- 18 de junio de 2006 -

Homilía del cardenal Juan Luis Cipriani Thorne
Iglesia La Santísima Trinidad,
Inicio de la Visita Pastoral
Domingo 18 de junio de 2006

Excelentísimo monseñor Adriano Tomasi, Obispo Auxiliar de Lima, Vicario Episcopal de esta zona de la Arquidiócesis, muy querido P. Párroco, Santiago Cantón, muy querido P. Rafael, -prácticamente es la historia viva de esta parroquia- distinguidas autoridades religiosas y amigos todos:

Hoy, la Iglesia celebra con profunda alegría la solemnidad de la Santísima Trinidad. Hemos empezado la Misa diciendo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la Misa es una acción trinitaria, en la que el sacerdote que es la persona de Cristo en el altar se dirige a Dios Padre..

Las oraciones a lo largo de la Misa son Jesucristo hablándole al Padre, invocando al Espíritu Santo, siendo este misterio de tres personas y un solo Dios, y no es una idea que la ha inventado el Papa o que la Teología nos ha enseñado. Esta realidad no la podríamos conocer si no nos la hubiera revelado el mismo Jesucristo.

Hoy, el Evangelio nos dice que vayamos a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los discípulos le decían a Jesús: Muéstranos al Padre y no entendían, porque nadie entiende como hay tres personas y un solo Dios. Las tres personas eternas, las tres personas no creadas, las tres personas simultáneamente, las tres personas perfectas.

Nada tiene el Padre que no tiene el Hijo, nada tiene el Espíritu Santo que no tenga el Padre. La Fe nos lleva a adorar a la Santísima Trinidad porque nos ha sido revelada. El Padre revela la Palabra, tiene la Palabra, ¿Quién es la Palabra? El Hijo. Y la acción del Hijo a lo largo del tiempo, ¿Quién la realiza? “El Espíritu Santo”.

La acción de la Trinidad es una acción que podemos explicar, Dios Padre se revela a través del Hijo, y al Hijo lo tenemos de manera especial en la Eucaristía, donde su Cuerpo y su sangre nos alimenta. “El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre habita en Mi y Yo en él”. Entonces, con esta breve explicación podemos darnos cuenta que en cualquier situación lo que me pide Dios es: Entra a habitar mi casa, y la puerta es Cristo.

A través de Cristo soy hijo adoptivo, incorporados a la vida de Cristo, ya estamos en la Familia de la Trinidad. Somos hijos adoptivos del Padre, ya participamos del amor del Espíritu Santo. ¿Y, en que momento central viene el Espíritu Santo? Especialmente en la Confirmación, pero la entrada en la Vida de Cristo por el Espíritu Santo se da a través de los Sacramentos.

Jesús nos dijo: “Conviene que yo me vaya, si me voy, voy a enviarles a un consejero, les voy a enviar a un consolador, les voy a enviar a un amigo”, para que les explique todo lo que Yo les he enseñado.

En primer lugar, tenemos que leer y meditar la Palabra de Dios, especialmente los Evangelios, el Nuevo Testamento, porque ahí está la explicación, está la Palabra de Dios y hay que meditarla, solos o en grupos todos los días. Y en segundo lugar, o al mismo tiempo tengo que frecuentar los Sacramentos, -veo que tiene dos confesionarios muy bonitos- ¿Sabes que es un confesionario?: Es como el hospital.

En la vida del alma, siempre tenemos pequeños achaques y hay que ir a la Confesión. Si tenemos debilidad, hay que ir al alimento, que es la Eucaristía. Si nos vamos a casar, vamos al Sacramento del Matrimonio. Si quiero ser sacerdote, vamos al Sacramento del Orden, si estoy enfermo o mayor y estoy preparándome para encontrarme con Dios, recibo la Unción de los Enfermos, y así vemos cada uno de los Sacramentos en los que el Espíritu Santo nos habla. Pero, ¿Sabes que tienes que hacer para que el Espíritu Santo te aconseje, te ayude, te enseñe?. Hay que escucharlo.

El mundo de hoy -hay que decirlo con dolor-, no escucha. Da un poco de pena, pero esa presencia de Dios en la calle, en el deporte, en el trabajo, en la enfermedad, en la escuela, en el colegio, a veces no se nota, tenemos a Dios como escondido. Y a veces hasta nos dicen: ¿Por qué hablar de Dios?: Eso es para los que creen.

