Muy queridos hermanos todos en Cristo Jesús:
La primera palabra al venir aquí, a esta Eucaristía, es darle gracias a Dios siempre, recordar que en su bondad infinita, ha querido fundar su Iglesia, quedarse con nosotros en la Eucaristía, ha instituido los Sacramentos, presencia viva de Cristo. Ha instituido el ministerio sacerdotal para que nosotros en nombre de Cristo lo hagamos presente hoy, aquí, en esta cuasi parroquia.
¿Qué es una “Cuasi parroquia”?
¿Por qué se llama cuasi parroquia y no parroquia? Cuando una nueva Iglesia se está separando de otra jurisdicción, cuando está estrenando su casa está conformando su comunidad parroquial, entonces hay un paso intermedio en el cual el obispo del lugar contempla cómo madura la función del párroco, de la comunidad parroquial, y de los servicios que presta y debe prestar la parroquia.
Entonces en el momento en que se ve que todo este diseño, no solo del templo, sino también de los límites, del párroco, de los servicios de la parroquia. En cuanto se ve que todo esto adquiere vida, suficientemente madura, el ordinario considera que es oportuno erigirla como parroquia. Los límites son pequeños, pero es ese paso hacia convertirla completamente en parroquia.
Agradecimiento a todos los que colaboraron
Al darle gracias a Dios por esta maravilla que es la Iglesia; también tengo que darle gracias a los miembros de esta comunidad, de este barrio, fueron ellos, -no tengo la historia con detalle- quienes tomaron la iniciativa de empezar con un terreno, con la construcción, el Padre Raúl me explicaba los avances, pero no está aquí para que me cuente los detalles.
Yo les agradezco a todos los que han participado con tanta ilusión y generosidad, porque tomaron la iniciativa y avanzaron mucho, y ahora les animo a que sigan colaborando ahora que está el Padre Henry. Antes podían mandar un poquito, ahora más bien es ayudar y servir al párroco. Yo sé que todos lo van a ayudar, porque lo va a necesitar.
Junto a esta ayuda tan generosa, también quiero agradecer, a todos los sacerdotes que han trabajado aquí, de manera especial al Padre Pedro Hidalgo, párroco de “Santiago Apóstol”, quien en estos últimos años ha venido apoyando desde su parroquia, viniendo a celebrar Misas, a atender el despacho, y a darle también estos toques que ahora luce el templo.
El Padre Pedro, con tanta ilusión y buen gusto le ha dado al templo un ambiente sagrado, elegante, respetuoso. Por eso, Pedro te agradezco este servicio que no era fácil, con la cantidad de trabajo que tenías encomendados, pero llegamos finalmente a que pueda ya transferir esta responsabilidad al Padre Henry.
¡Cuiden la Casa de Dios!
Agradezco también, a todos los jóvenes, las familias, los religiosos, religiosas que han ido ayudando a formar la parroquia y que ahora seguirán ya en esta Cuasi parroquia; les pido un pequeño favor bien concreto, al obispo no le gusta que a su Iglesia que es de todos, ¡roben!, en un barrio en que no roban pero que como en todas partes de Lima hay gente que viene a la droga, tenemos que entre todos juntarnos para que sepan que aquí ¡ya no se roba! Vamos a empezar por las buenas, pero si no funciona, tenemos que ir por otro sistema, pero ¡cuiden su templo, cuiden la casa parroquial! Entre todos esforcémonos porque es una casa de Dios, no queremos nada especial, queremos simplemente que la vecindad y los que vienen de otro sitios y el municipio y el serenazgo entiendan que hoy de una manera especial se enciende una luz que todos tenemos que cuidar. Les encomiendo también la seguridad para que se consolide que es una casa de Dios y que se respeta.
