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Jesucristo es el Dios hecho pobre – Fiesta de San Roque

«¿Por qué es tan importante el asunto de los pobres en nuestra fe? Porque Jesucristo es el Dios hecho pobre, y a través de esa pobreza entregó su vida por nosotros para salvarnos a todos, sin excluir a nadie», comentó el Arzobispo de Lima Carlos Castillo durante la fiesta de San Roque.

Parroquia San Roque de Surco celebró su 58 aniversario junto al párroco Ruben Risco, los alumnos del colegio y toda la comunidad de laicos.

«Hermanos y hermanas, es una alegría venir a saludarlos el día de hoy, especialmente al padre Rubén Risco que tanto ha hecho por esta parroquia, también al padre Juvenal, su vicario, y así todos conformados en una comunidad parroquial que sigue las huellas de este gran santo».

Refiriéndose a la pregunta del joven rico ¿Qué haré para heredar la vida eterna? en el evangelio de San Marcos, Monseñor Castillo indicó que, en realidad, «acá hay una persona que estaba buscando el sentido de la vida. ¿Qué puedo hacer para que mi vida tenga sentido? Para que esta vida que vivimos acá tenga una dimensión de eternidad y de plenitud», agregó.

Salir de sí mismo para ponernos en el camino del otro

«Cuando las personas estamos trajinados por las mezquindades y los intereses inmediatos, nuestra vida muere, estamos muertos en vida porque nos apasionamos por lo que interesa menos», en cambio, cuando dentro de los problemas que vivimos emprendemos la tarea de encontrar el sentido de las cosas, «nuestra vida empieza a cambiar porque obramos de acuerdo a lo que es más adecuado y justo».

El Señor reconoce en esa persona su bondad, «pero Jesús le propone algo mas ¿Por qué razón? Porque quien busca, pregunta qué sentido tiene la vida, quien pregunta siempre más está dispuesto a ir mas allá, y por lo tanto, a dar un paso que es decisivo para ser cristiano».

Monseñor Castillo indicó que uno de los problemas del cristianismo católico es pensar que «amarnos es amar a mi familia, a mi grupo, a mis pensamientos, y a mis ideas», de modo tal que no es posible «abrirnos a qué cosa siente el otro, qué cosas piensa y cómo vive».

Debemos pensar nuestra vida cristiana, descentrar, mirando al otro y mirando cómo podemos dinamizar nuestra vida al servicio de esos otros

«El corazón de la fe cristiana no solamente es amar como Dios nos ama – recuerda – sino amar en la forma específica en que nos enseñó a amar por medio de Jesús. Ser cristiano no solamente es amar, sino amar saliendo de sí mismo y poniéndose en el camino del otro».

San Roque y la opción por los pobres

En otro momento, el obispo de Lima reflexionó sobre la opción de San Roque de servir a los más pobres:

«San Roque vivía en Montpellier cómodamente, era noble y decide hacerse terciario franciscano como laico», lo cual representa una «opción por los pobres, por la pobreza». Con la llegada de la peste bubónica a mediados del siglo XIV en Europa, Roque va a Roma, «se pone su gorrita y vara para caminar, y como peregrino va a ayudar a los infectados por tres años».

San Roque está en medio del dolor de la gente. Salió siendo francés a ser italiano y volvió renovado por el camino hecho con los pobres. Él nos muestra la huella de Jesús

«¿Por qué es tan importante el asunto de los pobres en nuestra fe? – preguntó Monseñor Castillo – porque Jesucristo es el Dios hecho pobre, y a través de esa pobreza entregó su vida por nosotros para salvarnos a todos, sin excluir a nadie.»

El calentamiento global es la nueva peste

«Lo que fue la peste para San Roque, es para nosotros la aceleración. El calentamiento global es la nueva peste, porque de ahí vendrán muchas más pestes si no paramos esto juntos. Si no somos ‘San Roques’ contra esta peste difícilmente vamos a tener vida eterna, y el Señor quiere darnos esa vida plena, nos quiere dar felicidad», recalcó.

Nuestra misión con la Iglesia es enfriar un poco nuestra ciudad por la aceleración de la vida. Tenemos que reconstruir nuestros lazos para que haya una situación nueva de paz

Por eso el Papa nos dice que todos pensemos en la ecología, en la Amazonía, «que repensemos nuestra ciudad, nuestra manera de vivir el cristianismo en las ciudades en función de aquello que está siendo destruido, y de las personas y pueblos que están siendo destruidos por obra de nuestro calentamiento».

«Que Dios los bendiga hermanos y hermanas, y que todos podamos caminar en la actitud de apertura al otro que ha tenido San Roque, que murió contagiado por acompañar a los pobres e intentar curarlos», concluyó.

Créditos fotografía: Luis Alarcón – Comunicadores Decanato 10