Como dice el Evangelio hoy: ‘Id y haced discípulos’ Hermanos, hay que hablar de Dios con el ejemplo y con la palabra. Acudimos a los Sacramentos para sacar fuerza, ¿Para qué?: Para ir a la misión, para anunciarla a los hijos, a la esposa, al esposo, a los padres, a los abuelitos, a los nietos, a los enfermos, ¡A todos!.

La gente hoy, nos pide testimonio de palabra y obra, porque si no, no nos entienden. Todo esto no es para que seamos mejores que otros, ¡No! Es para que ese Dios Uno y Trino, de alguna manera con nuestro ejemplo seamos el rostro de Cristo y la voz del Espíritu Santo en el campo que nos toque trabajar.

Si te toca trabajar en el campo de la educación, con la enseñanza; en la familia con la educación y amor a los hijos, y la fidelidad al matrimonio. Si es en el campo de la política, buscando el bien para todos. Si es en el campo del deporte sin exagerar. Ahora vemos esta idolatría del mundial, a mi me encanta el fútbol, no tengo nada en contra, pero, creo que se pasaron un poquito que a toda hora se interrumpa el trabajo, se interrumpa todo para ver el fútbol.

Cada jugador es una especie de Dios, la sacó Ronaldo y todos nerviosos. Me gusta el fútbol, he jugado básquet como siete años. Y la verdad es que bastante bien, aunque no lo crean, el padre Rafael se puede acordar. Cuando él era más joven yo jugaba básquet. Soy muy partidario del deporte, a veces veo un jugador que entra a la cancha y se persigna, ¡Me alegro! O mete un gol y mira arriba, quiero pensar que está dando gracias a Dios, porque entonces el deporte es un apostolado maravilloso. El que hace deporte que juegue bien, que procure ganar, porque en el deporte hay que tratar de ganar sin trampas, pero si pierde que sepa perder.

El mensaje de la Trinidad es que Dios no ha venido a la tierra para que seamos buena gente, ha venido para que seamos santos. Buena gente puede ser cualquiera. Cuando tu le dices a alguien: ‘hay que ser santos, yo no le hago mal a nadie’. ¡No! Hay que procurar no hacer mal a nadie pero hay que hacer el bien a muchos.

¿En qué consiste la Santidad? Que cada día tenga más los sentimientos de Cristo, los pensamientos de Cristo, las obras de Cristo; porque la soberbia, el orgullo, las pasiones, las cóleras, el carácter, a veces impiden que Jesús aparezca a través de nosotros.

Entonces, la vida de la Santidad es alegre, es bonita, la santidad debe tener también grandes partidos de fútbol y debe tener una comida deliciosa y debe tener una música buenísima, y debe tener todo lo que tu quieras pensar pero, que no sea pecado. La Santidad no es una cosa aburrida para cuatro locos que están entre las nubes, ¡No!,¡No!. La santidad tiene que caminar por las calles, tiene que entrar en los hogares, tiene que estar en el trabajo, tiene que estar en todo lo que hacemos.

Como dice san Agustín, el amante Dios Padre, el amado Dios Hijo, el amor el Dios Espíritu Santo. ¿Qué les puedo decir yo?, El carisma de los Padres Trinitarios, es en la Santísima Trinidad, por eso hoy están de fiesta. El carisma de esta congregación les da a conocer ese misterio que es un misterio tan grande como el sol.

Cuando yo miro al sol me quedo como ciego. ¿Te has puesto a mirar al sol? Te ciega, pero nadie dice que el sol es oscuridad. Igual cuando uno quiere contemplar, explicar la Trinidad, todo tiene amor, y por eso les digo a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo: “los adoro, auméntanos la fe, enséñennos a creer con obras para que esa santidad para la que hemos sido llamados de manera muy especial sea real”. Así veremos como todo lo que hacemos es más bonito.

María Santísima, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, esposa de Dios Espíritu Santo, hoy estará chocha. María estará hoy gozosísima, y estará pidiendo a la Divinidad confirme la fe de estos hijos suyos, bendiciones para las familias, ayuda a los que tienen tribulaciones. Por eso, al empezar la semana de esta Visita Pastoral ponemos en manos de Ella todos los frutos que queremos que la Trinidad derrame sobre nosotros.

Padre Santiago, muchas gracias por el trabajo que hace,. Padre Rafael que Dios le dé muchos años más de vida y que tratemos de imitarlo un poquito, que nos enseñe a trabajar con esa humildad de siempre. De esta manera también les pido una oración por los Obispos para que seamos buenos pastores.

Que Dios los bendiga todos.

Que así sea.

 

 
 

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