Características de la Nueva Misión
A modo de prédica breve quiero decirles que pronto empezaremos una misión y me detengo en sus tres características. Lo decía el Papa Juan Pablo II “Nueva en su ardor”, por lo tanto lo traduciría a cercanía con Cristo, adoración al Santísimo, celebración cuidadosa, intensa, bonita, participada de la Santa Misa; facilidad para acercarse a la Reconciliación, a los Sacramentos de Iniciación Cristiana, Bautismo, Confirmación, Eucaristía, la Confesión. Que sea fácil que en el templo se pueda orar, encontrarse con Jesús, que las familias tengan la certeza que de alguna manera la parroquia es como el alma en el cuerpo, el alma no está en el dedo, pero pobre dedo si no está en el alma, se seca y se pudre.
Por lo tanto en todas sus casas, en todas sus familias, el alma surge de todas estas presencias de Jesús en la parroquia que debe iluminar a todos ustedes con este nuevo ardor. Un descubrir la amistad con Cristo, aquí.
Y como eso no es tan fácil, “Nueva en sus métodos”. La parroquia y la Iglesia tienen que acercarse a los hogares y a los lugares de trabajo. Por lo tanto, tendrán que solicitarse grupos de laicos, señores, señoras, matrimonios, la parroquia tiene que hacerse presente, más que la parroquia ¡Jesucristo!, con la catequesis, con las visitas, con charlas familiares que ustedes mismos organicen y que el párroco promueva desde la parroquia: charlas, parques, bendiciones, entronización del Señor de la Divina Misericordia, del Sagrado Corazón de Jesús, del Corazón Inmaculado de María, el Rosario en familia, es decir, la Parroquia tiene que salir a visitarnos y quien dice la parroquia, los colaboradores.
Y en tercer lugar, “Nueva en su expresión”. Tenemos que aprender a llevar el mensaje de Cristo completo, íntegro, pero con palabras y modos asequibles. El gran problema contemporáneo es que el lenguaje se ha empobrecido tanto que no es fácil transmitir la fe. En este lenguaje del mail, del celular y en estos mensajes mal escritos se ha puesto muy complicado porque la gente si pasas de cinco minutos, ya está nerviosa, hoy ven Televisión y cambian de canal, van al Internet y leen en dos minutos y entonces, transmitir la fe se ha convertido en un gran desafío también del lenguaje.
Todos unidos al Pastor
Por eso, con confianza entrego esta responsabilidad al Padre Henry, todos ustedes muy unidos, trabajen junto a él; el Espíritu Santo es quien lo hace, pero a través nuestro. Ayuden al Señor para que a través del párroco que ha recibido esa delegación cumpla bien sus funciones. La Iglesia Jerárquica está entroncada a Cristo y el Obispo delega responsabilidades; y en su nombre el párroco ejerce lo encargado. Y ustedes laicos, incorporados a la Iglesia por el bautismo, tienen también la tarea de buscar la santidad y de llevar la catequesis, la verdad a través de su propia actividad en sus hogares, trabajo, reuniendo a los amigos, explicándoles el catecismo, rezando el Rosario.
Todos en este cuerpo que es la Iglesia, tenemos un lugar, todos son importantes, pero siempre unidos a la cabeza que soy yo, y yo unido a la cabeza que es Cristo.
Esta brevísima explicación me lleva a entregar esta responsabilidad a Henry, agradecerle muchísimo y a decirles que espero verdaderos frutos maravillosos de santidad que es lo que la Iglesia busca, que cada uno de ustedes sea Santo, y si es Santo, feliz, y en ese clima aparece la justicia, la paz que son consecuencia de ser discípulos de Cristo.
A nuestra Madre a quien está encomendada esta Cuasi Parroquia, a Ella le pido: Madre mía, acompaña al Padre Henry, acompaña a todos sus colaboradores, siembra en los corazones de esta juventud esas ansias de santidad, que luego surjan vocaciones y que en todas las familias vaya reinando ese espíritu de fe, de amor a Jesús y que entre todos bien unidos hagamos de este rincón una luz para todos los hogares.