En su habitual misa dominical, el Cardenal
Juan Luis Cipriani Thorne hizo una invocación a los jóvenes,
pues la Iglesia necesita vocaciones, hombres y mujeres cuyo principal
desafío es que contribuyan con el ejemplo de su vida y doctrina
a la expansión del reino de Dios. También envió un
saludo a todos los maestros, quienes el último 06 de julio celebraron
su día.
El
Arzobispo de Lima también mencionó que traía la
bendición del Papa Benedicto XVI al Perú. “El Papa
nos recuerda que está con Cristo, y por eso da esa paz y alegría”,
expresó; al mismo tiempo, pidió a los cristianos a no
dejar que la falta de fe invada nuestra vida.
El Cardenal Cipriani invitó al numeroso público congregado
en la Basílica Catedral “a morir cada día un poquito,
es el mejor remedio para dominar la ley del pecado” y también
señaló a los asistentes que a través del trabajo,
el sacramento de la confesión y la santa misa se acerquen a Dios.
El
Arzobispo de Lima dijo que en la actualidad el mundo no quiere reconocer
la existencia del pecado, por lo que es necesario meditar la misericordia
de Dios, como indica el salmo 47, pues Jesús con su humillación
y muerte en la cruz no nos desanima, sino que nos invita a examinarnos
por nuestros pecados, pues ha muerto por nosotros.
El Pastor de Lima pidió a los fieles que “vayamos por
el camino de la misericordia, que da paz y alegría”.