Excelentísimo monseñor Adriano Tomasi, Obispo Auxiliar
de Lima, Vicario Episcopal de esta zona de la Arquidiócesis,
muy querido P. Párroco, Santiago Cantón, muy querido P.
Rafael, -prácticamente es la historia viva de esta parroquia-
distinguidas autoridades religiosas y amigos todos:
Hoy, la Iglesia celebra con profunda alegría la solemnidad de
la Santísima Trinidad. Hemos empezado la Misa diciendo en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la Misa es una
acción trinitaria, en la que el sacerdote que es la persona de
Cristo en el altar se dirige a Dios Padre..
Las oraciones a lo largo de la Misa son Jesucristo hablándole
al Padre, invocando al Espíritu Santo, siendo este misterio de
tres personas y un solo Dios, y no es una idea que la ha inventado el
Papa o que la Teología nos ha enseñado. Esta realidad
no la podríamos conocer si no nos la hubiera revelado el mismo
Jesucristo.
Hoy, el Evangelio nos dice que vayamos a bautizar en el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los discípulos le
decían a Jesús: Muéstranos al Padre y no entendían,
porque nadie entiende como hay tres personas y un solo Dios. Las tres
personas eternas, las tres personas no creadas, las tres personas simultáneamente,
las tres personas perfectas.
Nada tiene el Padre que no tiene el Hijo, nada tiene el Espíritu
Santo que no tenga el Padre. La Fe nos lleva a adorar a la Santísima
Trinidad porque nos ha sido revelada. El Padre revela la Palabra, tiene
la Palabra, ¿Quién es la Palabra? El Hijo. Y la acción
del Hijo a lo largo del tiempo, ¿Quién la realiza? “El
Espíritu Santo”.
La acción de la Trinidad es una acción que podemos explicar,
Dios Padre se revela a través del Hijo, y al Hijo lo tenemos
de manera especial en la Eucaristía, donde su Cuerpo y su sangre
nos alimenta. “El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre habita en Mi y
Yo en él”. Entonces, con esta breve explicación podemos
darnos cuenta que en cualquier situación lo que me pide Dios
es: Entra a habitar mi casa, y la puerta es Cristo.
A través de Cristo soy hijo adoptivo, incorporados a la vida
de Cristo, ya estamos en la Familia de la Trinidad. Somos hijos adoptivos
del Padre, ya participamos del amor del Espíritu Santo. ¿Y,
en que momento central viene el Espíritu Santo? Especialmente
en la Confirmación, pero la entrada en la Vida de Cristo por
el Espíritu Santo se da a través de los Sacramentos.
Jesús nos dijo: “Conviene que yo me vaya, si me voy, voy a enviarles
a un consejero, les voy a enviar a un consolador, les voy a enviar a
un amigo”, para que les explique todo lo que Yo les he enseñado.
En primer lugar, tenemos que leer y meditar la Palabra de Dios, especialmente
los Evangelios, el Nuevo Testamento, porque ahí está la
explicación, está la Palabra de Dios y hay que meditarla,
solos o en grupos todos los días. Y en segundo lugar, o al mismo
tiempo tengo que frecuentar los Sacramentos, -veo que tiene dos confesionarios
muy bonitos- ¿Sabes que es un confesionario?: Es como el hospital.
En la vida del alma, siempre tenemos pequeños achaques y hay
que ir a la Confesión. Si tenemos debilidad, hay que ir al alimento,
que es la Eucaristía. Si nos vamos a casar, vamos al Sacramento
del Matrimonio. Si quiero ser sacerdote, vamos al Sacramento del Orden,
si estoy enfermo o mayor y estoy preparándome para encontrarme
con Dios, recibo la Unción de los Enfermos, y así vemos
cada uno de los Sacramentos en los que el Espíritu Santo nos
habla. Pero, ¿Sabes que tienes que hacer para que el Espíritu
Santo te aconseje, te ayude, te enseñe?. Hay que escucharlo.
El mundo de hoy -hay que decirlo con dolor-, no escucha. Da un poco
de pena, pero esa presencia de Dios en la calle, en el deporte, en el
trabajo, en la enfermedad, en la escuela, en el colegio, a veces no
se nota, tenemos a Dios como escondido. Y a veces hasta nos dicen: ¿Por
qué hablar de Dios?: Eso es para los que creen.
Como dice el Evangelio hoy: ‘Id y haced discípulos’ Hermanos,
hay que hablar de Dios con el ejemplo y con la palabra. Acudimos a los
Sacramentos para sacar fuerza, ¿Para qué?: Para ir a la
misión, para anunciarla a los hijos, a la esposa, al esposo,
a los padres, a los abuelitos, a los nietos, a los enfermos, ¡A
todos!.
