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Replantear nuestra vida para servir y compartir – Domingo XXV Tiempo Ordinario

Los bienes son una bendición de Dios «sólo si sabemos emplearlos para el servicio de todos, de manera solidaria, para atender a aquellos a quienes atendió Jesús en el Evangelio», comentó el R.P Juan José Salaverry Villarreal OP, vicario de la Comisión Episcopal de la Vida Consagrada, quien presidió la misa del domingo XXV del Tiempo Ordinario en la Basílica Catedral de Lima.

Pensar en grande es pensar en una vida digna

Tomando la lectura de San Pablo a Timoteo (2,1-8), el padre Salaverry explicó que todos los hombres debemos llevar una «vida tranquila, pacífica, religiosa y digna”; por eso tenemos que «pensar en grande» y no de manera mezquina:

“Dios piensa en grande para nosotros, Dios quiere para todos nosotros una vida digna de los hijos de Dios, Dios quiere para todos nosotros la salvación”, añadió.

Solo cuando dejamos de pensar en nuestros propios intereses y pensamos de manera solidaria lograremos el Reino de Dios. Para ello necesitamos hacer un uso responsable de los «medios justos, medios que estén de acuerdo con la Palabra del Señor».

Hacer uso responsable de los bienes que tenemos

Alumnos del Colegio San Ricardo de La Victoria

“Las lecturas también nos presentan algún elemento que debe ser replanteado y repensado dentro de estos medios para alcanzar el ideal de la vida estable, tranquila, pacífica y decorosa, y uno de los medios importantes, inevitablemente es el dinero»

«En este sentido, Amos (8,4-7) el gran profeta del reclamo social, eleva su voz para que entendamos que ese bienestar no es posible sin la justicia, que este bienestar no es posible desde el abuso, que este bienestar implica un buen uso del dinero y de los bienes temporales que el Señor ha puesto en nuestras manos”, indicó.

Siguiendo el mismo reclamo del profeta Amos, la predicación de Jesús en el evangelio de San Lucas (16,1-13) nos recuerda que el dinero puede ser un «medio de condenación, porque no podemos servir a Dios y al dinero”

Dios es el centro de nuestra verdadera seguridad

¿Qué estamos realmente dispuestos a perder en la vida para ganar el verdadero ideal y la verdadera vida que nos ofrece Jesús? – preguntó Salaverry – Es necesario tomar una opción y es necesario tomar una decisión para poder perder a veces esa seguridad que nos pueden dar los bienes materiales, para ganar realmente la vida en Cristo.

“Nosotros con la seguridad económica podemos conseguir todo de manera efímera, de manera irreal, porque la verdadera seguridad, aquella seguridad que nos ayuda a conseguirlo todo, la debemos de centrar en Dios”, acotó.

Nosotros somos hombres y mujeres inteligentes y debemos de proceder también con astucia frente a todo lo que el Señor nos ha dado en administración

Es por eso que el Señor nos invita a replantear nuestra vida para que «volvamos al sitio de nuestra verdad, de tener a Dios como nuestro todo y como nuestra auténtica y única seguridad”. Los bienes materiales pueden ser una bendición de Dios «sólo si sabemos manejarlos, si nosotros sabemos emplearlos para el servicio de todos, de manera solidaria, para atender a aquellos a quienes atendió Jesús en el Evangelio».

Servir a Dios por encima del dinero significa recordar el amor gratuito de Dios que ha sido generoso con nosotros. Sirviendo a los demás como Él ha sido es la única manera de alcanzar “la vida en grande, la vida en equilibrio, la vida en paz, en tranquilidad, en decoro, la vida digna de los hijos de Dios.”

«Que el Señor nos ayude a alcanzar este ideal y que cada uno de nosotros ponga de su parte para servir sobre todo a Dios y para que Dios sea nuestra única seguridad», concluyó.