuestras vidas. No es algo privado para los domingos;
ya que, fundamentalmente busca iluminar las vidas de todos.
Hay que escuchar, vivir y hablar de la Palabra de Dios, rechazar la
mentira que envenena la humanidad. El padre de la mentira ha logrado
penetrar en la humanidad y vemos cómo se convierte en leyes,
cultura, maneras de concebir la familia. Frente a eso la Iglesia recuerda
las palabras de Cristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.
Por eso les recuerdo en este clima de opciones políticas que
la enseñanza de la Iglesia Católica tiene un contenido:
hay que ver con sinceridad quién defiende la vida desde su concepción
hasta la muerte natural, no sólo de palabras; no es un problema
político sino un problema natural que está dentro de nuestros
corazones. La vida no es algo que la mayoría decide por votación
sino es algo sagrado y, dentro de la libertad, cada uno debe ser responsable
de mirar quiénes defienden la vida de verdad, el matrimonio de
uno con una para siempre, quiénes promueven la familia como célula
fundamental de la sociedad, quiénes promueven leyes que protejan
y ayuden a la familia, quiénes respetan la primera responsabilidad
de los padres de familia en la educación religiosa de sus hijos.
No es un tema indiferente, es una crítica fácil que se
le hace a la Iglesia porque se quiere reducir a sacristías y
a templos.
Los que tienen principios católicos tiene que escuchar la enseñanza
de sus pastores: defensa de la vida, del matrimonio, de la familia y
educación en la fe de sus hijos. En muchos otros campos hay libertad
de opciones que pueden ser elegidos son lo que a cada uno le parezca
mejor, no obstante, las leyes deben reflejar la verdad de los principios
que tenemos.
Que esta Cuaresma sean días de reflexión, que nos dejemos
guiar por la palabra de Dios. Es una muy buena ocasión para compartir
los dones materiales con los hermanos más necesitados. Quien
comienza a ver a Dios, a contemplar el rostro de Cristo, ve en los hermanos
al mismo Cristo.
Por eso es importante reclamar que lo que se vive esté de acuerdo
a lo que se cree. Le pido a Nuestra Madre que nos ayude con fe y esperanza.
La fe católica es lo más rebelde que puede haber pues
no quiere ser esclava de las pasiones, de la mentira, de la violencia,
por eso es una rebeldía cristiana que defiende la libertad de
los hijos de Dios.
Jamás callarán la voz de la Iglesia cuando reclama en
nombre de los no-nacidos, de la familia, la educación religiosa
y en nombre de los más pobres sin mentiras ni violencias.
Así sea.