La gente hoy, nos pide testimonio de palabra y obra, porque si no,
no nos entienden. Todo esto no es para que seamos mejores que otros,
¡No! Es para que ese Dios Uno y Trino, de alguna manera con nuestro
ejemplo seamos el rostro de Cristo y la voz del Espíritu Santo
en el campo que nos toque trabajar.
Si te toca trabajar en el campo de la educación, con la enseñanza;
en la familia con la educación y amor a los hijos, y la fidelidad
al matrimonio. Si es en el campo de la política, buscando el
bien para todos. Si es en el campo del deporte sin exagerar. Ahora vemos
esta idolatría del mundial, a mi me encanta el fútbol,
no tengo nada en contra, pero, creo que se pasaron un poquito que a
toda hora se interrumpa el trabajo, se interrumpa todo para ver el fútbol.
Cada jugador es una especie de Dios, la sacó Ronaldo y todos
nerviosos. Me gusta el fútbol, he jugado básquet como
siete años. Y la verdad es que bastante bien, aunque no lo crean,
el padre Rafael se puede acordar. Cuando él era más joven
yo jugaba básquet. Soy muy partidario del deporte, a veces veo
un jugador que entra a la cancha y se persigna, ¡Me alegro! O
mete un gol y mira arriba, quiero pensar que está dando gracias
a Dios, porque entonces el deporte es un apostolado maravilloso. El
que hace deporte que juegue bien, que procure ganar, porque en el deporte
hay que tratar de ganar sin trampas, pero si pierde que sepa perder.
El mensaje de la Trinidad es que Dios no ha venido a la tierra para
que seamos buena gente, ha venido para que seamos santos. Buena gente
puede ser cualquiera. Cuando tu le dices a alguien: ‘hay que ser santos,
yo no le hago mal a nadie’. ¡No! Hay que procurar no hacer mal
a nadie pero hay que hacer el bien a muchos.
¿En qué consiste la Santidad? Que cada día tenga
más los sentimientos de Cristo, los pensamientos de Cristo, las
obras de Cristo; porque la soberbia, el orgullo, las pasiones, las cóleras,
el carácter, a veces impiden que Jesús aparezca a través
de nosotros.
Entonces, la vida de la Santidad es alegre, es bonita, la santidad
debe tener también grandes partidos de fútbol y debe tener
una comida deliciosa y debe tener una música buenísima,
y debe tener todo lo que tu quieras pensar pero, que no sea pecado.
La Santidad no es una cosa aburrida para cuatro locos que están
entre las nubes, ¡No!,¡No!. La santidad tiene que caminar
por las calles, tiene que entrar en los hogares, tiene que estar en
el trabajo, tiene que estar en todo lo que hacemos.
Como dice san Agustín, el amante Dios Padre, el amado Dios Hijo,
el amor el Dios Espíritu Santo. ¿Qué les puedo
decir yo?, El carisma de los Padres Trinitarios, es en la Santísima
Trinidad, por eso hoy están de fiesta. El carisma de esta congregación
les da a conocer ese misterio que es un misterio tan grande como el
sol.
Cuando yo miro al sol me quedo como ciego. ¿Te has puesto a
mirar al sol? Te ciega, pero nadie dice que el sol es oscuridad. Igual
cuando uno quiere contemplar, explicar la Trinidad, todo tiene amor,
y por eso les digo a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu
Santo: “los adoro, auméntanos la fe, enséñennos
a creer con obras para que esa santidad para la que hemos sido llamados
de manera muy especial sea real”. Así veremos como todo lo que
hacemos es más bonito.
María Santísima, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo,
esposa de Dios Espíritu Santo, hoy estará chocha. María
estará hoy gozosísima, y estará pidiendo a la Divinidad
confirme la fe de estos hijos suyos, bendiciones para las familias,
ayuda a los que tienen tribulaciones. Por eso, al empezar la semana
de esta Visita Pastoral ponemos en manos de Ella todos los frutos que
queremos que la Trinidad derrame sobre nosotros.
Padre Santiago, muchas gracias por el trabajo que hace,. Padre Rafael
que Dios le dé muchos años más de vida y que tratemos
de imitarlo un poquito, que nos enseñe a trabajar con esa humildad
de siempre. De esta manera también les pido una oración
por los Obispos para que seamos buenos pastores.
Que Dios los bendiga todos.
Que así sea.