Arzobispo de Lima

Seamos un país responsable que no respire por la herida

El que es de Cristo es una criatura nueva y todos estamos llamados a ser criaturas nuevas porque hemos nacido del amor gratuito de Dios” con esta frase del libro de Corintios, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú dio inicio a la homilía de la Santa Misa celebrada en la Basílica Catedral de Lima el pasado 31 de marzo. También asistió el Presidente del Perú, Señor Martín Vizcarra, la Primera Dama Maribel Díaz, y algunos miembros de su familia.

“Los que buscan al Señor siempre son los últimos, los postergados, los pecadores, la gente que nos cae antipática, la gente que está lejos, los que no creen. Y este grupo se enfrenta a otro conformado por los creyentes, los que rezan y siempre vienen a Misa. Y este es un problema grave de nuestra Iglesia porque a veces pensamos que, por ser creyentes, hemos recibido la propiedad privada de la fe, y que la fe es una especie de ahorro en el banco que debemos proteger mucho. Sin embargo, la fe está hecha para ser comunicada y que otros emprendan un camino y den testimonio de Jesús“, añadió.

Por este motivo, “nuestra Iglesia debe abrirse a todas las periferias que están en múltiples necesidades. Nuestra madre tierra está necesitada del aliento de la humanidad y no de la actitud de depredación que a veces se tiene. Esta locura, el derroche, expresa muy bien lo que somos los humanos, hacemos las cosas por necesidad, no pensamos bien lo que vamos a hacer, somos irresponsables y depredamos lo que nos ha sido compartido“.

Un Padre amoroso que promueve a su hijo

Respecto al Evangelio de hoy, Monseñor Carlos brindó ejemplos y aplicaciones de cómo la parábola del hijo pródigo nos enseña que el Padre siempre nos espera con los brazos abiertos a pesar de nuestros errores y límites:

Vamos a meditar cómo es este Padre que nos ama, y la parábola nos da una pista muy linda: dice que entre estos dos hijos, el menor le dijo dame la parte de la herencia que me corresponde, y por tanto, él se va lejos y se gasta el dinero y toda la herencia que le dio. ¿Se dan cuenta que el padre no le dice ‘¡Cómo te voy a dar la herencia ahora! Espera que me muera?’ Tampoco le dice: ‘te la doy en cómodas cuotas anuales, quédate conmigo’, y eso ocurre porque es un padre respetuoso de las decisiones humanas y un padre amoroso que comprende que cada uno debe llevar su camino“.

Dios es un padre que, si bien apapacha y engríe, también es profundo, porque promueve a su hijo y no demora en repartir la herencia. Así también lo quiere Dios para el Perú: seamos un país responsable que no respire por la herida, sino que entienda sus heridas y desde sus heridas pueda encontrar un camino nuevo”.

Una iglesia que viva el evangelio

Por último, Monseñor Castillo comentó la reciente visita del Papa Francisco a Marruecos, un país que es importante por la intensidad de fe con la que viven sus habitantes:

El Papa ha dicho que la Iglesia no es grande por la cantidad de gente que hay en ella, sino por la intensidad que vivimos el evangelio, y esa pequeña comunidad cristiana que aún existe ahí (en Marruecos) es pequeñita, no tiene más de mil personas, pero es una semilla fecunda, es la semilla de las criaturas nuevas que hace el Señor en nosotros y que son capaces de irradiar con fuerza el evangelio”.