- Domingo, 14 de mayo de 2006 -

HOMILÍA EN LA FIESTA DE NUESTRA SEÑORA
DE LA EVANGELIZACIÓN

BASÍLICA CATEDRAL DE LIMA.

Queridos hermanos sacerdotes concelebrantes, muy queridos miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros, de los Heraldos del Evangelio, religiosas, religiosos, queridos hermanos todos en Cristo.

El evangelio de hoy nos ha hablado de la vid y los sarmientos y nos dice que nosotros somos los sarmientos que debemos estar unidos a la vid. El que se separa de la vid se quema, se seca. Esto nos va indicando el camino que Dios quiere para nosotros, nuestra misión: ¿para qué estamos en el mundo?. Para unirnos a Cristo.

En primer lugar por el bautismo, en que somos incorporados a esa vida en Cristo y luego en cada eucaristía en la que nos invita a ser parte de su vida. Nuestra tarea a lo largo del día es mantener viva esa misión de estar unidos a Cristo y para eso hace falta una vida, un corazón limpios. En pocas palabras, una vida que refleje el amor hermoso, que guiados de la mano de nuestra madre Santa María nos lleve a su hijo Jesús.

Entonces, la vid, Cristo Eucaristía, Iglesia, permitirá que los sarmientos den fruto gocen, se ayuden, se comprendan. Esta parábola de la vid y los sarmientos es una explicación de lo que debemos hacer. Buscar esa unión con Cristo a través de nuestra vida diaria.

Hoy estamos celebrando ese aniversario del 14 de mayo de 1988, cuando el Siervo de Dios Juan Pablo II imponía aquí a esta misma imagen la Rosa de Oro y consagraba al país al Corazón Inmaculado de María.

Al rendirle homenaje a Nuestra Señora de la Evangelización, Patrona de esta Arquidiócesis, celebramos también el Día de la Madre.

Mirando a Jesús, a Nuestra Señora y mirando también a nuestra mamá, -porque debemos seguir mirándola, -esté viva o esté ya delante de Dios-, recordemos que seguimos siendo fruto de sus entrañas y fruto de su alma.

Muchas de nuestras virtudes y capacidades brotaron del amor de mamá hacia mí, por eso festejamos el día de la madre porque ella es maestra en esa tarea que Dios le ha encomendado: te creo a ti mujer, para amar a los demás ¿porqué la mujer es la fuente del amor hacia los demás? Muy sencillo, porque todos hemos nacido de las entrañas de una mujer. Todos somos fruto del esfuerzo, del trabajo, del sacrificio y del dolor de esa mujer –madre- que nos trajo al mundo.

Y Dios le ha concedido a la mujer algo muy grande: “custodiar la vida que se forma en ti”. Hoy que celebramos el día de la madre podemos decir que celebramos el día del Amor Hermoso, el día de la vida y agradecemos infinitamente a nuestra madre que nos quiso concebir y que luego nos dio educación, cariño, cercanía. ¡Cuántas cosas de nuestra forma de ser son una proyección de la mamá!

A la mujer de hoy, a la madre de hoy –pidiéndole a Nuestra Madre Santa María que la ayude- le pido algo muy importante: Mujer, sé fuerte, defiende esa intimidad de tu ser femenino, no dejes que la cultura de hoy quiera igualar géneros, rescata tu feminidad con orgullo.

Le pido a Nuestra Madre: Despierta en la sociedad de hoy ese agradecimiento a la mujer, por ser mujer, por ser femenina, porque el mundo sin la mujer no existe, se corta la continuidad de la vida, del amor.

Por eso, la Iglesia reza hoy con mucho cariño por la mujer, por la madre de familia para protegerla de leyes inicuas, de planteamientos totalmente contrarios a su dignidad, a su respeto, a su grandeza.

La Iglesia agradece a todas las mujeres, como todos tenemos madre sentimos cercano ese agradecimiento de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, de nuestra madre Santa María. No es a la mujer en abstracto, es a toda mujer que siguiendo los planes de Dios custodia la vida y es ejemplo del amor hermoso.

Hijos, respondamos a ese amor con amor. Amor con amor se paga. No hay nada que alegre más a una mamá que ver la conducta buena de su hijo, que retribuya con obras y cariño todo lo que ha recibido. Por eso, junto a esos regalos hay que unir un abrazo, un beso, una llamada por teléfono, una carta, una visita. Rescatemos el valor más profundo de ese amor con algún detalle cariñoso.

Les digo a los maridos, a los papás, no dejen que se oscurezca, que se margine a la mujer; no dejen que se ataque a la familia, al matrimonio. No dejen que fácilmente se cambie lo que es la mujer. Le pido a nuestra Madre que despierte el genio de la mujer para así despertar el amor hermoso, la familia, el matrimonio, la educación de los hijos y así ese nuevo amanecer del siglo XXI, que pasa por el despertar de la vocación de mujer.

Esto es lo que quiero compartir con ustedes, acercándome a cada hogar, acercándome a la sociedad entera, una verdadera campaña de defensa de la dignidad más profunda, no de filosofías ni ideología, la mujer es la que trae al mundo el amor hermoso. La mujer es la que cuida y defiende la vida humana, ella es sostén de la familia y del matrimonio.

Por eso, ese machismo escondido en esta sociedad tantas veces dice que la familia es de una sola mujer; la familia es hombre y mujer, padre y madre; si hay dificultades, la Iglesia los busca, los ayuda, pero no inventemos familias raras. La familia se apoya en la fortaleza de esa mujer y de ese amor de marido, de mujer, de hijos, de nietos.

Para terminar solo quiero recordar que el Arzobispado ha hecho una Nota Doctrinal, que en resumen viene a decir que los católicos no debemos asistir a una película que ataca a Nuestra Madre la Iglesia y a ese Dios Hombre Jesucristo de manera grosera. No demos de ganar a quien me ataca asistiendo y pagando una entrada, no demos escándalo a otros, somos mayorcitos, tenemos personalidad, no nos asusta, no estamos en la época oscura de la Inquisición, ¡No! Todas esas teorías las dejamos para los comentaristas ligeros, yo voy al fondo, yo defiendo a mi madre, yo defiendo a mi amor Jesucristo; por lo tanto como voy a ir a una película donde se burlan, atacan groseramente los principios de nuestra fe.

No es un problema periodístico ni de mesas redondas, yo no tolero una mesa redonda donde se hable de la honra de mi madre, de mi esposa o de mis hijos. No hay mesa redonda donde se pueda discutir la honra, la verdad de la Iglesia Católica.

Por eso, los exhorto de una manera sencilla, simplemente abstenerse de darle de ganar a quien de una manera hipócrita ataca nuestra fe. Ojalá que con ayuda de nuestra madre Santa María, Nuestra Señora de la Evangelización, la mujer peruana nos ayude a descubrir el amor hermoso, el matrimonio, la familia y siga haciendo esa tarea maravillosa de ser mamá.

Que Dios bendiga a las familias peruanas, especialmente hoy a las madres. ¡Feliz día de la madre, mamás! Yo recuerdo a la mía, que ya está en el cielo. Y les digo desde aquí en esta santa misa que las tendré muy presente a todas.

Así sea.

 

 
 

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