BASÍLICA CATEDRAL DE LIMA.
Queridos hermanos sacerdotes concelebrantes, muy queridos miembros
de la Hermandad del Señor de los Milagros, de los Heraldos del
Evangelio, religiosas, religiosos, queridos hermanos todos en Cristo.
El evangelio de hoy nos ha hablado de la vid y los sarmientos y nos
dice que nosotros somos los sarmientos que debemos estar unidos a la
vid. El que se separa de la vid se quema, se seca. Esto nos va indicando
el camino que Dios quiere para nosotros, nuestra misión: ¿para
qué estamos en el mundo?. Para unirnos a Cristo.
En primer lugar por el bautismo, en que somos incorporados a esa vida
en Cristo y luego en cada eucaristía en la que nos invita a ser
parte de su vida. Nuestra tarea a lo largo del día es mantener
viva esa misión de estar unidos a Cristo y para eso hace falta
una vida, un corazón limpios. En pocas palabras, una vida que
refleje el amor hermoso, que guiados de la mano de nuestra madre Santa
María nos lleve a su hijo Jesús.
Entonces, la vid, Cristo Eucaristía, Iglesia, permitirá
que los sarmientos den fruto gocen, se ayuden, se comprendan. Esta parábola
de la vid y los sarmientos es una explicación de lo que debemos
hacer. Buscar esa unión con Cristo a través de nuestra
vida diaria.
Hoy estamos celebrando ese aniversario del 14 de mayo de 1988, cuando
el Siervo de Dios Juan Pablo II imponía aquí a esta misma
imagen la Rosa de Oro y consagraba al país al Corazón
Inmaculado de María.
Al rendirle homenaje a Nuestra Señora de la Evangelización,
Patrona de esta Arquidiócesis, celebramos también el Día
de la Madre.
Mirando a Jesús, a Nuestra Señora y mirando también
a nuestra mamá, -porque debemos seguir mirándola, -esté
viva o esté ya delante de Dios-, recordemos que seguimos siendo
fruto de sus entrañas y fruto de su alma.
Muchas de nuestras virtudes y capacidades brotaron del amor de mamá
hacia mí, por eso festejamos el día de la madre porque
ella es maestra en esa tarea que Dios le ha encomendado: te creo a ti
mujer, para amar a los demás ¿porqué la mujer es
la fuente del amor hacia los demás? Muy sencillo, porque todos
hemos nacido de las entrañas de una mujer. Todos somos fruto
del esfuerzo, del trabajo, del sacrificio y del dolor de esa mujer –madre-
que nos trajo al mundo.
Y Dios le ha concedido a la mujer algo muy grande: “custodiar la vida
que se forma en ti”. Hoy que celebramos el día de la madre podemos
decir que celebramos el día del Amor Hermoso, el día de
la vida y agradecemos infinitamente a nuestra madre que nos quiso concebir
y que luego nos dio educación, cariño, cercanía.
¡Cuántas cosas de nuestra forma de ser son una proyección
de la mamá!
A la mujer de hoy, a la madre de hoy –pidiéndole a Nuestra Madre
Santa María que la ayude- le pido algo muy importante: Mujer,
sé fuerte, defiende esa intimidad de tu ser femenino, no dejes
que la cultura de hoy quiera igualar géneros, rescata tu feminidad
con orgullo.
Le pido a Nuestra Madre: Despierta en la sociedad de hoy ese agradecimiento
a la mujer, por ser mujer, por ser femenina, porque el mundo sin la
mujer no existe, se corta la continuidad de la vida, del amor.
Por eso, la Iglesia reza hoy con mucho cariño por la mujer,
por la madre de familia para protegerla de leyes inicuas, de planteamientos
totalmente contrarios a su dignidad, a su respeto, a su grandeza.
La Iglesia agradece a todas las mujeres, como todos tenemos madre sentimos
cercano ese agradecimiento de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo,
de nuestra madre Santa María. No es a la mujer en abstracto,
es a toda mujer que siguiendo los planes de Dios custodia la vida y
es ejemplo del amor hermoso.
Hijos, respondamos a ese amor con amor. Amor con amor se paga. No hay
nada que alegre más a una mamá que ver la conducta buena
de su hijo, que retribuya con obras y cariño todo lo que ha recibido.
Por eso, junto a esos regalos hay que unir un abrazo, un beso, una llamada
por teléfono, una carta, una visita. Rescatemos el valor más
profundo de ese amor con algún detalle cariñoso.
Les digo a los maridos, a los papás, no dejen que se oscurezca,
que se margine a la mujer; no dejen que se ataque a la familia, al matrimonio.
No dejen que fácilmente se cambie lo que es la mujer. Le pido
a nuestra Madre que despierte el genio de la mujer para así despertar
el amor hermoso, la familia, el matrimonio, la educación de los
hijos y así ese nuevo amanecer del siglo XXI, que pasa por el
despertar de la vocación de mujer.
Esto es lo que quiero compartir con ustedes, acercándome a cada
hogar, acercándome a la sociedad entera, una verdadera campaña
de defensa de la dignidad más profunda, no de filosofías
ni ideología, la mujer es la que trae al mundo el amor hermoso.
La mujer es la que cuida y defiende la vida humana, ella es sostén
de la familia y del matrimonio.
Por eso, ese machismo escondido en esta sociedad tantas veces dice
que la familia es de una sola mujer; la familia es hombre y mujer, padre
y madre; si hay dificultades, la Iglesia los busca, los ayuda, pero
no inventemos familias raras. La familia se apoya en la fortaleza de
esa mujer y de ese amor de marido, de mujer, de hijos, de nietos.
Para terminar solo quiero recordar que el Arzobispado ha hecho una
Nota Doctrinal, que en resumen viene a decir que los católicos
no debemos asistir a una película que ataca a Nuestra Madre la
Iglesia y a ese Dios Hombre Jesucristo de manera grosera. No demos de
ganar a quien me ataca asistiendo y pagando una entrada, no demos escándalo
a otros, somos mayorcitos, tenemos personalidad, no nos asusta, no estamos
en la época oscura de la Inquisición, ¡No! Todas
esas teorías las dejamos para los comentaristas ligeros, yo voy
al fondo, yo defiendo a mi madre, yo defiendo a mi amor Jesucristo;
por lo tanto como voy a ir a una película donde se burlan, atacan
groseramente los principios de nuestra fe.
No es un problema periodístico ni de mesas redondas, yo no tolero
una mesa redonda donde se hable de la honra de mi madre, de mi esposa
o de mis hijos. No hay mesa redonda donde se pueda discutir la honra,
la verdad de la Iglesia Católica.
Por eso, los exhorto de una manera sencilla, simplemente abstenerse
de darle de ganar a quien de una manera hipócrita ataca nuestra
fe. Ojalá que con ayuda de nuestra madre Santa María,
Nuestra Señora de la Evangelización, la mujer peruana
nos ayude a descubrir el amor hermoso, el matrimonio, la familia y siga
haciendo esa tarea maravillosa de ser mamá.
Que Dios bendiga a las familias peruanas, especialmente hoy a las madres.
¡Feliz día de la madre, mamás! Yo recuerdo a la
mía, que ya está en el cielo. Y les digo desde aquí
en esta santa misa que las tendré muy presente a todas.
Así sea.