- Domingo, 03 de mayo 2009 -

 

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani
Jornada de Oración por las Vocaciones
Domingo, 03 de mayo de 2009
Basílica Catedral de Lima

Queridos hermanos en Cristo Jesús:

El Evangelio de San Juan nos habla del Buen Pastor. Hoy, estamos celebrando la Jornada de Oración por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas. Una Jornada en el mundo entero, donde la Iglesia celebra para elevar la oración. Hay que darle más importancia a la oración. ¿Qué es la oración? Levantar el corazón, el pensamiento a Dios para adorarlo, para escucharlo, para hablarle.

Hay muchas maneras de hacer oración, pero la única  que Dios escucha es la oración sincera. Él sabe lo que hay en nuestro corazón, Él sabe cuando con las palabras le decimos algo, pero ve tu corazón ¡no te sigue!, te falta sinceridad, tu conciencia no está limpia. ¿Porqué me pides esto y lo otro y no limpias tu conciencia? Allí está el motivo en que a veces parece que Dios no me oye, ¡si te oye!; pero cuántas veces el Señor me llamará la atención, diciéndome: oigo tu oración; y te respondo ¡Conviértete! ¡Cambia!, y luego yo atenderé tus peticiones.

El único poder de la Iglesia es la oración

La Jornada de oración por las vocaciones sacerdotales nos recuerda que el único poder de la Iglesia es la oración; y debemos por lo tanto, ejercerla todos los días. Oración vocal: Padre nuestro, Ave María. Oración mental, que es ese pensamiento que se eleva a Dios, que quiere conocer mejor a Dios o que quiere recordar a la Virgen María. Y Oración corporal que es el sacrificio que ofrezco sin palabras, un dolor, una enfermedad, un comer un poco menos de lo que me gusta, un ayudar un poco más al que no tiene. El cuerpo que se sacrifica por amor a Dios.

¿Cuál es la oración que Cristo nos enseñó? El Padre Nuestro. Si la oración es tan omnipotente, tan poderosa, ¿No debería rezar más?, ¿Rezar mejor? La humildad, la sinceridad hace que la oración sea el mejor camino para que aumenten las vocaciones sacerdotales y religiosas. “Rogad al Señor de la mies para que envíe operarios”.

Es una responsabilidad de toda la Iglesia, el rezar para que nunca falten sacerdotes que puedan ser verdaderamente pastores, ministros, Cristos en el altar.

Todos los cristianos estamos llamados a ser santos

Hoy los animo de manera especial para que en la Gran Misión de Lima se eleve una gran oración en todas las parroquias, en todos los hogares, pidiendo a Dios que aumenten las vocaciones sacerdotales, que perseveren en la formación los seminaristas y que los sacerdotes busquen la santidad, ¡ninguna otra cosa! El amor a Dios, identificarse con Cristo y ayudar a los demás.

También rezar para que esa llamada universal a la santidad, a ser ejemplo de Cristo se de en cada uno, ahí donde vive, ahí donde trabaja.

Recordar que los santos son como la sal, no se ve pero le da sabor, como la luz ¡ilumina!, son sembradores, de alegría, de paz. Y eso es una llamada para todos. ¡Cuántas cosas irían mejor en nuestra vida, en la vida del país, del mundo, si todos nos tomáramos más en serio que Dios nos llama! ¡Ven, únete conmigo! ¡Eso es santidad!

Eso es lo que el Concilio Vaticano II, nos ha recordado a todos “Todos los cristianos estamos llamados por Dios a ser santos de altar”. No te olvides de una verdad sencilla, al cielo sólo entran los santos. Los que habitan junto a Dios se llaman santos, por lo tanto, hay que lavar esa imagen del santo que no anima, un santo alejado de las cosas, un santo que todo el día hace milagros, un santo aburrido ¡No!

El santo es un hombre, una mujer con defectos, con limitaciones, que luchó, rezó, se esforzó, y con la ayuda de la gracia y con su lucha logró unirse a Jesús.

Unamos a la oración el poder del buen ejemplo

Hoy, en este domingo del Buen Pastor les pido, no solamente la oración, sino el ejemplo, ¡el poder del buen ejemplo! Empezamos el mes de mayo, mes de la Virgen, mes del Rosario, mes de visitar a María en esos lugares donde está su imagen, rosario en familia, rosario en las escuelas. Recordar en este mes de mayo que María se acerca más a cada uno. Por lo menos un Ave María, cada día.

Vamos a pedirle a Ella por las vocaciones, y les pido que en estos días nos unamos al Santo Padre. Va a viajar a Israel el día 8, estará una semana visitando Tierra Santa. El Vicario de Cristo, el Cristo en la tierra va a pasar por aquellos lugares donde vivió Cristo. ¡Qué emoción para el Papa!

Acompañemos ese viaje con la oración, y también acompañemos a todos los obispos del Perú, que en estos días empezamos esta visita que cada cinco años hacemos juntos al Papa. Todos estaremos el día 18 de mayo, en Roma. El Papa tendrá ocasión de podernos conocer más de cerca a todos.

Recemos por los obispos del Perú, que en estas semanas visitaremos al Santo Padre, llevándole sus alegrías, sus preocupaciones, su cariño; y trayéndoles la bendición, el amor, la cercanía del Papa.

Así sea.

 
 

[Notas del Arzobispado de Lima] [Homilías del Cardenal Cipriani]
[El Santo Padre] [Archivo Arzobispal] [Notas sobre el Legado Riva Agüero]